TENDENCIA ECONÓMICA

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Editorial: Subasta de energías renovables en Colombia

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De acuerdo con las Resoluciones 4-0590 y 4-0591 del Ministerio de Minas y Energía del 9 de julio de 2019, la fecha de entrada en operación comercial de los proyectos debe ser posterior a la fecha de adjudicación de la subasta. Además, deben tener una capacidad mayor o igual a 5 megavatios.
2
Estas empresas deben empezar a cumplir con sus obligaciones de suministro de energía a partir del 1 enero de 2022.
3
El Gobierno esperaba asignar 1.500 megavatios de energías renovables durante el cuatrienio.
4
Actualmente Colombia no hace parte de la muestra.
5
Respecto a este último punto, en abril de 2019 el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial respaldó el nuevo marco de Alianza con Argentina hasta 2022 para acompañar al país en la consecución de sus objetivos de reducción de la pobreza a través de la promoción de acciones que reduzcan la vulnerabilidad al cambio climático. En el comunicado de prensa se menciona el interés del Banco por apoyar la generación de electricidad a partir de fuentes renovables. Ver <a href="https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2019/04/25/argentina-inclusive-sustainable-growth">https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2019/04/25/argentina-inclusive-sustainable-growth</a>
6
La diferencia de 1.864,5 MWh/día entre la demanda objetivo y la cantidad de energía que efectivamente se asignó activa el mecanismo complementario. Ver <a href="https://www1.upme.gov.co/Normatividad/Circular_047_2019.pdf">https://www1.upme.gov.co/Normatividad/Circular_047_2019.pdf</a>
*Con la colaboración de Helena Suárez

La segunda subasta de largo plazo de energías renovables no convencionales en Colombia tuvo lugar el pasado 22 de octubre. En la subasta participaron exclusivamente proyectos nuevos de generación de energía renovable a partir de fuentes no convencionales[1], entre ellos 26 demandantes (comercializadores) y 27 oferentes (generadores). De estos, finalmente fueron seleccionadas 22 empresas comercializadoras y 7 generadoras[2], a las que se les adjudicó una capacidad total de 1.298,9 megavatios (MW)[3], a un precio promedio de 95,65 pesos/kWh.

Esta iniciativa constituye un paso en la dirección correcta al ampliar la canasta de fuentes limpias de generación energética, en el marco de la diversificación de la matriz del país contemplada en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 (PND). En este Editorial se analiza la reciente subasta de energías renovables a la luz de la necesidad y compromiso del Gobierno colombiano por garantizar la utilización de este tipo de energías, en línea con los esfuerzos globales en pro de la sostenibilidad ambiental.

Colombia en el marco de la experiencia latinoamericana

La disminución en el costo de las nuevas tecnologías y la lucha global por dar cumplimiento a los pactos y compromisos ambientales son algunos de los factores que han llevado a varios países a transitar hacia el uso de energías limpias. En este proceso, América Latina ha sido pionera. En particular, en la región se vienen utilizando subastas como mecanismo de asignación de precios de las energías renovables desde hace más de 10 años. Dada la flexibilidad que proporciona este mecanismo, ha sido posible alcanzar objetivos, más allá de la fijación de precios competitivos, como la vinculación de las comunidades a las subastas o la generación de empleo en sectores no tradicionales (IRENA, 2019).

El primer país de Latinoamérica en introducir subastas de energías renovables fue Brasil en 2005. Con los años, Perú, Chile, México y Argentina, además de Colombia, se han sumado a esta tendencia (Tabla 1). A su vez, se destaca el caso de Brasil y Colombia donde la capacidad instalada de generación eléctrica a través de recursos renovables supera el 70% y 80%, mientras que la generación eléctrica efectiva es de 79,2% y 87% respectivamente. En términos generales las subastas de recursos energéticos renovables (RER) en la región que han sido exitosas se han caracterizado por contemplar horizontes de tiempo de largo plazo (en general entre 15 y 20 años), lo que reduce los riesgos de los inversionistas al permitir ampliar los plazos para amortizar su inversión y garantizar fuentes confiables de pago, lo que ha llevado a reducir el precio promedio de las ofertas.

Tabla 1. Energías renovables en América Latina

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En Brasil, de acuerdo con el último Plan Decenal de Expansión de Energía, la matriz eléctrica de ese país debería estar compuesta en un 81% por fuentes renovables en 2029. Aunque entre las fuentes de generación de energía renovable las hidroeléctricas han jugado un papel fundamental, recientemente se les ha dado especial importancia a los proyectos de energía eólica y solar, sobre todo con la construcción de parques en el noroccidente del país. Adicionalmente, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha sido un aliado para la transformación energética en Brasil en la medida en que ha establecido programas crediticios con el sector privado para financiar las inversiones en energías renovables, lo que les ha permitido aprovechar su potencial energético.

