PROSPECTIVA ECONÓMICA

Prospectiva Económica – Abril 2021

Abr

Prospectiva Económica Abril 2021

 

1. Contexto internacional

Para 2020, el crecimiento estimado de la economía mundial por el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue de -3,3% (0,2 pps mayor a lo proyectado en el pronóstico de enero), lo que representa una reducción de 6,1 puntos porcentuales (pps) con respecto al 2,8% registrado en 2019, como consecuencia de la crisis económica generada por la pandemia del Covid-19. Si bien parecía que la evolución económica mundial estaba mejorando a principios de 2020, la pandemia del Covid-19 afectó negativamente el impulso económico relativamente temprano del primer trimestre, generando una caída del crecimiento durante el resto del año. En el segundo semestre del año los estímulos fiscales y monetarios en muchas regiones fueron claves para la recuperación y se espera que gane más impulso en el año en curso. Sumado a lo anterior en los últimos meses la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos aprobaron el proyecto de ley de estímulo fiscal por 1,9 billones de dólares, el cual respaldará aún más el crecimiento económico del país y del resto del mundo.

Los pronósticos de Fedesarrollo sobre el crecimiento de la economía colombiana en el mediano plazo se soportan en supuestos acerca de la dinámica de indicadores relevantes para el contexto del país. Entre estos se encuentran los niveles de producción y precios de los productos básicos (commodities), la tasa de cambio y el crecimiento externo relevante para el país. En particular, para 2021 esperamos un precio del petróleo de referencia Brent entre los 57 y 60 dólares por barril, acompañado de una producción de 739 miles de barriles diarios. Respecto a la tasa de cambio, nuestro pronostico se ubica entre $3.448 y $3.520 pesos por dólar en 2021.

2. Actividad productiva: Ad-portas de un crecimiento positivo

En el 2020 la economía colombiana registró una contracción de 6,8% real anual, lo que representa un resultado 10,1 puntos porcentuales (pps) menor relativo al crecimiento observado en 2019. Este comportamiento se explicó por los decrecimientos anuales en el segundo (-15,8%), tercer (-8,5%) y cuarto trimestre (-3,6%), junto con un crecimiento anual de 0,7% en el primer trimestre del año. El comportamiento a lo largo del año registró su mayor contracción en la historia económica moderna entre abril y junio en línea con las restricciones de movilidad para contener la expansión de la pandemia del COVID-19. Posteriormente la economía se enmarcó en un proceso de reactivación en línea con la reapertura gradual de los sectores y la flexibilización de las medidas de contención.  La menor contracción de la actividad económica en el cuarto trimestre obedeció a una disminución del valor agregado de 4,9% en octubre, 3,8% en noviembre y 2,5% en diciembre según lo reportado en el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE). El desempeño mensual muestra la continuidad en la tendencia de recuperación que se viene dando desde el tercer trimestre del año.

El crecimiento económico observado en el cuarto trimestre de 2020 reitera las señales de recuperación económica pero que continúa por debajo de los niveles pre-pandemia. Así, a partir de los resultados más recientes de la dinámica económica, el análisis de riesgos al crecimiento económico, y los resultados de los modelos de análisis, mantenemos nuestros pronósticos de crecimiento frente a la edición anterior, en donde anticipamos un crecimiento en el PIB jalonado en mayor medida por una recuperación del valor agregado en el sector de comercio, reparación, transporte, alojamiento y servicios de comida y en la industria manufacturera. Sin embargo, el resultado final dependerá de la dinámica que tengan los supuestos macroeconómicos mencionados en la sección anterior, la evolución de la pandemia en el país y el proceso de vacunación, influyendo en la velocidad de reactivación de las actividades económicas tanto por el lado de la oferta como del lado de la demanda. En concreto, para 2021 esperamos una variación anual del PIB de 4,8%.

3. Sector externo: Ajuste de la cuenta corriente

Los datos de cierre de cuenta corriente en 2020 registraron un déficit como porcentaje del PIB de 3,3%, lo que representa una disminución de 1,1 puntos porcentuales (pps) frente al déficit observado en 2019 (4,4%). Lo anterior es resultado del choque dual (precios del petróleo-pandemia del COVID-19) que impactó negativamente tanto el flujo comercial de bienes y servicios como las rentas factoriales. Para el 2021 esperamos que la reactivación económica global y la reciente recuperación de los precios de los commodities resulte en un incremento del déficit hasta 3,6%.

Notas

4. Política fiscal: Cierre fiscal 2020 y perspectivas 2021

En el mes de marzo, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) presentó la actualización del Plan Financiero de 2021, en donde se discute el cierre fiscal preliminar para 2020 y las perspectivas fiscales para 2021. De acuerdo con el cierre fiscal preliminar, el déficit del Gobierno Nacional Central (GNC) en 2020 se situó en 7,8% del PIB. Este resultado obedeció a una caída de los ingresos del Gobierno Nacional acompañado de un incremento en sus gastos totales. Desde Fedesarrollo consideramos que el panorama fiscal en el mediano plazo luce más complicado de lo que mencionábamos en ediciones anteriores de Prospectiva. Nuestras estimaciones sobre el balance total evidencian un deterioro en las cuentas fiscales para este año frente a 2020, como consecuencia de mayores presiones sobre el gasto del gobierno que no podrían ser compensadas por el incremento en los ingresos totales como resultado de la reactivación económica.

