PROSPECTIVA ECONÓMICA

Prospectiva económica – Octubre 2022

Oct

Prospectiva Económica – Octubre 2022

Contexto internacional: El crecimiento económico global se desacelera en medio de un entorno de alta incertidumbre e inflación

La tendencia de bajo crecimiento económico registrada en el primer trimestre de 2022 continuó en el segundo trimestre en medio de un entorno de alta incertidumbre e inflación mundial. Para el segundo semestre del 2022, se espera un bajo crecimiento a nivel mundial principalmente por: 1) el aumento de tasas de interés de las principales economías para controlar las altas tasas de inflación, 2) la desaceleración económica que se prevé en China producto de confinamientos para controlar nuevos brotes del COVID-19 y 3) por los efectos indirectos negativos que se mantienen de la guerra en Ucrania sobre la economía mundial y las cadenas de suministro globales.

Frente a lo anterior, y teniendo en consideración la compleja situación económica del contexto internacional en lo corrido de 2022, el desempeño de la economía colombiana podría verse afectada. Dado el decrecimiento económico mundial, los pronósticos de socios comerciales bajaron a 3,0% en la presente edición con relación a exportaciones totales y frente a exportaciones no tradicionales ha disminuido a 2,6%. En lo que respecta a precios de petróleo y carbón, se han ajustado las sendas al alza en la presente edición, considerando el comportamiento de altos precios de commodities en lo corrido del año. También se espera un aumento en las sendas de producción para el caso del petróleo y a la baja para el caso del carbón, consecuencia de los altos precios internacionales del petróleo que van a incentivar la producción en el corto y mediano plazo, mientras en el caso del carbón la reducción se debe a la incertidumbre prevalente en el sector. Finalmente, dado el comportamiento reciente de la tasa de cambio, junto a la alta incertidumbre tanto a nivel nacional como internacional, el aumento de las primas de riesgo de los países emergentes y el fortalecimiento a nivel global del dólar, se prevé una senda de depreciación en el corto y mediano plazo.

Actividad productiva: La economía colombiana mantiene un buen desempeño bajo un contexto de incertidumbre
En el segundo trimestre de 2022 la economía colombiana registró un crecimiento de 12,6% real anual, según la serie corregida por efectos estacionales y de calendario, desacelerándose frente al dato observado en el mismo periodo de 2021 (18,2%). El desempeño económico observado en el segundo trimestre de 2022 evidencia una alta dinámica productiva, donde diez de los doce sectores económicos ya superaron los registros prepandemia. Así pues, asumiendo un nivel de producción real igual a 100% en 2019-IV, la actividad se incrementó desde un 108,1% en el primer trimestre del presente año hasta un 109,7% en 2022-II.

A partir de los resultados más recientes de la dinámica productiva, el análisis de riesgos al crecimiento económico y los resultados de los modelos de análisis, aumentamos nuestro pronóstico de crecimiento frente a la edición anterior, en donde anticipábamos un crecimiento anual en el PIB de 5,5% en 2022 y lo actualizamos hasta un 6,5%. Con esto en mente, la actividad productiva se encontraría jalonada en mayor medida por el desempeño del consumo interno, las exportaciones que se han beneficiado de los altos niveles de precios en los commodities y otros factores que se abordarán de manera detallada en la sección de pronósticos del presente capítulo.

Sector externo: Se mantiene alza en déficit en cuenta corriente, a pesar del cierre de balanza comercial
Los datos de primer semestre de la cuenta corriente registraron un déficit como porcentaje del PIB de 5,9%, lo que representa un incremento de 1,2 puntos porcentuales (pps) frente al déficit observado en el mismo periodo de 2021 (4,7%). Lo anterior fue resultado principalmente de la ampliación del déficit en la balanza de renta factorial, en donde los egresos del ingreso primario superaron considerablemente los ingresos pasando de representar dos a cerca de cuatro veces la relación entre débito y crédito en renta de factores. A pesar de que los niveles históricamente altos de las exportaciones han permitido el cierre del déficit de balanza comercial, la cuenta corriente no ha mejorado en la misma magnitud por el componente de renta factorial. Teniendo en cuenta tanto el alto nivel de remesas registrado desde finales de 2021 como la observada reducción del déficit de balanza comercial en el primer semestre del 2022, gracias a la mejoría en los términos de intercambio, esperamos para el restante del año haya una mayor desaceleración que lleve a una reducción del déficit de 5,7% en 2021 hasta 4,7% como porcentaje del PIB. No obstante, este pronóstico sigue sujeto a una alta incertidumbre externa como consecuencia tanto del conflicto entre Ucrania y Rusia, como por la posibilidad de una recesión en Estados Unidos y sus efectos sobre los mercados globales. Igualmente, la incertidumbre interna sobre el manejo del sector minero-energético, el manejo de los ahorros pensionales sobre las inversiones y, en general, las posibles políticas económicas que pueda establecer el nuevo gobierno pueden llevar a un cambio en estos resultados.

Política fiscal: Incertidumbre en las finanzas públicas y proyecto de ley reforma tributaria
El pasado 8 de agosto el Gobierno en cabeza del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) radicó el proyecto de ley “Reforma Tributaria para la Igualdad y la Justicia Social” ante el Congreso de la República, con los objetivos de disminuir las exenciones inequitativas de las personas con mayores ingresos y algunas empresas, así como obtener recursos suficientes para el fortalecimiento del sistema de protección social, bajo los principios rectores de progresividad, equidad y eficiencia (MHCP, 2022a). Producto de la socialización del proyecto de ley y los debates que se presentaron, el pasado 5 de octubre se realizaron modificaciones a la propuesta inicial de reforma tributaria, la cual hasta la fecha fue aprobada en primer debate en las comisiones económicas del Congreso.

Ahora bien, en el mediano plazo, producto de un mejor crecimiento económico, sumado a la factible materialización del proyecto de reforma tributaria, esperamos para 2022-2026 mayores ingresos totales frente a los que estimábamos en la anterior edición. No obstante, la no corrección en la senda de precios al productor en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) durante el tercer trimestre de 2022 y los nuevos compromisos que se pueden generar con los recursos adicionales de la reforma tributaria implicarían un mayor gasto. Frente a este último rubro, estimamos que en promedio (2023-2026) el nuevo gasto podría oscilar entre 0,5% y 0,9% del PIB, dependiendo de las decisiones que tome el gobierno al respecto. Con esto en mente, prevemos unas finanzas públicas que estarían en una condición menos favorable a la presentada en la publicación pasada y bajo un mayor nivel de incertidumbre. Por ende, consideramos fundamental tomar medidas que promuevan un ajuste en el gasto, que se ha ampliado de manera significativa desde el inicio de la pandemia, para así avanzar con el proceso de consolidación de las finanzas públicas y cumplimiento de la regla fiscal.