Por otra parte, Argentina y Chile, por su ubicación geográfica, tienen un potencial de generación de energía eólica y solar que resalta dentro de los países de la región. De hecho, dentro del ranking que produce todos los años la firma EY que ordena la atractividad para invertir y las oportunidades de despliegue de energías renovables en 40 países[4], Argentina y Chile se ubican en la novena y decimoprimera posición, respectivamente (Gráfico 1). Lo anterior ha sido posible gracias al impulso de nuevos proyectos como el parque solar la Cumbre II en Argentina y el parque eólico del proyecto Horizonte en Chile. Como en Brasil, el apoyo de organismos internacionales ha sido fundamental para avanzar en la diversificación energética. En el caso argentino, en 2018 el Banco Mundial ofreció un paquete de financiamiento con el fin de promover políticas de desarrollo sostenible, que además incentiven la inversión privada en proyectos ambientales[5]. Respecto a Chile, en 2016 el BID aprobó un crédito (USD100 millones) para la financiación del Programa de Energía Sostenible que buscaba promover la diversificación y participación de energías renovables, para generar energía eléctrica limpia de forma competitiva.

Gráfico 1. Índice de atractividad de energías renovables

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Pese a estos avances, el panorama actual en la región no es homogéneo. En el caso mexicano, el 31 de enero de 2019 el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), operador del mercado eléctrico mayorista de ese país anunció la suspensión de la cuarta subasta de largo plazo de energías renovables. Se argumentó la necesidad de revisar el proceso mediante el cual se llevó a cabo la subasta anterior, sin embargo, esto ha llevado a que se genere incertidumbre en el mercado energético. Por su parte, en Perú la última subasta de energías renovables se cerró en 2016, y aunque se anunció una quinta subasta para el segundo semestre de 2018 esta no se llevó a cabo. Lo anterior dio una señal negativa a los inversionistas sobre el compromiso del Gobierno con la continuidad de las reformas energéticas dirigidas a reducir la dependencia a los hidrocarburos.

En este contexto, Colombia realizó la primera subasta de energías renovables en febrero de 2019. La Comisión Reguladora de Energía y Gas (CREG) había establecido 3 indicadores para avalar la subasta: participación de los interesados, concentración del mercado y dominancia de los jugadores. El primer indicador, que pretendía medir qué tan independientes son los oferentes, se cumplió pues se presentaron 22 ofertas de venta y 20 de compra (CCCS, 2019). Sin embargo, la subasta terminó sin adjudicaciones porque los otros dos indicadores no alcanzaron los puntajes establecidos por la CREG. Una vez culminado el evento, el Gobierno anunció la segunda subasta de RER, la cual tuvo lugar el pasado 22 de octubre.

La subasta

La segunda subasta de largo plazo (el plazo de los contratos adjudicado fue de 15 años) de energías renovables no convencionales en Colombia, llevada a cabo el pasado mes de octubre, asignó un total de 10.186 MWh/día a un precio promedio de 95,65 pesos/kWh. A la subasta se presentaron 53 participantes, 26 demandantes (comercializadores) y 27 oferentes (generadores). De estos, finalmente fueron seleccionadas 22 empresas comercializadoras y 7 generadoras, a las que se les adjudicó una capacidad total de 1.298,9 MW, de los cuales el 82,61% corresponde a (5) proyectos de energía eólica y el 17,39% a (3) proyectos de energía solar (UPME, 2019).

Esta subasta tuvo dos características importantes. Primero, fue una subasta de dos puntas, es decir, tanto compradores como vendedores tenían la capacidad de proponer precios. El Ministerio de Minas y Energía definió 3 bloques horarios para que los vendedores presentaran sus ofertas y se pudiera asignar la energía. Durante el primer bloque se asignaron 2.754,5 MWh/día, durante el segundo 6.906,5 MWh/día y durante el tercero 525 MWh/día. Lo anterior permite una asignación eficiente del recurso, en la medida en que los oferentes realizan sus propuestas a partir de su curva de generación y los demandantes solo se comprometen cuando el recurso está disponible (BID, 2019). Segundo, se realizó a partir de un modelo “pague lo contratado”, que consiste en que el comprador debe pagarle al vendedor la energía contratada, que se debe suministrar independientemente de los niveles de generación.

Las condiciones de la subasta las definió la CREG para garantizar una participación adecuada y transparente. Para esto, se fijó un tope máximo individual de 200 pesos/KWh y promedio de 160 pesos/KWh para asignar los contratos. Estos topes se revelaron por la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) al recibir las ofertas por parte de los compradores y vendedores. Adicionalmente, y de manera simultánea, la UPME anunció la cantidad de energía que podría ser subastada, la cual fue definida por el Ministerio de Minas y Energía como la demanda objetivo y correspondió a 12.050,5 MWh/día[6].