5. Inflación y tasas de interés: un panorama estable

Entre julio de 2020 y marzo de 2021, la inflación se ha ubicado por debajo del rango meta del Banco de la República (entre 2% y 4%), registrando en los últimos meses los datos históricos más bajos. A pesar de la reapertura de muchos sectores económicos, una mayor movilidad social y el fin de distintas ayudas económicas, se mantuvo la tendencia a la baja en los últimos meses del 2020 y los primeros meses del 2021. Así las cosas, la inflación cerró el 2020 en 1,61%, seguido de niveles cercanos durante el primer trimestre de 2021. Específicamente, la inflación para enero, febrero y marzo fue de 1,60%, 1,56% y 1,51%, respectivamente (Gráfico 4.1). Las divisiones que han tenido una mayor contribución negativa a la inflación en estos tres meses han sido la educación, las prendas de vestir y calzado, y los muebles y artículos para el hogar. En esta edición de Prospectiva ajustamos a la baja nuestro pronóstico de inflación, ubicándola en 2,7% para 2021. Esta inflación resultaría siendo mayor a la reportada en 2020 debido a una mayor reactivación económica que aumente los ingresos, sumado a una reducción en los excesos de capacidad productiva que se presentaron en el 2020. En adición a esto, durante el segundo trimestre del 2021, esperamos que haya altos niveles de inflación debido a un efecto base causado por los bajos niveles de precios en el 2020.

La tasa de interés de política monetaria se ha mantenido inalterada en 1,75% durante los últimos siete meses, con el objetivo de darle continuidad al impulso contracíclico para la recuperación de la economía. Si bien el emisor cuenta con espacio para seguir reduciendo la tasa, en esta edición prevemos que el Banco de la República no va a modificarla durante todo el 2021. En adición a esto, los bajos niveles de inflación y la buena transmisión sobre el mercado, son argumentos adicionales para mantener la tasa actual.

6. Economía regional: una recuperación evidente, aunque discreta

El nuevo año trajo consigo altas expectativas en relación con la recuperación económica, las cuales estaban motivadas principalmente por el inicio del plan nacional de vacunación contra el Covid-19. Asimismo, la reapertura de todos los sectores productivos y flexibilización de restricciones dieron luces del nuevo arranque económico. Sin embargo, el primer mes del año se vio marcado por nuevos confinamientos y medidas restrictivas que obstaculizaron el impulso económico experimentado en el último trimestre del 2020. La segunda ola del coronavirus en el país perjudicó nuevamente a todos los sectores y redujo la confianza de productores, comerciantes y consumidores.

Con todo, pese al retroceso en el ritmo de la recuperación, los principales indicadores económicos exhiben una senda positiva para todas las regiones en medio de la nueva normalidad. Los resultados de crecimiento para el último trimestre de 2020 y los datos de mercado laboral del buen camino que está tomando la economía de la mano con el avance de la vacunación.

Concretamente, la producción y el comercio reflejaron drásticos progresos en el último trimestre del año pasado; en todas las regiones se hizo notorio el aumento en la actividad industrial y las ventas, así como en las expectativas de consumidores, comerciantes y productores. Ya para comienzos del presente año, dicho panorama se nubló, dada la necesidad de hacerle frente a la segunda ola del coronavirus frenando nuevamente la actividad productiva.

Asimismo, en lo concerniente al crecimiento esperado para 2021, pronosticamos que todas las regiones crezcan alrededor del 5%, siendo la región Central la que mejor desempeño tendría (5,4%), mientras que el menor crecimiento lo presentaría Amazonía-Orinoquía (4,0%).

7. Actividad económica 2021: Un análisis de indicadores de alta frecuencia

En el tercer y cuarto trimestre del 2020 la economía colombiana presentó una progresiva recuperación de la actividad productiva. A partir de indicadores como el PIB trimestral reportado por el DANE se puede confirmar la reactivación de sectores productivos como el de comercio y el de industria. No obstante, para el primer trimestre del 2021 dicha información aún no se encuentra disponible, por lo que sobresale la necesidad de indicadores que puedan reportar el comportamiento de la economía colombiana en los últimos meses. A partir del análisis de indicadores de alta frecuencia como los patrones de movilidad de Google, los índices de confianza reportados por Fedesarrollo, el registro de vehículos nuevos y la demanda de energía nacional se puede constatar la caída de la actividad productiva que se registró en el mes de enero y la recuperación observada en febrero y marzo.

Comparando los resultados de los indicadores de alta frecuencia con el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE), se puede confirmar la contracción anual de 4,3% que presentó el ISE en enero. Finalmente, mediante un análisis de la tasa de desempleo y la tasa de ocupación, se presenta la evolución que el sector laboral experimentó en lo corrido de 2021, cuando la tasa de desempleo alcanzó niveles de 17,3% en enero (3,9 pps superior a diciembre) y 15,9% en febrero (1,4 pps por debajo de lo registrado en enero).

 

 

Notas

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30 de abril de 2021

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