Sector monetario: Se mantienen las presiones inflacionarias, impulsadas por alimentos y energía
La economía colombiana continúa enfrentando fuertes presiones inflacionarias, como consecuencia tanto de factores internos, asociados al desequilibrio entre la oferta y la demanda interna dado el proceso dinámico de recuperación económica; como a factores externos, ligados a la ola inflacionaria global, la depreciación acumulada de la tasa de cambio, las presiones persistentes por cuenta de la lenta recuperación de las cadenas mundiales de suministro. En particular, la inflación anual de septiembre de 2022 se situó en 11,44%, manteniéndose por 14 meses consecutivos por encima del rango meta del Banco de la República y ubicándose como el máximo histórico de los últimos 23 años.

Este comportamiento responde principalmente a la evolución del componente de alimentos, el cual registró una inflación histórica de 26,6% para septiembre, a consecuencia principalmente de la persistencia de los altos costos de los insumos agrícolas, que, por un lado, se trasladan directamente a los precios de consumo final y por otro, desincentivan la oferta. Asimismo, también incorpora la oferta limitada de productos como la carne, dado al incremento de las exportaciones ante un panorama internacional favorable por la alta tasa de cambio y las altas cotizaciones internacionales. Respecto al componente energético, la variación anual del servicio de electricidad (27,3%) ha impulsado el componente de servicios públicos al alza debido a los múltiples factores que afectan la formula como se regula el precio de este servicio. Por su parte, también se han registrado intensificaciones de las presiones por el lado de la demanda, lo que ha mantenido a la medida de inflación básica SAR (sin alimentos y regulados) en una tendencia alcista desde el cierre de 2021.

En este contexto, el Banco de la República continua en un proceso de normalización de la política monetaria, con el objetivo de contener la inflación y anclar las expectativas del mercado. Así, en dos de las tres las últimas reuniones de la JDBR llevadas a cabo el 30 de junio y 29 de julio se decidió incrementar la tasa en 150 pbs, lo que la situó en 7,5% para julio y en 9% para agosto (Gráfico 6). Para la última reunión, del 29 de septiembre de 2022, se acordó incrementar la tasa en 100 pbs lo que la llevo al 10,0%. Se espera que esta tasa continúe incrementándose en las próximas reuniones y a un ritmo consistente con el proceso de recuperación económica y del empleo. De acuerdo con esto, se espera que la tendencia creciente de la inflación aminore después de diciembre, en línea con el endurecimiento de la política monetaria y la mayor base estadística de comparación de los meses siguientes (salvo octubre).

Economía regional: Crecimiento en un ambiente de incertidumbre
La economía colombiana ha mostrado resultados positivos en términos de las tasas de crecimiento del PIB. Este comportamiento se ha reflejado en un alto dinamismo y en la sostenida recuperación de varios sectores y actividades económicas en el segundo trimestre del año. En especial, este desempeño ha sido generado por el aumento en el consumo privado, el cual creció aproximadamente 14% para segundo trimestre. A nivel regional, se resalta que las regiones cuyo PIB depende en gran medida del comercio, el transporte y el alojamiento han tenido un crecimiento destacado de su economía, rubro que sigue siendo jalonado por la reactivación del turismo, el cual es afectado positivamente por la realización de nuevos eventos culturales y de recreación. El comportamiento de la industria manufacturera también ha mostrado un fuerte crecimiento durante este periodo, lo que afecta positivamente a regiones como la Oriental y la Pacífica, en donde esta actividad tiene una alta participación dentro de su PIB.

Sin embargo, en las proyecciones futuras se espera una moderación en el crecimiento regional, teniendo en cuenta factores como la inflación y la incertidumbre de la economía global. En primer lugar, los buenos resultados de crecimiento han sido acompañados por un aumento exponencial de la inflación, lo que ha traído un efecto negativo generalizado para los hogares colombianos, especialmente evidente en la caída del gasto. A esto se suma el endurecimiento de la política monetaria para controlar la alta inflación, que afecta el consumo y, en general, el ritmo de la economía tanto en el corto como en el largo plazo. En segundo lugar, la incertidumbre del contexto internacional pone en duda las proyecciones optimistas sobre el comportamiento de la economía en el mediano y largo plazo por varios factores: las presiones inflacionarias internacionales, el endurecimiento de las condiciones financieras, la movilización de capitales a activos seguros y las amenazas constantes de una recesión global.

Notas

1. Contexto internacional: El crecimiento económico global se desacelera en medio de un entorno de alta incertidumbre e inflación

La tendencia de bajo crecimiento económico registrada en el primer trimestre de 2022 continuó en el segundo trimestre en medio de un entorno de alta incertidumbre e inflación mundial. Las tres economías más grandes del mundo, a saber la estadounidense, la unión europea y china, han registrando una notoria desaceleración con un importante impacto sobre el crecimiento mundial. Para el segundo semestre del 2022, se espera un bajo crecimiento a nivel mundial principalmente por: 1) el aumento de tasas de interés de las principales economías para controlar las altas tasas de inflación, 2) la desaceleración económica que se prevé en China producto de confinamientos para controlar nuevos brotes del COVID-19 y 3) por los efectos indirectos negativos que se mantienen de la guerra en Ucrania sobre la economía mundial y las cadenas de suministro globales. De ahí que el FMI en su última publicación del World Economic Outlook (WEO) de octubre considere un panorama sombrío y de incertidumbre para la economía global en lo que resta del año y para el 2023, representando el menor crecimiento mundial desde 2001 (sin contar la crisis financiera y pandemia). En contraste, América Latina se ha caracterizado por tener un crecimiento económico destacable en lo corrido de 2022, producto principalmente de los altos precios de commoditites y la normalización de actividades productivas. No obstante, el endurecimiento de las condiciones financieras a nivel mundial, la reversión del precio de las materias primas de la tendencia creciente que se ha registrado en el primer semestre del año y los persistentes altos niveles de inflación afectarán negativamente el crecimiento económico de la región en el segundo semestre del 2022 y en el 2023.

Frente a lo anterior, y teniendo en consideración la compleja situación económica del contexto internacional en lo corrido de 2022, se revisaron los supuestos económicos frente a los de la edición pasada de prospectiva. En esta edición se han ajustado los pronósticos de socios comerciales a la baja pasando en el 2022 de 3,8% en la edición pasada a 3,0% en la presente edición en relación a exportaciones totales y frente a exportaciones no tradicionales ha disminuido de 3,2% a 2,6%. En lo que respecta a precios de petróleo y carbón se han ajustado las sendas al alza en la presente edición, considerando el comportamiento de altos precios de commodities en lo corrido del año. También se ajustaron las sendas de producción al alza para el caso del petróleo y a la baja para el caso del carbón, consecuencia de los altos precios internacionales del petróleo que van a incentivar la producción en el corto y mediano plazo, mientras en el caso del carbón la reducción se debe a la incertidumbre prevalente en el sector. Finalmente, dado el comportamiento reciente de la tasa de cambio, junto a la alta incertidumbre tanto a nivel nacional como internacional, el aumento de las primas de riesgo de los países emergentes y el fortalecimiento a nivel global del dólar, para esta edición se prevé una senda de depreciación en el corto y mediano plazo.

