Informe Mensual del Mercado Laboral

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El Futuro del Trabajo y sus Retos

Introducción

A lo largo de la historia los avances tecnológicos han cambiado las estructuras productivas. Si bien es cierto que con estos cambios se pueden generar tenciones en términos del empleo de las personas, los impactos agregados han tendido a ser positivos, mejorando los niveles de ingreso y calidad de vida.

La más reciente ola de transformación tecnológica, también denominada la cuarta revolución industrial, presenta un desafío adicional dada la velocidad con la que se están desarrollando e implementado nuevas tecnologías. Los procesos de cambio tecnológico, que antes tardaban mucho tiempo, hoy en día pueden tardar un par de años o incluso meses, lo cual pone a prueba la capacidad de adaptación de los mercados laborales y los marcos regulatorios. En especial, la transformación productiva podría ser más problemática en economías emergentes donde la informalidad laboral, las rígidas estructuras legales y las limitadas herramientas para una transición laboral (seguros de desempleo, servicios de búsqueda de empleo, entre otros) generan grandes retos para adaptarse a las nuevas realidades.

En línea con lo anterior, el objetivo de este editorial es hacer un recuento de las implicaciones en el mercado laboral que acompañan el proceso de cambio tecnológico a nivel global y en América Latina.

Contexto Global

Las recientes innovaciones y los avances tecnológicos han venido transformando las estructuras productivas principalmente a través de procesos de automatización. Si bien esto contribuye a mejoras en eficiencia, también genera preocupaciones en términos de empleo debido a la posibilidad de una sustitución masiva de mano de obra por máquinas. McKinsey (2017) señala que alrededor de 375 millones de personas, 14% de la fuerza laboral mundial, están en riesgo de perder su actual empleo hacía el año 2030. Adicionalmente, el Banco Mundial (2019) estima que para 2019 entrarían en operación 1,4 millones de nuevos robots industriales, lo cual aumentaría el total mundial a 2,6 millones.

Sin embargo, cabe destacar que la automatización no tiene los mismos efectos sobre todos los empleos y su impacto depende de las habilidades requeridas para el desarrollo de estos. Por ejemplo, los trabajos con mano de obra menos calificada serían los más afectados por dicho fenómeno, pues dadas sus características son más fáciles de reemplazar con procesos de automatización. Por el contrario, los trabajos que demandan mano de obra calificada son difíciles de reemplazar por maquinas pues usualmente requieren habilidades cognitivas y blandas (pensamiento crítico, facilidad para resolución de problemas, colaboración y empatía) cuyo proceso de automatización resulta mucho más complejo.

Dado lo anterior, pese a que los cambios tecnológicos han destruido ciertos puestos de trabajo en sectores como el industrial, se han originado otros sectores demandantes de empleos que antes no existían. Estos están relacionados principalmente con las industrias tecnológicas, sistemas de información y demás sectores asociados a la innovación, que a su vez requieren de nuevas habilidades o de transformaciones a las ya existentes. Asimismo, los avances tecnológicos han hecho que las cadenas de valor se amplifiquen, dando espacio a la creación de nuevos puestos de trabajo, y han permitido mejoras importantes en materia de productividad que tienen efectos positivos sobre el ingreso per cápita de los países y a su vez contribuye a mejorar los índices de empleo (FMI, 2018).

Ahora bien, para mitigar el impacto negativo que el desarrollo de nuevas tecnologías tenga en el empleo e ingreso de los hogares, y contribuir a la transición laboral resulta relevante avanzar en la ampliación de los mecanismos de protección frente al desempleo.  A pesar de cumplir una labor critica en la situación financiera de los hogares, las cifras recientes muestran que, en el mundo, sólo un 21,8% de las personas desempleadas acceden a beneficios o prestaciones por esta situación, mientras que 152 millones de desempleados no cuentan con ninguna cobertura (OIT, 2017). De acuerdo con las cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo -OCDE- (2018), la cobertura de los beneficios de desempleo pasó de ser 29,2% en 2007 a 28,9% en 2016 en promedio para 24 países de la OCDE, lo cual evidencia que avanzar en estos propósitos es un reto incluso para los países más desarrollados.