Los resultados obtenidos son destacables. Por un lado, el precio promedio de la subasta fue competitivo, alrededor de 35% por debajo del costo actual de los contratos bilaterales en el mercado. Por otra parte, la adición de los nuevos proyectos eólicos y solares es un paso fundamental en la diversificación de la matriz energética lo que contribuirá a hacerla más resiliente a la variabilidad climática, mitigando los riesgos asociados a eventos como el fenómeno de El Niño que seca las fuentes hídricas que representan cerca del 68% de nuestra matriz energética. De hecho, la matriz de generación eléctrica de Colombia está compuesta en un 69,3% por energías renovables, por lo que de acuerdo con la Asociación Colombiana de Generación de Energía Eléctrica (ACOLGEN), es la sexta matriz energética más limpia del mundo. Sin embargo, de las fuentes renovables, el 99,7% corresponde a energía hidráulica y solo el 0,2% y 0,1% a energía eólica y solar, respectivamente. A raíz de esto, en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 (PND) se establecieron mecanismos que ayudarían a diversificar las fuentes energéticas en el país. Entre otros, el artículo 179 amplía a 15 años (desde los 5 años) la deducción del 150% del impuesto de renta a quienes realicen directamente inversiones en la producción de energía eléctrica con fuentes no convencionales. El artículo 180 exime de IVA a los paneles solares y a los inversores de energía y controladores de carga para el sistema de energía solar con paneles.

A partir de lo anterior, Fedesarrollo considera que el Gobierno ha avanzado en la dirección correcta en materia energética. El objetivo de construir una matriz energética resiliente y que cuente con más fuentes no convencionales de energía renovable (artículo 296 del PND 2018-2022) está más cerca con la adjudicación de los proyectos solares y eólicos del pasado 22 de octubre. Resulta deseable entonces que el Gobierno maneje adecuadamente los eventuales cuellos de botella para permitir un correcto despliegue de la infraestructura, y mantenga claras las reglas de juego para incentivar mayor inversión en energías limpias.

Referencias

Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (2019). El sol y el viento transformarán la matriz energética de Colombia. Disponible en

https://blogs.iadb.org/energia/es/el-sol-y-el-viento-transformaran-la-matriz-energetica-de-colombia/

Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS) (2019). Primera subasta de energía renovable en el país. Disponible en

https://www.cccs.org.co/wp/2019/03/29/primera-subasta-de-energia-renovable-en-el-pais/

European University Institute (2018). Pay-as-bid auctions in theory and practice. Disponible en

https://cadmus.eui.eu/bitstream/handle/1814/57444/Wittwer_2018_ECO.pdf?sequence=1&isAllowed=y

International Renewable Energy Agency (IRENA) (2019). Renewable Energy Auctions. Status and Trend Beyond Price. Disponible en

https://www.irena.org/publications/2019/Jun/Renewable-energy-auctions-Status-and-trends-beyond-price

Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) (2018). Panorama Energético de América Latina y el Caribe 2018. Disponible en

http://biblioteca.olade.org/opac-tmpl/Documentos/old0416b.pdf

Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) (2019). Circular Externa No. 046-2019. Disponible en

https://www1.upme.gov.co/Normatividad/Circular_046_2019.pdf

Notas

Actualidad: Dinámica reciente de la inversión

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Incluye estadios y otras instalaciones deportivas para el juego al aire libre, parques, entre otros.
*Con la colaboración de Diego Alejandro Gutiérrez

La formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) se constituye como uno de los pilares más importantes del valor agregado total en el corto plazo y del desarrollo económico en el largo plazo. Existe un consenso en la literatura económica sobre los beneficios asociados a la inversión en estos dos horizontes de tiempo: i) en el corto plazo, donde una mayor tasa de inversión contribuye positivamente al crecimiento vía un estímulo a la demanda agregada, y ii) en el largo plazo, donde un mayor nivel de inversión dinamiza el crecimiento económico mediante un impulso a la oferta agregada (Manuelito & Jiménez, 2013; Cavallo et al, 2016). Además, un mayor ritmo de inversión trae consigo una mayor contribución al crecimiento económico potencial mediante ganancias en la productividad, acumulación de capital (físico y humano), y eliminación de cuellos de botella que limitan la competitividad (ej. mayor provisión de bienes públicos, mayor inversión en infraestructura, educación, salud, entre otros); además de traer beneficios sociales en términos de la distribución del ingreso (Calderón & Servén, 2004; Cavallo & Powell, 2019).

En lo corrido de 2019, la FBKF se ha expandido a un ritmo del 4,6% real anual y ha sido uno de los componentes que más han contribuido al fortalecimiento de la demanda interna y del Producto Interno Bruto (PIB). Este resultado ha sido consistente con el desempeño reciente de algunos indicadores como los pagos en obras civiles, la importación de maquinaria y equipo (este último a su vez favorecido por la recientemente declarada inexequible Ley de Financiamiento, ahora Ley de Crecimiento Económico), y el comportamiento reciente del PIB de obras civiles por el lado de la oferta. Teniendo en cuenta lo anterior, este artículo de Actualidad tiene por objeto describir el comportamiento reciente de la inversión, y mencionar los canales que han fortalecido el dinamismo de este componente por el lado del gasto. Finalmente, el artículo concluye reiterando la importancia de aumentar el nivel de inversión como porcentaje del PIB con el propósito de aumentar los niveles de productividad, aumentar la acumulación de capital y, por ende, elevar el ritmo de crecimiento potencial de la economía colombiana.