2.1 Actividad económica global
En octubre de 2022, el FMI pronóstica que el ritmo de crecimiento de la economía mundial se verá reducido a 3,2% y 2,7% para 2022 y 2023, respectivamente. Dichas cifras representan una estabilidad de para el presente año y una reducción de 0,2pps frente a los pronósticos realizados en julio por el FMI, lo que muestra que los eventos a nivel internacional durante lo corrido del 2022 han tenido un efecto negativo sobre el crecimiento económico.

En las economías avanzadas, el FMI proyecta que tendrán ritmos de crecimiento de 2,4% y 1,4% para 2022 y 2023 respectivamente, lo que representa una reducción de 0,1 pps y 0,3 pps frente a los mismos pronósticos de julio. Por su parte, se espera que para las economías emergentes y en desarrollo se proyectan tasas de crecimiento del 3,7% para 2022 y 2023, lo que evidencia incremento de 0,1 pps y una disminución de 0,2 pps frente a las proyecciones de julio. Lo anterior demuestra que tanto economías avanzadas como economías emergentes y en desarrollo se han visto negativamente impactadas por los fenómenos reciente, aunque el impacto ha sido mayor en las economías avanzadas.


La inflación a nivel mundial ha sido jalonada principalmente por el aumento de la energía y por el aumento de los precios de los alimentos, explicado en gran medida por el encarecimiento a nivel mundial de insumo importantes para la industria agrícola (e.g. fertilizantes a base de urea) y por los cuellos de botella en las cadenas de suministro globales que aún persisten[1]. Adicionalmente, se observa que la inflación también se está ampliando mucho más allá de los alimentos y la energía, ya que la inflación mediana global núcleo ha aumentado de 4,2% a finales de 2021 a 6,7% para julio de 2022. El FMI en sus últimos pronósticos de octubre prevé que para el 2022 la inflación de las economías avanzadas será de 7,2% (vs. 6,6% de julio), mientras que para las economías emergentes y en desarrollo dicho organismo prevé una inflación de 9,9% (vs. 9,5% de julio). De igual forma, el FMI anticipa que la inflación permanecerá elevada por un periodo de tiempo mayor al previamente anticipado.

Por otro lado, el FMI menciona al menos cinco riesgos que considera que de materializarse podrían reducir aún más las perspectivas de crecimiento a nivel global: 1) la guerra en Ucrania podría conducir a un parada del flujo de gas de Rusia a Europa, lo que exacerbaría la crisis energética si continua escalándose; 2) la inflación podría permanecer relativamente alta por un periodo prolongado de tiempo si los mercados laborales continúan estando sobre ajustados, o si se desencajan las expectativas de inflación o; 3) condiciones globales financieras más ajustadas podrían inducir a un aumento en el estrés de deuda de las economías emergentes y en desarrollo, especialmente dada la continua fortaleza del dólar; 4) nuevos brotes de COVID-19 y confinamientos podrían conducir a crecimientos inclusive aún mayores en China a los actualmente proyectados; y 5) el riesgo de no calibrar correctamente las políticas monetarias, fiscales y financieras dada la alta incertidumbre y fragilidad de crecimiento.

El FMI enfatiza que, en caso de que se materialicen la mayoría de estos riesgos, la perspectiva de crecimiento mundial podría disminuir del escenario actual de 3,2% a un crecimiento históricamente bajo menor a 2% para el 2022 y de 2,7% a 1,1% para el 2023, tasas que solo se habrían registrado 5 veces desde 1970. Según sus estimaciones, la probabilidad de que se cumplan tales eventos o empeore la situación está entre 10% y 25%.

Finalmente, ya algunas economías emergentes y en desarrollo están empezando a presentar estrés en sus niveles de deuda como consecuencia principalmente de costos más altos en el financiamiento externo por la subida de tasas de interés por parte de economías desarrolladas, una disminución en los fondos de crédito disponibles por ese endurecimiento de las condiciones financieras a nivel global y por el fortalecimiento del dólar a nivel mundial[2] dada la incertidumbre y bajas expectativas de crecimiento para este año y el siguiente, e inclusive una posible entrada en recesión de cerca de un tercio del mundo al ser 31 países de 72 (43%) los que tendrían crecimiento negativo en dos trimestres seguidos entre 2022 y 2023. Al comparar los spreads de deuda para mercados emergentes y en desarrollo, se evidencia que ha incrementado de manera importante entre agosto de 2022 y agosto de 2021, específicamente la mediana en América Latina y Caribe aumentó 40,3% frente al crecimiento de 160,6% de la mediana del spread de economías emergentes europeas.

2.1.1 Estados Unidos
La producción de la economía estadounidense presentó resultados poco alentadores en el primer semestre de 2022. Por un lado, en el primer trimestre del 2022, el crecimiento interanual fue 3,5%, mientras que el crecimiento trimestral actualizado fue -1,6%. Esta última cifra indica que la economía de Estados Unidos presentó una desaceleración de 8,5 pps en comparación con el trimestre anterior (ver Gráfico 1). La industria de producción de bienes privada (- 6.9 %) y la industria de producción de servicios privados (- 0.8 %) contribuyeron negativamente al crecimiento, mientras el gasto del gobierno (2 %) impulsó el crecimiento, pero no alcanzó a compensar la caída en el sector privado.

Por otro lado, en el segundo trimestre de 2022, el crecimiento interanual fue 1,7%, mientras que el crecimiento trimestral actualizado fue -0,6%. La disminución del PIB para el segundo trimestre reflejó disminuciones en la inversión privada en inventarios, la inversión fija residencial, el gasto del gobierno federal y el gasto de los gobiernos estatales y locales, que fueron compensados en parte por aumentos en las exportaciones y el gasto del consumidor. Por su parte, el incremento de las importaciones durante dicho trimestre también contribuyo a la disminución del PIB. Como un todo, el primer semestre presentó un declive de -2,2%, que algunos expertos consideran recesión técnica al ocurrir en dos trimestres consecutivos.