Así mismo, para hacer frente a los efectos de la evolución tecnológica algunos organismos como el FMI (2018) recomiendan invertir en educación para la formación de capital humano, con el objetivo de que más personas estén preparadas para las cambiantes necesidades del mercado laboral. Por su parte, las Naciones Unidas (2017) señala la importancia de extender los sistemas de seguridad social tanto para los empleados informales, como para aquellos bajo nuevas formas de contratación, de modo que tengan cobertura al sistema de salud, pensiones, seguros de desempleo y demás programas de protección social. Finalmente, Ernst et al. (2018) señala que un reto al que se enfrentan los gobiernos es el de socializar los avances tecnológicos con las empresas que no tengan capacidad de desarrollarlos por cuenta propia, ya que pueden generarse distorsiones en el mercado y generarse monopolios que controlen los avances y hagan que las empresas con menos capacidad queden rezagadas en el mercado.

América Latina

Para el caso de América Latina y el Caribe, el BID (2018), por medio de un estudio que busca analizar el futuro del mercado laboral de la región de manera detallada, identifica que el futuro del trabajo no solo se verá afectado por el cambio tecnológico sino también por el proceso de envejecimiento poblacional que se evidencia en la región. Estas dos tendencias tendrán implicaciones en la manera como se trabaja y como está organizada la sociedad, por lo cual la región se verá enfrentada a retos adicionales en términos de educación y de políticas públicas.

El acelerado avance tecnológico puede presentar aún más retos para la región dado que la capacidad de adaptación es menor en comparación a la de los países desarrollados. Lo anterior obedece principalmente al rezago que existe tanto en infraestructura como en la preparación de la fuerza de trabajo (Bosch et al, 2018).  Los resultados de las pruebas PISA (2015) ponen en evidencia la importante brecha que existe entre aquellos estudiantes de países desarrollados con respecto a aquellos de países en vía de desarrollo (Gráfico 1). Los niveles de educación en Corea, Singapur y Alemania son bastante altos y podrían explicar la complementariedad entre robots y personas evidenciada en sus altos índices de robotización y sus bajas tasas de desempleo. De acuerdo con la Federación Internacional de Robótica (2018), en 2017 Corea, Singapur y Alemania fueron los países con mayor densidad de robots por cada 10.000 empleados en manufacturas, 710, 658 y 322 respectivamente, mientras sus tasas de desempleo en 2018 se ubicaron en 3,8%, 2,1% y 3,4% respectivamente (FMI, WEO abril 2019).

Gráfico 1

En línea con resultados menos favorables en términos de educación, en 2018 Accenture llevó a cabo un estudio por medio del cual se pone en evidencia la carencia de habilidades de la fuerza laboral en la región en contraste con la de países avanzados. Particularmente, en América Latina solo el 22% de los trabajadores tiene un trabajo que requiere un nivel alto de habilidades, cifra muy por debajo al 41% de la Unión Europea y 42% en Estados Unidos (Gráfico 2). Colombia y México se encuentran por debajo del promedio regional. Este bajo nivel de habilidades requeridas hace que los trabajadores sean más vulnerables a ser reemplazados por maquinas que puedan automatizar sus trabajos.

Gráfico 2

Por otro lado, la alta correlación entre la complejidad del trabajo, medido por medio de las habilidades requeridas, y su probabilidad de automatización, evidencia el reto adicional de la región. De acuerdo con las estimaciones de Accenture, en promedio para los cinco países de la muestra, aproximadamente el 43% de las personas que pasa entre el 25% y 75% del tiempo de trabajo en cosas rutinarias se encuentra en un nivel medio de probabilidad de automatización de sus ocupaciones (Gráfico 3). Teniendo en cuenta las condiciones del mercado laboral en América Latina, resulta de suma importancia alinear los esfuerzos del sector privado con aquellos del público con el fin de migrar hacia sistemas educativos que permitan que los individuos cuenten con habilidades necesarias en el futuro.

Gráfico 3

Referencias

 

Bosch, M., Pagés, C. y Ripiani, L. (2018). The Future of Work in Latin America and the Caribbean: A great opportunity for the region? Inter-American Development Bank.

Ernst, E. et al. (2018). The economics of artificial intelligence: Implications for the future of work. International Labour Organization.

Federación Internacional de Robótica. (2018). World Robotic Report 2018. Federación Internacional de Robótica.

Fondo Monetario Internacional. (2019). World Economic Outlook Database, April 2019. Fondo Monetario Internacional.

Fondo Monetario Internacional. (2018). Technology and the Future of Work. Fondo Monetario Internacional.

McKinsey Global Institute. (2017). Jobs Lost, Gobs Gained: Workforce transitions in a time of automation. McKinsey Global Institute.   