Desempeño reciente

En el periodo enero-septiembre de 2019, el componente de inversión registrado dentro de las cuentas nacionales experimentó un crecimiento interanual de 4,6%, resultado que se ubica por encima del crecimiento promedio registrado en el periodo 2015-2018 (0,8%) pero por debajo del crecimiento promedio registrado en el periodo 2006-2014 (9,0%) (Gráfico 1). Este resultado obedece principalmente al sobresaliente desempeño del componente de maquinaria y equipo, y en menor medida, al crecimiento registrado por los componentes de otros edificios y estructuras, y recursos biológicos cultivados. Por el contrario, los rubros de inversión asociados a la formación de activos fijos en vivienda y productos de propiedad intelectual han exhibido un comportamiento mucho menor al registrado un año atrás y continúan limitando el buen desempeño de este componente por el lado de la demanda.

Gráfico 1. Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF)
(Variación anual, %)

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Al realizar el análisis por tipo de activo, el mayor crecimiento en lo corrido del año se ha registrado en el rubro de maquinaria y equipo (40,8% del total de la formación bruta de capital fijo) al ubicarse en 13,4%, 9,4 pps por encima del crecimiento registrado en el mismo periodo del año anterior (4,1%). Más importante aún, el crecimiento reflejado en lo corrido del año ha sido mucho mayor al reportado en los periodos 2006-2014 (13,1%) y 2015-2018 (-3,3%). Este resultado ha sido consistente con el buen desempeño de la importación de bienes de capital, que en el mismo periodo de referencia se ha acelerado en 1,5 pps relativo al mismo periodo del año anterior (8,3% vs 6,8% en el periodo enero-septiembre de 2018) (Gráfico 2).

Específicamente, el rubro que mayor crecimiento ha registrado en lo corrido del año se encuentra asociado a la importación de bienes de capital destinados a equipos de transporte (22,1% vs -0,8% en enero-septiembre de 2018), y en menor medida por la importación de bienes de capital relacionados a los materiales de construcción (4,2% vs 10,7%) y al sector industrial (3,9% vs 10,1%). Entre tanto, la importación de bienes de capital destinados al sector agrícola se ha contraído a un mayor ritmo relativo al periodo enero-septiembre de 2019 (-20,5% vs -17,8%) (Gráfico 3). Es importante destacar que la dinámica en la importación de bienes de capital se ha visto favorecida por la recientemente declarada inexequible Ley de Financiamiento, al permitir un descuento del 100% del IVA por concepto de adquisición de bienes de capital contra el impuesto de renta.

Gráfico 2. Importación de bienes de capital vs FBKF en maquinaria y equipo
(Variación anual, %)

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Gráfico 3. Importación de bienes de capital por componentes
(Variación anual, %)

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Otro de los activos que más ha contribuido al buen desempeño de la inversión en lo corrido del año se encuentra asociado con la formación bruta de capital fijo en otros edificios y estructuras (4,7% real anual vs -0,9% en enero-septiembre 2018). Actualmente, este comportamiento se encuentra por encima del registrado en el periodo 2015- 2018 cuando se ubicó en 4,1%, pero por debajo del resultado observado en el periodo 2006-2014 cuando la inversión en este rubro se expandió a una tasa interanual promedio del 8,9% real. Este dinamismo se ha materializado en el desempeño del subsector de obras civiles por el lado de la oferta, pues esta actividad se ha expandido a un ritmo del 15,7% relativo al mismo periodo del año anterior, cuando el valor agregado total del subsector se expandió a un ritmo del 1,5% real anual (Gráfico 4).

Gráfico 4. PIB obras civiles vs FBKF en otros edificios y estructuras
(Variación anual, %)

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En línea con lo anterior, el buen desempeño en la formación bruta de capital fijo en otros edificios y estructuras también es consistente con el mayor dinamismo del indicador de inversión en obras civiles (IIOC) publicado por el Dane (Gráfico 5). En lo corrido del año, los pagos en inversión en obras civiles han registrado una variación interanual de 11,6%, relativo a la variación de -4,4% registrada en el mismo periodo de referencia del año anterior. Este resultado obedece principalmente a la recuperación observada en la mayor parte de los componentes del indicador; especialmente en los pagos destinados a otras obras de ingeniería[8] (31,9% vs -5,9%), y en menor medida, a los pagos destinados a la inversión en carreteras, puentes y túneles (12,9% vs -2,7%), construcciones para la minería (8,6% vs -4,1%), y vías de agua, puertos y acueductos (4,9% vs -8,1%). Por el contrario, los pagos destinados al componente de vías férreas, pistas de aterrizaje y sistemas de transporte masivo han reflejado un comportamiento similar al del año pasado y continúan exhibiendo variaciones negativas en su desempeño (-12,4% vs -12,5%).