Los resultados desfavorables de crecimiento por parte de la economía estadounidense en el primer semestre de 2022 contrastan con las bajas tasas de desempleo que se han observado en la economía estadounidense a lo largo del año. Según las cifras del Bureau of Labor Statistics (BLS) la tasa de desempleo de los Estados Unidos ha permanecido por debajo del 4 % en lo corrido del año y para agosto registraba un valor de 3.7 %. En agosto del presente año, el empleo total de la nómina no agrícola aumentó en 315.000 nuevos puestos y 5,8 millones en los últimos 12 meses, lo que hace que el empleo no agrícola haya aumento en 240.000 nuevos puestos adicionales por encima de los niveles de febrero de 2020, momento en el que se volvieron más estrictas las medidas de confinamiento. De los 315.000 puestos adicionales que se crearon en agosto, 68.000 provenían del sector de servicios profesionales y de negocios, 48.000 provenían del sector de salud, 44.000 del sector de comercio al por menor, 22.000 del sector de manufactura, 17.000 del sector de actividades financieras y 15.000 de comercio al por mayor.

Adicionalmente, para el segundo trimestre del año, el salario promedio semanal de los 118,9 millones de trabajadores asalariados de tiempo completo fue de $1.041 lo que representa un crecimiento de 5,2 pps frente al mismo trimestre de 2021. Esto representa una caída en el poder adquisitivo del trabajador asalariado promedio estadounidense toda vez que la inflación promedio en los Estados Unidos medida por IPC fue de 8,7% para el segundo trimestre de 2022. Por otro lado, la inflación ha sido tema de preocupación recurrente para la Reserva Federal en la medida que en lo corrido del año las presiones inflacionarias en los Estados Unidos han ido aumentando, llegando en junio a 9,1% que representa el valor más alto registrado en los últimos 40 años. Sumado a lo anterior, la inflación anual promedio ha sido 8,3% a agosto del presente año, lo cual representa un incremento de 3,6 pps por encima de la inflación anual promedio de 2021.
Las altas tasas de inflación que se han registrado recientemente generan fuertes presiones a la Reserva Federal en su accionar de política monetaria para tener una postura de política monetaria mucho más ajustada y severa. Dichas cifras de inflación están muy por encima del rango de inflación meta de la Reserva presupuestado en 2 % anual, lo que inducirá a que ésta aumente sus tasas de política sustancialmente para disminuir el consumo y la inversión privada y de esta forma aliviar las presiones inflacionarias al disminuir la demanda agregada.

Teniendo en cuenta la persistente alta inflación en lo corrido del año y la necesidad de la Reserva Federal de tener una política monetaria más severa para poder controlarla, en las tres últimas reuniones de junio, julio y septiembre el FOMC[3] ha tomado la decisión de aumentar su tasa de política en 75 puntos básicos. Los incrementos en las tasas de interés han venido acompañados de una menor provisión de liquidez, en la medida en que la FED ya empezó su proceso de venta de activos desde el primer de junio con una venta mensual de bonos del tesoro y activos respaldados en hipotecas por un valor de 47,5 miles de millones de dólares. Para la reunión que tuvo lugar en septiembre, el FOMC anunció ventas de bonos del tesoro por un valor de 60 miles de millones de dólares al mes y venta de mortgage-backed securities (MBS) por un valor de activos de 35 miles de millones de dólares al mes.

Luego de la reunión que se llevó a cabo entre el 20 y el 21 de septiembre, el rango de política de la Reserva Federal se encuentra en el rango de 3,00% – 3,25% lo que representa una tasa media de 3,125%, sustancialmente por encima de la tasa media de la Reserva que se encontraba a principios de año en 0,125%. Para las dos reuniones que restan del año el mercado[4] prevé un incremento adicional de 125 puntos básicos par situar la tasa media de la FED en 4,38%. Dicha percepción de los mercados es la misma que anunciaron los miembros del FOMC en el dot plot que se mostró en las proyecciones de la FED para esta última reunión.

 

2.1.2. Zona Euro
El PIB de la Zona Euro en este primer trimestre del año registró una variación trimestral de 0,7% en su serie desestacionalizada, lo cual es superior en 0,2 pps al resultado alcanzado en el cuarto trimestre de 2021(0,5%). Comparado con el mismo trimestre del año pasado, se observa un crecimiento de las economías de la Zona Euro de 5,4% lo cual es una cifra de crecimiento anual más alta en comparación de los dos últimos trimestres del 2021 y refleja que, pese a las afectaciones que ha generado la proximidad de la guerra en Ucrania, la economía de la Zona Euro se encontraba en una senda de crecimiento económico positiva en el primer trimestre de 2022 (Gráfico 4).

Para el segundo trimestre, estimativos preliminares de Eurostat[5] indican un crecimiento trimestral de la Zona Euro de 0,8% en su serie desestacionalizada lo cual supera por 0,1 pps a la variación trimestral del primer trimestre del año. No obstante, para el segundo semestre del año se prevé una fuerte desaceleración en el ritmo de crecimiento de esta región, consecuencia de los efectos del conflicto en Ucrania, la persistente alta inflación, y una desaceleración global generalizada.

En mercado laboral, el último reporte de Eurostat registra un nivel de desempleo de 6,6% en julio de 2022 para la Zona Euro, reduciéndose 0,1 pps y 1,1 pps frente a junio de 2022 y julio de 2021, respectivamente, lo que muestra el buen comportamiento de este mercado, a pesar de los riesgos que enfrenta la economía europea a nivel de crecimiento para el segundo semestre y los efectos secundarios que ha tenido el conflicto en Ucrania sobre la Zona Euro. Un nivel de desempleo de 6,6% para la Zona Euro representa 10,983 millones de desempleados, una reducción de 1,576 millones frente a mayo de 2021.

En contraste, similar a la tendencia global, la Zona Euro está experimentando una persistente inflación al alza. Según Eurostat, los países europeos presentaron en promedio una inflación anual de 9,1% en agosto de 2022, lo cual representa un incremento de 0,2 pps frente a la inflación anual registrada en julio y también representa el nivel más alto desde que empezó el uso del euro en dicha zona económica. Dicha cifra se debe primordialmente por un aumento sustancial en los costos energéticos causada en gran medida por el conflicto en Ucrania y por un aumento también en los precios de los alimentos. Los componentes de la inflación en la Zona Euro que han tenido los mayores aumentos anuales en el mes de agosto han sido energía (38,3%, comparado con 39,6% en julio), alimentos, alcohol y tabaco (10,6% comparado con 9,8% en julio), bienes industriales no energéticos (5,0% comparado con 4,5% en julio) y servicios (3,8%, comparado con 3,7% en julio). La inflación núcleo (excluyendo energía, comida, bebidas y tabaco), por su parte, fue de 4,3% en agosto (Gráfico 5). Con lo anterior, la inflación anual corresponde a una senda de inflación que se ha mantenido alta y muy por encima del objetivo de inflación del 2% del Banco Central Europeo (BCE).