OECD (2018). Employment Outlook 2018. OECD: París

Organización Internacional del Trabajo –OIT–.  (2017). World Social Protection Report 2017-19: Universal social protection to achieve the Sustainable Development Goals. OIT: Ginebra.

World Bank Group. (2019). The Changing Nature of Work. World Bank Group.

Notas

ANEXO: COYUNTURA DEL MERCADO LABORAL

Gráfico 1

El desempleo para el total nacional se situó en 11,8% en el mes de febrero, 1,0 pp por encima de lo registrado en el mismo mes de 2018.

 

Por su parte, la tasa de desempleo en las 13 principales ciudades se ubicó en febrero en 12,4%, 0,6 pps por encima de lo observado en el mismo periodo de 2018.

Gráfico 2

Durante el trimestre diciembre-febrero, el total de ocupados en Colombia aumentó en 198 mil personas, equivalente a una variación porcentual anual de 0,9%.

 

Cabe destacar que en febrero la generación de empleo en las cabeceras registró un aumento después de dos meses consecutivos de caídas.

Gráfico 3

En el trimestre diciembre-febrero, la tasa de desempleo en las 13 principales ciudades se ubicó en 12,3%, 0,6 pps por encima de lo registrado durante el mismo trimestre de 2018. En todas las ciudades principales el desempleo o aumentó o se mantuvo igual a lo observado en el mismo periodo un año atrás.

 

Las tres ciudades con mayor desempleo en el trimestre diciembre-febrero fueron: Quibdó (20,3%), Armenia (18,4%) y Cúcuta AM (17,7%).  

Gráfico 4

La rama de la economía que tuvo la mayor generación de empleo en el trimestre diciembre-febrero, respecto al mismo periodo un año atrás, fue el sector de servicios sociales y personales, seguido por construcción e intermediación financiera.  

 

Por el contrario, los sectores que tuvieron la mayor reducción en el número de ocupados fueron actividades inmobiliarias y empresariales (42 mil puestos) y comercio y hoteles (19 mil puestos).

Cuadro 1

Para el total nacional, en el trimestre diciembre-febrero, frente al mismo período del año anterior, el número de trabajadores por cuenta propia aumentó en 1,1% (107 mil puestos), y los empleados particulares aumentaron en 0,3% (29 mil puestos).

 

Por su parte, la generación de empleo asalariado aumentó en 2,2% (235 mil puestos), mientras que el empleo no asalariado disminuyó en 0,3% frente al mismo periodo de 2018 (-37 mil puestos).

Gráfico 5

La tasa de ocupación (TO) para el mes de febrero se ubicó en 56,4%, 0,1 pps menor a la observada en el mismo periodo del año anterior.

 

A su vez, la tasa global de participación (TGP) presentó un aumento de 0,5 pps frente al mismo mes del año anterior y se situó en 63,9%.

Gráfico 6

En febrero, la tasa de subempleo subjetivo presentó un aumento de 3,8 pps respecto al mismo mes de 2018, situándose en 27,7%. Los tres componentes (insuficiencia de horas, empleo inadecuado por competencias e inadecuado por ingresos) presentaron aumentos durante dicho periodo.  

 

Por su parte, el porcentaje de personas que se consideraban en situación de subempleo y que hicieron gestiones para mejorar su condición, mostró un aumento de 1,3 pps, con lo cual la tasa de subempleo objetivo se ubicó en 10,7%.

Gráfico 7

Durante el trimestre diciembre-febrero, la tasa de informalidad para las trece ciudades principales se ubicó en 45,9%, una caída de 1,1 pps con respecto al mismo periodo de 2018.

 

Por su parte, para las veintitrés ciudades principales, la tasa de informalidad alcanzó 47,3%, 0,9 pps por debajo de lo registrado el año pasado.  

 Gráfico 8

Durante el trimestre diciembre-enero, en las 13 principales ciudades, la generación de empleo formal presentó un aumento de 2,6%, mientras el empleo informal cayó 1,7% respecto al mismo trimestre de 2018.

 

 

Industria manufacturera y servicios comunales, sociales y personales fueron las ramas de la economía que registraron el mayor aumento de empleo informal en las 13 ciudades principales (45 mil y 25 mil puestos respectivamente).  Mientras tanto, el sector de comercio, hoteles y restaurantes generó el mayor incremento de empleo formal (87 mil plazas).

Notas

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14 de abril de 2019


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