Gráfico 5. Indicador de inversión en obras civiles por tipo de construcción (pagos)
(Variación anual, %)

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Con relación a la inversión en vivienda, los resultados en lo corrido del año han sido poco alentadores. Mientras que en el periodo enero-septiembre de 2018 este componente de la inversión registraba una variación interanual de -0,6%, en el mismo periodo de análisis para este año el comportamiento ha ubicado su crecimiento en una variación interanual de -7,1%. En consecuencia, este resultado se ubica actualmente por debajo del desempeño observado en el periodo 2006-2014 (5,2%) y en el periodo 2015-2018 (2,0%) (Gráfico 6). Este bajo dinamismo en la adquisición de activos fijos asociados a la vivienda es consistente con el desempeño que ha registrado el subsector de edificaciones en lo corrido de este año; pues el valor agregado de este tipo de actividades pasó de expandirse a una tasa del 0,2% en 2018 a contraer su actividad económica a ritmos del -8,1% en lo corrido del 2019. Ahora bien, al excluir el componente de vivienda dentro del comportamiento total de la formación bruta de capital fijo se evidencia un crecimiento alrededor del 8,2% real anual (Gráfico 7).

Gráfico 6. Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) en vivienda
(Variación anual, %)

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Gráfico 7. FBKF total vs FBKF sin vivienda
(Variación anual, %)

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Finalmente, la formación bruta de capital fijo asociada con los rubros de propiedad intelectual y recursos biológicos cultivados ha presentado resultados mixtos en lo corrido del año. Por un lado, el ritmo de inversión destinado al sector I+D ha desacelerado su comportamiento en aproximadamente 3,3 pps relativo al mismo periodo del año anterior (1,8% vs 5,0% en enero-septiembre de 2018). Por otro lado, el ritmo de inversión destinado al rubro de recursos biológicos cultivados se ha acelerado en 3,1 pps al registrar una expansión de 5,3% (vs 2,2% en mismo periodo de referencia en 2018).

En síntesis, el mayor ritmo observado en la formación bruta de capital fijo obedece principalmente al comportamiento de la inversión destinada a activos de maquinaria y equipo, estos a su vez favorecidos por el mayor dinamismo observado en la importación de bienes de capital; y en menor medida, al desempeño observado por la inversión asociada a otros edificios y estructuras, y recursos biológicos cultivados. El crecimiento de la inversión destinada a la vivienda y productos de propiedad intelectual han limitado el comportamiento de la FBKF durante el periodo enero-septiembre de 2019.

Indicador FBKF/PIB

La literatura relacionada sugiere una relación positiva entre la Formación Bruta de Capital Fijo y el Producto Interno Bruto (PIB). Lo anterior es consistente con la dinámica observada en la FBKF y el PIB para el caso colombiano en el periodo 2006-2019 (Gráfico 8). Cavallo & Serebrisky (2016) establecen que la inversión, especialmente en infraestructura, tiene un impacto positivo sobre el crecimiento al elevar los niveles de productividad, reducir los costos de producción, facilitar la acumulación de capital humano, y diversificar la estructura productiva (innovación); además de ser una potencial fuente generadora de empleos.

Consistentemente, Cavallo & Powell (2019) afirman que existe un crecimiento más acelerado en aquellas economías que tienen un mayor grado de inversión. Además, los autores destacan el efecto positivo de la inversión de calidad en materia de la distribución del ingreso, pues sus resultados evidencian un beneficio mucho mayor en los hogares de más bajo ingreso relativo a los hogares de más alto ingreso. Sin embargo, como sugiere Solow (1962), es importante mencionar que, si bien la inversión es una condición necesaria para el crecimiento económico, no es una condición suficiente. Por ello, es necesario elevar el ritmo de la inversión dentro de la economía de manera integral junto con el buen comportamiento relativo de otras variables macroeconómicas relevantes (consumo privado, consumo público, dinámica comercial, tasa de empleo, entre otros.)

En lo corrido del 2019, la inversión total medida a partir de la formación bruta de capital fijo como porcentaje del PIB (FBKF/PIB) se ha ubicado en cifras cercanas al 21,1%. Este resultado implica una ligera disminución en el indicador de -1,0 pps y -0,4 pps relativo al ratio promedio observado en el periodo 2015-2018 (22,1%) y en el periodo 2005-2014 (21,5%), respectivamente (Gráfico 9). No obstante, en línea con el comportamiento reciente de la inversión, el indicador FBKF/PIB podría revertir el comportamiento descendente que ha evidenciado a partir del 2015, consistente con el choque adverso que sufrió la economía colombiana como consecuencia de la caída del precio internacional del petróleo en 2014.

Gráfico 8. Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) vs Producto Interno Bruto (PIB)
(Variación anual, %)

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Gráfico 9. Desempeño reciente indicador FBKF/PIB
(Porcentaje del PIB, %)

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Ahora bien, este indicador se ha comportado relativamente bien en Colombia si se le compara con los niveles observados de los demás países de la región; pues en el periodo 2005-2019 la relación FBKF/PIB se ha ubicado la mayor parte del tiempo por encima del promedio de los países LAC-6 (Gráfico 10). Actualmente, bajo un contexto de alta incertidumbre mundial, en lo corrido del año nuestro país continúa registrando uno de los niveles de inversión más altos (21,1%), junto con México (21,1%) y Chile (21,3%), y superior al del promedio del grupo de países analizados (18,8%). Si bien nuestra tasa de inversión continúa siendo una de las más altas de la región, dicho valor aún dista de la cifra del 25% requerida para lograr un crecimiento económico sostenible en el largo plazo (Comisión sobre crecimiento y desarrollo, 2008; Cavallo & Serebrisky, 2016).