En este contexto, en el mes de julio el BCE realizó su primer aumento de tasas de interés en 11 años en 50 puntos básicos para controlar los altos niveles de inflación. Además, el BCE en su reunión del 8 de septiembre decidió aumentar su tasa de política 75 puntos básicos adicionales dejándola a la fecha en 1,25%. En el comunicado de prensa de esta última reunión, el Consejo de Gobierno del BCE menciona que espera en las próximas reuniones aumentar aún más las tasas de interés para frenar la demanda y protegerse contra el riesgo de un aumento persistente de las expectativas de inflación.

En esta misma reunión, el BCE manifestó su intención de seguir reinvirtiendo en su totalidad, los pagos de principal de los valores adquiridos en el marco del programa de compra (APP)[6] durante el tiempo que sea necesario para mantener amplias condiciones de liquidez en los mercados europeos. Frente al programa de compras de emergencia a causa de la pandemia (PEPP)[7] mantuvo una postura similar, no obstante, manifestó cautela y seguimiento en la reinversión de los pagos del principal de ambos programas para evitar que interfieran con la postura de política monetaria del BCE.

[8]

2.1.3. América Latina

Manteniendo el buen desempeño de crecimiento de la región en el 2021, en el primer semestre de 2022 América Latina ha tenido un destacable crecimiento económico, impulsado principalmente por los altos precios de los commodities. De hecho, el FMI incrementó su pronóstico de crecimiento para la región pasando de 3,0% en sus proyecciones de julio a 3,5% en sus proyecciones más recientes de octubre[9]. Las razones que ha identificado el FMI detrás el buen desempeño de la región son: 1) la reapertura de sectores de la economía que requieren contacto directo entre personas, 2) un aumento sustancial en la demanda agregada, en particular en el consumo privado, 3) condiciones financieras externas favorables, 4) en la mayoría de los países de la región ya se han alcanzado las cifras de desempleo que se tenían pre-pandemía[10] y 5) unos favorables términos de intercambio para los países cuyas exportaciones son intensivas en commodities y materias primas como lo son Brasil, Colombia, Ecuador y Chile. Se destaca que el ritmo de crecimiento económico en la región no ha sido homogéneo. En particular, los países que mayores tasas de crecimiento han registrado en la región son aquellos que se caracterizan por tener una canasta exportadora principalmente compuesta por commodities, tales como Chile y Colombia. Mientras países como México[11], aún no ha recuperado sus niveles de producción pre-pandemía y cuyos sectores de construcción y servicios aún se encuentran rezagados.

No obstante, se espera que se disminuya el ritmo de crecimiento de la región para el 2023, consecuencia de la persistente alta inflación en la región, la reversión de los precios de los commodities, y el endurecimiento de las condiciones financieras a nivel mundial. Por lo anterior, el FMI disminuyó en 0,3 pps sus pronósticos de crecimiento de la región para el 2023 pasando a 1,7% en su último pronóstico de octubre (vs. 2,0% en su pronóstico de julio).

En materia de empleo, mientras que la tasa de desempleo masculina pasó del 10,4% al cierre del segundo trimestre de 2020 a 6,9% al cierre del primer trimestre de 2022, la tasa de desempleo femenina pasó en ese mismo lapso de 12,1% a 10,0%. Además, al cierre del primer trimestre de 2022, la tasa de participación laboral de las mujeres (51,4%) presentaba un mayor rezago que la tasa de participación de los hombres (74,2%). Este rezago en la reincorporación de las mujeres al mercado laboral está condicionado por la lenta recuperación de los sectores económicos en los que se concentra el empleo femenino.

El destacable desempeño relativo de la región ha venido acompañado de una aceleración de la inflación. Para el año 2022 la mediana de la inflación anual para los países de América Latina ya se encuentra en niveles de inflación por encima del 9%, superando a la inflación anual de Estados Unidos y la Zona Euro. Un reciente reporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) indica que las principales causas de la alta inflación en la región son una recuperación más fuerte de lo previamente anticipado en el 2021 jalonada por el fuerte incremento en el consumo privado, los efectos de las políticas fiscales y monetarias expansivas que se impulsaron para mitigar los efectos negativos de la pandemia, los persistentes cuellos de botella en la cadena de suministros y el aumento del precio internacional de commodities minero energéticos así como de los fertilizantes a base de urea. Se destaca que en la región, Colombia en agosto del presente año ya registra una inflación anual por encima del 10% mientras que Brasil (la economía más grande de Latinoamérica) ya ha venido registrando en 2022 una inflación por encima del 12% anual.

Ante el aumento sustancial en el nivel de precios, los bancos centrales de las economías de LATAM5 en lo corrido del 2022 han aumentado sustancialmente sus tasas de política reflejando que el fenómeno inflacionario se ha vuelto un tema de preocupación para las autoridades monetarias de la región[12] (Gráfico 6). Se destaca que entre septiembre del año pasado y de este año Brasil ha aumentado su tasa de política en 8,5 pps, mientras que para las demás economías que conforman LATAM5 las tasa de política llegan a un rango entre para 6,75% (en el caso peruano) y 10,75% (en el caso chileno).

Finalmente, consecuencias de la incertidumbre global e interna, se ha encarecido el crédito externo en los países de la región y en las economías emergentes y en desarrollo en general. A lo anterior se suma que los altos niveles de deuda y de déficit fiscal y externo (en particular de cuenta corriente) de algunos países de la región han hecho que la percepción de riesgo país de los inversionistas extranjeros haya aumentado en lo corrido del 2022 (Gráfico 7).

2.2 Principales supuestos
Esta sección abordara algunos de los supuestos que sirven de insumo para los pronósticos de mediano plazo de Fedesarrollo, entre los cuales se destaca el crecimiento de los socios comerciales, la producción y precio internacional del petróleo y el carbón térmico, y la tasa de cambio.

2.2.1. Socios comerciales
Para esta edición de Prospectiva, el pronóstico de crecimiento externo relevante para el país se realiza en función de la participación de los 21 socios comerciales más importantes dentro de las exportaciones totales y las exportaciones no tradicionales. En línea con la desaceleración global, se espera una importante ralentización de la demanda externa de nuestro país. Específicamente, siguiendo los pronósticos de crecimiento del FMI publicados en el mes de julio, los socios comerciales crecerían 3,0% en 2022 y 1,9% en 2023, disminuyendo 0,8 pps y 1,0 pps, respectivamente, frente la edición pasada de prospectiva. De acuerdo con las exportaciones no tradicionales, los socios comerciales crecerían 2,6% en 2022 y 1,6% en 2023 frente a 3,2% y 2,6% que se proyectaba para 2022 y 2023, respectivamente, en la edición pasada de prospectiva. La desaceleración prevista en la demanda externa obedece al menor crecimiento de los Estados Unidos, la Unión Europea, China[13] y algunos países de la región (Gráfico 8).

2.2.2. Petróleo
Si bien en el 2021 hubo un claro repunte del precio del petróleo de referencia Brent frente a sus niveles de 2020, en el 2022 este aumento ha sido aún mayor llegando a niveles muy por encima de los precios anticipados previamente. A diferencia del 2021 donde los excesos de demanda en 1,75 millones de barriles al día explicaron el sustancial aumento de precios de petróleo en dicho año, para el 2022 se observa que ha habido un exceso de oferta por 0,55 millones de barriles al día y aun así lo precios del petróleo permanecen altos, inclusive por encima de los precios registrados en 2021. En lo que respecta a 2023, con el agotamiento de inventarios y los problemas en aumento de producción de algunos miembros de la OPEP+ se espera que haya un exceso de demanda de 0,23 millones de barriles por día.

Sin embargo, es factible que dicho exceso de oferta en el 2022 pueda disminuir en la medida que la OPEP+ anunció que recortaría su suministro por 2 millones de barriles diarios, el mayor recorte de oferta petrolera desde mayo del 2020, y adicionalmente se anticipan más sanciones y tensiones geopolítica luego de que Rusia anunciará que reclutaría 300,000 reservistas para apoyar el ejercicio ruso en el conflicto en Ucrania. Adicionalmente, se espera que la prohibición de la Unión Europea sobre las importaciones de crudo ruso entre en vigor en diciembre del presente año y se espera que una medida similar sobre productos refinados provenientes de Rusia entre en vigor en febrero de 2023 lo cuál podría ajustar aún más la oferta de petróleo y disminuir el exceso de demanda del presente año.

Con todo, el barril de petróleo tipo Brent ha registrado un precio promedio de 103,5 dólares en lo corrido del año y, según nuestros pronósticos, alcanzaría un precio promedio anual de 101 dólares en 2022. Esta previsión responde a unas condiciones de oferta menos favorables, en donde las sanciones económicas aplicadas a Rusia, la incapacidad de algunos miembros de la OPEP+ en aumentar su capacidad de producción, así como el anunció reciente de la OPEP+ de reducir su producción de petróleo. De igual forma, responde a que en lo corrido del año el precio del petróleo ha tenido niveles de precio por encima de lo previamente anticipado en dicha edición de prospectiva y por un periodo de tiempo prolongado. En nuestro segundo escenario, de haber un recorte mayor en la producción rusa a causa de las sanciones que se espera que provenga por parte de la Unión Europa y de mayores choques adversos a la producción, se podrían alcanzar niveles hasta de un precio promedio anual de 104 dólares en 2022 como lo muestra el segundo escenario (ver Gráfico 9).

Por último, esperamos que en los próximos años el precio del petróleo inicie una tendencia decreciente conforme las economías desarrolladas, en particular la Unión Europea, aumenten sus programas de transición energética disminuyendo su demanda de petróleo, así como una producción alta sostenida por los elevados niveles de petróleo que si bien caerán permanecerán altos. Adicionalmente, el retorno del crecimiento económico mundial hacia su tendencia de largo plazo y la moderación en el incremento de la demanda se reflejen en una acumulación de inventarios y excesos de oferta que reduzcan los precios. Por consiguiente, el petróleo tipo Brent cotizaría entre 94 y 98 dólares en 2023 y entre 75 y 80 dólares en 2026.

Entre junio y julio de 2022 se registró una producción promedio de 749,6 kbpd, la cual es 0,57% mayor a la observada en el mes de diciembre del 2021 (745,3 kbpd). Si bien la producción en el año tiende a estar afectada por cierto tipo de estacionalidad, según Campetrol durante este periodo no se produjo todo lo que se hubiera podido producir durante dichos meses por el mantenimiento programado para los campos Castilla Norte y La Cira Infantes, los cuales propiciaron una disminución en su producción promedio. Se registraron caídas en la producción en los campos Caño Limón, Llanito y Yaguirí- Cantagallo, debido a fallas eléctricas, mecánicas y en facilidades.

Para agosto la producción estimada fue de 749.6 kbpd lo cual supone un aumento de 0,36% frente a los 746,9 kbpd producidos en julio y un incremento de 0,2% con respecto al promedio alcanzado en el mismo periodo de 2021. Según el informe de Campetrol, el aumento de la producción frente al mes anterior se explica por el restablecimiento completo de la producción de petróleo de los campos del departamento del Meta.

Teniendo en cuenta la información anterior, y en particular los altos precios del petróleo a nivel internacional que mantendrán sus elevados niveles por un periodo mayor al previamente anticipado, así como por las condiciones del contexto internacional que están fortaleciendo el dólar y por ende incentivando las exportaciones, para esta edición de Prospectiva se ha revisado la senda de producción de petróleo al alza para el 2023 y el 2024. No obstante, para el 2025 y el 2026 proyectamos una reversión de esta tendencia al alza y esperamos que desde el 2025 haya una disminución en la producción de petróleo. Lo anterior se explica, por un lado, a los procesos de transición energética que se han venido implementando en general a nivel global y local, lo cual reducirá la demanda de petróleo en el mediano plazo y, por otro lado, al agotamiento natural de las actuales reservas de Petróleo y la incertidumbre en relación con la firma nuevos contratos de exploración extracción de nuevo petróleo. Para el 2022, proyectamos que se alcanzará una producción de entre 752 kbpd y 764 kbpd e iniciando a una senda creciente hasta 2024 donde se alcanzaran niveles máximos de producción de entre 855 kbpd y 875 kbpd, para luego iniciar una tendencia descendiente llegando a niveles de producción entre 720 kbpd y 740 kbpd para 2026 (ver Gráfico 10).

El 2021 fue un año que permitió que los precios del carbón se recuperaran de la fuerte caída sufrida en 2020 a causa de la pandemia, las restricciones a la movilidad y la consecuente ralentización de la economía mundial y en particular de la demanda global. Así pues, el precio promedio del carbón en 2021 aumentó 140% frente al año anterior, ubicándose en 120,8 dólares por tonelada. Dentro de las principales razones de este incremento destaca el repunte de la demanda mundial, especialmente en China, India[14] y algunos países del hemisferio norte.

En lo que lleva corrido del presente año 2022, el carbón térmico ha registrado un precio promedio de 343,12 dólares por tonelada, situándose 151,8% por encima del precio promedio de 2021 (136,3). Los precios del carbón se han visto principalmente afectados por el conflicto entre Rusia y Ucrania, así como por una demanda que se ha mantenido sólida en las economías asiáticas y de una evolución favorable de la pandemia que no ha generado fuertes disrupciones en la oferta de los principales países productores. Europa, y en general la economía global, está experimentando un fuerte choque energético a causa del conflicto y las subsecuentes sanciones a las exportaciones de gas ruso. Sin ser un sustituto perfecto al gas natural, el carbón recientemente ha repuntado como una fuente alternativa de energía en el corto plazo mientras Europa y otras economías puedan dar una solución a largo plazo frente al shock energético que enfrenta actualmente y pueden completar su esquema de transición energética y migrar a energías más limpias.