Gráfico 10. indicador FBKF/PIB LAC-6
(Porcentaje del PIB, %)

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Resulta entonces imprescindible continuar reforzando las estrategias para aumentar la tasa de inversión en el país. Entre ellas se encuentra la mayor destinación a recursos de inversión en los planes nacionales y locales de desarrollo, así como el fortalecimiento de la relación entre el sector público y el sector privado. En especial, el papel de las Asociaciones Público-Privadas cobra mayor importancia en momentos de restricciones fiscales, pues el sector privado puede realizar mayor inversión y proveer infraestructura necesaria para el desarrollo del país, mientras que el sector público maximiza la eficiencia de los recursos que destina para cada proyecto.

Referencias

Calderón, C., & Servén, L. (2004). The effects of infrastructure development on growth and income distribution. The World Bank.

Cavallo, E. A., Serebrisky, T., Frisancho, V., Karver, J., Powell, A., Margot, D., … & Bosch, M. (2016). Ahorrar para desarrollarse: cómo América Latina y el Caribe puede ahorrar más y mejor. Inter-American Development Bank. Disponible en: https://publications.iadb.org/es/publicacion/17492/ahorrar-para-desarrollarse-como-america-latina-y-el-caribe-puede-ahorrar-mas-y

Cavallo, E.A., & Powell, A. (2019). Construir oportunidades para crecer en un mundo desafiante. Informe macroeconómico de América Latina y el Caribe. Disponible en: https://flagships.iadb.org/es/MacroReport2019/Construir-oportunidades-para-crecer-en-un-mundo-desafiante

Comisión sobre Crecimiento y Desarrollo (2008). Informe sobre el crecimiento: estrategias para el crecimiento sostenido y el desarrollo incluyente. Informe Banco Mundial, Washington,

Manuelito, S., & Jiménez, L. F. (2013). La inversión y el ahorro en América Latina: nuevos rasgos estilizados, requerimientos para el crecimiento y elementos de una estrategia para fortalecer su financiamiento. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/handle/11362/5364

Solow, R. M. (1962). Technical progress, capital formation, and economic growth. The American Economic Review, 52(2), 76-86.

Notas

Editorial. Remesas en Colombia: contexto y comportamiento reciente

1
Son menos volátiles pues son un ingreso externo que no depende del precio o cantidad de los bienes exportados.
2
Un mejor desempeño económico está asociado a mejores calidades del mercado laboral y menores necesidades de los familiares de los migrantes.
3
En la década de los ochenta la tasa de crecimiento de los inmigrantes fue de 63,3%, el doble que la registrada en las dos décadas anteriores, de acuerdo con los datos del Statistical Abstract de los Estados Unidos.
4
De acuerdo con Cárdenas y Mejía (2006) a mediados de la década de 1980 la expansión del narcotráfico llevó a un nuevo éxodo de colombianos hacia Estados Unidos. Sin embargo, la magnitud de estas migraciones es difícil de calcular por su carácter ilegal.
5
De acuerdo con el <em>Bureau of Labor Statistics.</em>
6
Para detalles sobre la depreciación del peso colombiano ver Tendencia Económica 198 disponible en <a href="http://dams.fedesarrollo.org.co/tendenciaeconomica/publicaciones/198/">http://dams.fedesarrollo.org.co/tendenciaeconomica/publicaciones/198/</a>.
*Con la colaboración de Helena Suárez

Las remesas hacen parte de las transferencias corrientes registradas en la Balanza de Pagos de Colombia. De hecho, son una fuente creciente y estable[1] de ingresos externos, por lo que han contribuido a moderar el déficit de la cuenta corriente del país. En 2018 las remesas representaron alrededor del 7,4% de los ingresos totales de la cuenta corriente, lo que equivale a 2% del PIB.

En este Editorial se hace una breve revisión de la literatura sobre los factores determinantes de las remesas y su caracterización en Colombia. A partir de lo anterior, se presentan nuestras perspectivas sobre el comportamiento de este tipo de transferencias en Colombia en el mediano plazo.

Factores determinantes de las remesas en Colombia

Las remesas son las transferencias corrientes por parte de emigrantes a su país de origen, por lo que son el resultado de fenómenos migratorios. Los emigrantes giran remesas a sus países de origen por varias razones, entre las que se encuentran las motivaciones altruistas hacia sus familias o la conveniencia de realizar inversiones o ahorros en sus países. El valor de estas transferencias es mayor en la medida en que aumenta el ingreso de los migrantes (quienes envían las remesas) y disminuye cuando el ingreso del hogar receptor aumenta (Vargas-Silva y Huang, 2006). Por ejemplo, Garavito-Acosta, et al., (2019) identificaron que en Colombia las remesas se ven afectadas negativamente por un choque positivo al PIB, lo que se entiende como una mejora en el ingreso del hogar receptor. Por su parte, Gómez y Ramírez (2014) encontraron una relación positiva entre las remesas y el PIB de Estados Unidos y España, el número de emigrantes, la tasa de desempleo en Colombia y la tasa de cambio real, y una relación negativa con el PIB de Colombia.