En línea con el anterior contexto, en esta edición de Prospectiva hemos revisado al alza nuestro supuesto de precio promedio del carbón térmico para 2022, ubicándolo en 350 dólares por tonelada (ver Gráfico 11). Este supuesto está alineado con las perspectivas de un mercado mundial del carbón mucho más estrecho en respuesta a una demanda que se mantendría sólida, e incluso incrementaría a causa de los efectos del conflicto y las sanciones económicas a Rusia sobre el suministro de gas natural, y por las rigideces de la oferta para incrementar la oferta en el corto plazo[15]. Aun así, esperamos que el precio internacional del carbón inicie una senda decreciente a partir de 2023 como consecuencia de un crecimiento en la oferta, menor incertidumbre sobre el suministro de gas y la introducción de una matriz energética en Europa para sustituir su dependencia en el gas ruso sin recurrir al carbón u otras fuentes de energía altamente contaminantes. De este modo, los precios del carbón se ubicarían entre 261 y 285 en el año 2026 cuando ya se ponga en funcionamiento fuentes alternativas de energía renovable en Europa y otras partes del mundo y los esquemas de transición energética estén más avanzados.

En cuanto a la producción de carbón en Colombia, la UPME indica que fue de 53 millones de toneladas en 2021). Frente a dicha producción, para el año 2022 esperamos que la producción de carbón se ubique entre los 53 y 62 millones de toneladas, lo cual representa una reducción frente a los pronósticos de producción de entre 60 y 65 para la anterior edición de Prospectiva (ver Gráfico 12).

Este supuesto toma en cuenta la baja elasticidad precio-producción que se observa en Colombia y que dificulta incrementar la capacidad productiva en el corto plazo, especialmente después de la caída en las inversiones a causa de la pandemia y el tiempo que toma reactivar algunas minas que fueron cedidas justo antes de la pandemia.

Históricamente, en Colombia habían tres minas importantes de producción de carbón las cuales eran: 1) las minas del César operadas por Drummond, 2) Cerrejón y 3) Proeco, de las cuales las dos primeras siguen en operación, mientras que la último dejó de operar a finales de 2019. Es por lo anterior, que mientras no se le vuelva a ceder un contrato de extracción a un nuevo operador para las mimas de Proeco, Colombia aumentará su producción marginalmente a pesar de los altos precios internacionales del carbón. Un aumento sustancial en la producción de carbón en el país solo se dará si se pueden renegociar los contratos de explotación de Proeco. En el escenario 2, contemplamos la reactivación de las minas de Proeco donde se puede observar un aumento sustancial de la producción de carbón en el país llegando a niveles de 82 millones de toneladas en el 2026 en el caso de que el país lograra activar la producción de dichas minas.

Al cierre de agosto de 2022, la tasa de cambio promedio se ubicó en $4.335 pesos por dólar, cifra superior en 8,9% a la tasa de cambio de cierre del 2021 ($3.981). En lo corrido del año se observa una marcada tendencia de depreciación por parte del peso colombiano, aunque al mismo tiempo se observa una alto volatilidad con momentos de apreciación de la moneda como lo fueron los meses de marzo y abril y con momentos de pronunciada depreciación como han sido los meses de julio y agosto (Gráfico 13). Así pues, la tasa de cambio promedio ha tenido un promedio mensual de 4.003 en el mes de enero, 3939 en el mes de febrero, 3806 en el mes marzo, 3976 en el mes de abril, 4028 en el mes de mayo, 3922 en el mes de junio, 4393 en el mes de julio y 4335 en el mes de agosto.

Los factores que influencian la cotización del dólar al alza han sido: 1) La normalización de la política monetaria en Estados Unidos y otras economías avanzadas para hacer frente a las presiones, 2) el alto déficit en cuenta corriente que incrementa las necesidades de financiamiento externo de la economía colombiana, 3) el bajo crecimiento de socios comerciales (incluyendo Estados Unidos, Unión Europea y China), 4) el alto apetito global por el dólar (DXY en máximos históricos), 5) el Incremento de la prima de riesgo del país a lo largo del 2022 y 6) el Riesgo de recesión de Estados Unidos y estanflación mundial en el 2023. De lo anterior, se observa que hay tanto factores internos como externos que han afectado la cotización del dólar al alza.

Los factores que han tenido mayor efecto en la depreciación del dólar son los externos como lo son el incremento del apetito global por el dólar, la normalización de la política monetaria en Estados Unidos y otras economías avanzadas y el riesgo de recesión de Estados Unidos y de la economía mundial. Ante momentos de alta incertidumbre, y más aún la crisis energética actual de la Zona Euro, los inversionistas extranjeros prefieren comprar activos refugios, principalmente dólar, y activos denominados en dólares para salvaguardar su inversión. Lo anterior se ha intensificado si se tiene en cuenta que los retornos de los bonos del tesoro americano han aumentado por la subida de tasas de la FED. Finalmente, el riesgo de que Estados Unidos, la principal economía del mundo, entre en recesión en el 2023 motiva a los inversionistas a hacer inversiones en dólar para proteger sus inversiones.

Frente a los factores internos que han impulsado a la depreciación del peso colombiano se encuentran el alto déficit en cuenta corriente que persistentemente sufre el país año a año y que aumenta las necesidades de financiamiento externo de la economía. A lo anterior se suma el aumento de la prima de riesgo que repercute en la confianza de los inversionistas sobre el país y puede disminuir sustancialmente la entrada de capitales ya sea de inversión extranjera directa (IED) o de flujos de portafolio. En la medida que los bonos soberanos de Colombia no recuperen sus antiguos niveles de spread frente a los bonos del tesoro norteamericano, la alta prima de riesgo que tiene Colombia siempre será un factor que afectará la cotización del dólar al alza[16].

El incremento en la tasa de interés de intervención del Banco de la República a 10% aumenta la rentabilidad y demanda de TES por parte de extranjeros y ha contribuido a una importante entrada de inversión de portafolio que ha compensado las presiones al alza del peso dada la coyuntura internacional. Adicionalmente, el incremento continuado en las cotizaciones del petróleo y las expectativas de que los precios se mantengan altos durante 2022 han actuado como un contrapeso a la fortaleza global del dólar. Tras el desencadenamiento del conflicto armado entre Rusia y Ucrania, y pese a la incertidumbre sobre sus impactos en la economía mundial, ha aumentado la confianza en el desempeño macroeconómico de las economías exportadoras de commodities, especialmente las latinoamericanas, en medio de una coyuntura de precios altos y del menor incentivo a invertir en Rusia y otras economías emergentes más expuestas a los efectos del conflicto.