En esta misma línea, Orbegozo y Gantiva (2018) demostraron que la actividad económica de Estados Unidos afecta positivamente el envío (rezagado) de remesas, mientras que el mejor desempeño económico de Colombia desincentiva estas transferencias[2]. Además, identificaron que la tasa de intervención del Banco de la República tiene un efecto positivo sobre las remesas, en la medida en que un mayor costo de oportunidad por ahorrar en moneda extranjera estimula los giros hacia el país. Respecto al efecto de la depreciación sobre las remesas, hay trabajos que indican un efecto positivo sobre el poder adquisitivo de los migrantes en moneda local, lo que aumenta el valor de los giros (Bougha-Hagbe, 2004). Sin embargo, también se ha reportado el efecto contrario: la depreciación de la moneda local induce a los migrantes a reducir el monto del giro, pues se requieren menos dólares para mantener la misma canasta de consumo de bienes y servicios (Lueth y Ruiz-Arranz, 2006). Orbegozo y Gantiva (2018) encontraron que en Colombia la depreciación tiene un efecto positivo (en el mismo periodo) sobre el envío de remesas al país. Lo anterior se contrarresta con el efecto negativo de un periodo después, por lo que concluyen que la tasa de cambio tiene un efecto transitorio sobre los giros.

En Colombia, las emigraciones se han explicado por factores internos, como la situación económica del país, las mejores oportunidades de ingreso en otros países, y las condiciones de seguridad y violencia. En la década de los noventa cerca de un millón de colombianos residían en el exterior, principalmente en Estados Unidos y Venezuela. Lo anterior se deriva de la flexibilización en la regulación migratoria de Estados Unidos, en particular el Hart-Celler Act (1965) que eliminó las restricciones a inmigrantes no blancos[3]. De hecho, este país pasó de recibir alrededor de 70,000 colombianos en la década del sesenta a más de 124,000 entre 1981 y 1990[4]. En general, estos migrantes se caracterizaban por ser profesionales, ubicados en el sector de servicios financieros e inmobiliarios y manufacturas (Garavito-Acosta, et al., 2019).

Respecto a los flujos migratorios hacia Venezuela, estos se intensificaron en la década del setenta, resultado del auge petrolero que no solo impulsó el crecimiento económico de ese país, sino que llevó a un aumento programado en la demanda de mano de obra calificada en ese sector (V Plan de la Nación: 1976-1980). En este contexto, y dada la cercanía geográfica y cultural entre Colombia y Venezuela, los colombianos pasaron de representar el 17,5% del total de inmigrantes en 1961 al 30% en 1977. La mayoría de los emigrantes pertenecían a los departamentos cercanos a la frontera como Norte de Santander y Santander.

Una tercera ola de migración empezó a finales de los años de los noventa hacia España, por la facilidad del idioma. A diferencia de los casos anteriores este éxodo se originó por factores internos. En particular, por la mala situación económica de Colombia (crisis de fin de siglo). De acuerdo con la Cancillería de Colombia, estos migrantes eran originarios de regiones como el eje cafetero y Antioquia, ciudadanos clase media que se fueron buscando mejores oportunidades laborales.

Además de estos destinos tradicionales, en las últimas dos décadas los colombianos han migrado a países como Canadá y Chile (Tabla 1). Este redireccionamiento en los flujos se explica por la crisis financiera y el endurecimiento del control migratorio en Estados Unidos y los problemas económicos en España durante la primera década del 2000. Adicionalmente, estos nuevos migrantes son jóvenes más educados que los del siglo XX, por lo que además de mejores oportunidades laborales y económicas también buscan oportunidades de estudio. De hecho, en 2018, se estimó que 146,000 colombianos residían en Chile, lo que representa el 12% del total de inmigrantes de ese país (INE-Chile, 2019).

Entre 2009 y 2016, en Canadá se registraron alrededor de 30,000 colombianos con residencia permanente, lo que podría explicarse por los planes de inmigración del gobierno de ese país.

Gráfico 1. Remesas de trabajadores como porcentaje de los ingresos de la cuenta corriente
(Porcentaje, %)

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Como se observa en el Gráfico 1, durante la última década los ingresos por remesas como porcentaje de los ingresos de la cuenta corriente han tenido una tendencia creciente. Esto se explica por la recuperación de la economía de Estados Unidos después de la crisis de 2018, el repunte en el crecimiento de España desde 2014 y las migraciones de colombianos hacia nuevos destinos. Las remesas han recuperado su importancia como fuente de ingresos externos, y tan solo en 2018 representaron el 7,7% de los ingresos de la cuenta corriente (Gráfico 1). Adicionalmente, su relativa estabilidad (frente a otro tipo de ingresos) ha contribuido positivamente a la evolución de los ingresos corrientes de la balanza de pagos.