Por otro lado, los factores que pueden afectar la volatilidad del dólar y su cotización frente al peso son: 1) la incertidumbre frente a los efectos de la reforma fiscal en atraer inversión extranjera, recuperar la confianza de los inversionistas y reducir los actuales niveles de déficit fiscal y 2) las tensiones geopolíticas entre Rusia, Ucrania y Occidente que afecten negativamente el crecimiento económico y los mercados bursátiles del mundo, incrementando la percepción de riesgo de los inversionistas y su demanda de activos refugio.

En este contexto de alta volatilidad que ha registrado el peso colombiano, en esta edición de Prospectiva hemos revisado al alza el supuesto de tasa de cambio promedio para 2022, esperando que se ubique en un rango entre $4150 a $4.200 pesos por dólar, aunque se espera que mantenga el comportamiento altamente volátil registrado a lo largo del año.

Dicho supuesto está sustentado, en primer lugar, a que el proceso de normalización de tasas de interés que ya inició Estados Unidos y la Unión Europea[17] hará que los inversionistas tengan una mayor preferencia por activos denominados en moneda divisa, como los bonos del tesoro estadounidense, limitando los flujos de inversión, especialmente los de portafolio, hacia los activos de las economías emergentes. En segundo lugar, la prima de riesgo para Colombia permanecerá relativamente alta y dependerá de lo exitosa que sea la reforma fiscal en disminuir el déficit fiscal, mientras lo último no ocurra el impacto de la reforma sobre la prima de riesgo puede no ser muy grande. Finalmente, el riesgo de estanflación mundial y desaceleración de la economía estadounidense ha aumentado el nerviosismo internacional e incrementado el apetito por activos refugios como el dólar, lo que también explica la senda de depreciación del peso frente al dólar en los próximos años.

Aun así, esperamos que el incremento en la tasa de interés de intervención por parte del Banco de la República y su transmisión a las tasas de mercado, las proyecciones favorables en términos de crecimiento económico y unos precios del petróleo que se mantengan altos generen presiones a la baja sobre el tipo de cambio, compensando parcialmente las presiones al alza anteriormente mencionadas. Por último, también esperamos que el tipo de cambio se deprecie ligeramente en el mediano plazo, ubicándose entre $4.215 y $4.265 pesos por dólar en 2026 (ver Gráfico 14).

Finalmente, el Cuadro 3 presenta el resumen de los principales supuestos bajo el escenario central, los cuales sirven de insumo para llevar a cabo las proyecciones de corto y mediano plazo de la economía colombiana.

 

[1] Rusia es uno de los principales productores y exportadores de urea y fertilizantes basados en urea a nivel mundial por lo que las sanciones impuestas a este país tras el conflicto en Ucrania han encarecido el precio de los éstos y repercutido en el precio de los alimentos a nivel mundial.

[2] El dólar es el principal activo refugio del mundo y es el activo que más tiene demanda en momentos de estrés financiero y alto incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros. En septiembre del presente, el dólar presentó la mayor fortaleza histórica frente al euro en los más de 20 años de existencia de esta última moneda.

[3] El FOMC: Federal Open Market Committee es el máximo órgano decisor de la Reserva Federal encargado de tomas las decisiones respecto al accionar de la política monetaria de la Reserva Federal.

[4] Para medir la percepción del mercado frente a futuras subidas de la tasa de política de la FED se utilizaron las negociaciones de los futuros FED que se negocian en el CME Group.

[5] Al ser preliminares a un no se encuentran en las cifras oficiales que publica Eurostat sino en un boletín flash de dicha entidad.

[6] APP: Asset purchase programme.

[7] FEPP: Pandemic Emergency Purchase Porgramme.

[8] Tasa de las principales operaciones de refinanciación: tasa de interés que las entidades financieras pagan cuando toman prestado dinero del BCE a una semana. Facilidad marginal de crédito: tasa de interés que las entidades financieras pagan por préstamos a un día del BCE. Facilidad marginal de depósito: interés que reciben o pagan (cuando la tasa de interés es negativa) por depositar dinero en el BCE a un día (Banco Central Europeo, 2018).

[9] Las otras regiones que tuvieron una mejoría en su perspectivas de crecimiento económico según el FMI fueron los países emergentes y en desarrollo de Europa que tuvieron cuyo crecimiento en el 2022 va a crecer 1,4 pps más de lo pronosticado en julio (es decir, sus economías no van a tener crecimiento por el impacto que el del conflicto en Ucrania ha tenido en ellas) y para la regiones de medio oriente y Asia central han crecido sus pronósticos para ambos 2022 y 2023, mientras que África Subsahariana tienen unas proyecciones menores a las de julio.

[10] Se destaca que Colombia es uno de los países de la región que acaba de recuperar sus cifras de desempleo pre-pandemia y que a agosto del 2022 logró 10,5% frente al 10,7% de agosto de 2019, lo cual muestra que el mercado laboral se demoró más en repuntar de la misma forma que su producto nacional bruto.

[11] Tomando el 2019 como año base, México se encuentra a un 95,8% del nivel de PIB per cápita que registraba en dicho año base.

[12] En particular la mayor preocupación de las autoridades monetarias gira alrededor de si la inflación dura elevada un prolongado periodo de tiempo que pueda conducir a desanclar las expectativas de inflación. 13,75%

[13] Como se resalta en la primera parte del capítulo según las proyecciones del FMI.

[14] China es el principal consumidor de carbón a nivel mundial dado que dentro de su matriz energética el 55% de su consumo de energía proviene del carbón, mientras que el segundo consumidor de carbón a nivel mundial es la India. De lo anterior, el consumo de carbón a nivel mundial se ve fuertemente impactado por la demanda de estos países asiáticos de carbón.

[15] Esto es particularmente cierto para la economía colombiana que pese a los altos precios del carbón no ha podido incrementar su producción y aprovechar la bonanza en este commodity minero-energético.

[16] De ahí la importancia de que Colombia genere políticas que incentiven la confianza y la inversión de los inversionistas extranjeros e institucionales en el país. Para ello, debe ser primordial que Colombia logre recuperar el grade inversión que ostentaba antes de la pandemia.

[17] Frente a las economías desarrolladas el Banco de Inglaterra fue el primero en aumentar su tasa de política en respuesta a los altos niveles de Inflación que empezó a evidenciar Inglaterra desde el año pasado.

 

Referencias
Fondo Monetario Internacional. (2022). World Economic Oulook Update, October 2022

 

Notas

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Prospectiva Económica

Oct|| Prospectiva económica – Octubre 2022

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19 de octubre de 2022

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