Caracterización

Históricamente, la mayor cantidad de giros de remesas hacia Colombia tienen origen en Estados Unidos y España (64% del total), lo que es consistente con los flujos migratorios (Tabla 1). Como se mencionó en la sección anterior, el incremento de este tipo de transferencias se asocia con el comportamiento de la economía de los países de origen. La mejora en los ingresos salariales en Estados Unidos y la reducción de la tasa de desempleo de la población hispana o latina en ese país, que se encuentra en mínimos históricos (de4,78% en el periodo enero-septiembre de 2018 a 4,36% en el mismo periodo de 2019)[5], ha elevado el monto de este tipo de transferencias.

Después de Estados Unidos, España es el segundo país más importante en términos de remesas para Colombia. Actualmente Colombia es el segundo país con más residentes en ese país, ubicándose detrás de Marruecos. Entre 2008 y 2011 se giraron más remesas desde España que desde Estados Unidos, lo que coincide con la crisis financiera de 2008. Sin embargo, a partir de 2014, las remesas provenientes de España han disminuido, cediendo terreno a otros países como Chile, en donde ha aumentado el flujo de migrantes colombianos (Tabla 1).

Por otra parte, las remesas desde Venezuela alcanzaron a ser el 11,2% del total en 2013. No obstante, la situación económica del último quinquenio en ese país lo ha convertido en una fuente irrelevante de ingresos externos para Colombia. En efecto, en el promedio observado entre 2005-2009 y 2018 se dio un aumento de cerca de 7 puntos porcentuales (pps) en la participación de otros países en el total de las remesas de la balanza de pagos de Colombia. Los países con mayores cambios en su participación fueron Estados Unidos y Chile, que aumentaron 9 pps y 6 pps respectivamente, mientras que España redujo su participación en 23 pps (Tabla 1).

Tabla 1. Remesas por país de origen
(Porcentaje del total)

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Respecto al destino de las remesas, se tiene información producida por el Banco de la República desde el 2013. De acuerdo con los datos publicados hasta el tercer trimestre de 2019, el 24,6% de los giros son dirigidos al Valle del Cauca, el 17,5% a Cundinamarca y el 17,4% a Antioquia. Estos porcentajes se han mantenido relativamente estables a lo largo del tiempo (Gráfico 3). De acuerdo con el Censo de 2018 producido por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el 20% de las personas que respondieron haber vivido en otro país en los últimos cinco años son originarios de Bogotá, el 10,4% de Antioquia y el 6,5% del Valle del Cauca. Lo anterior es consistente con los fenómenos migratorios descritos anteriormente.

Gráfico 3. Remesas por departamento de destino
(Porcentaje del total)

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Ahora bien, al comparar las remesas como porcentaje del PIB con otros países de América Latina, Colombia se ubica ligeramente por debajo de México y Ecuador, con un comportamiento relativamente estable alrededor del 2% (Gráfico 5). Sin embargo, como porcentaje de las exportaciones totales, en Colombia las remesas son equivalentes al 15%, cifra similar a las ventas externas de carbón (Gráfico 6).

Gráfico 5. Remesas como porcentaje del PIB
(Variación anual, %)

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Gráfico 6. Principales productos de exportación y remesas
(Porcentaje de las exportaciones totales, %)

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Evolución reciente

En lo corrido del año hasta septiembre los ingresos por remesas de trabajadores registraron un crecimiento anual de 9,6% (Gráfico 7). Al convertir este monto (USD 4.998 millones) a pesos colombianos, el crecimiento anual es de 23,1%, lo que se explica por la depreciación del peso frente al dólar durante 2019[6]. El crecimiento en los envíos por remesas en dólares se da a partir de 2016, en línea con la recuperación económica de los principales países de origen de los recursos.

Gráfico 7. Remesas año corrido hasta septiembre
(Millones de dólares)

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Respecto a la relación de las remesas con el consumo privado, la literatura encuentra que un aumento en los envíos de remesas impacta directamente el ingreso disponible de los hogares receptores. De acuerdo con Garavito-Acosta et al. (2019) las remesas tienen un impacto inmediato sobre el consumo de los hogares, el cual representa actualmente el 68,5% del PIB. Con base en la Encuesta Banca de las Oportunidades de 2016, los autores calcularon que el 93,4% de estos giros se destinan para los gastos normales del hogar, como alimentación, arriendo y para el pago de servicios y deudas. Adicionalmente, al distribuir por quintil de ingreso, los autores encuentran que el 45,4% de las remesas son enviadas a los hogares de los primeros dos quintiles. Lo anterior se encuentra en línea con lo encontrado por Medina y Cardona (2010), pues son los hogares más pobres los que destinan una mayor proporción de sus ingresos al consumo, en vez de al ahorro o la inversión.

Como se observa en el Gráfico 9, el crecimiento del consumo de los hogares y las remesas muestra un comportamiento similar. Durante el 2018 y 2019 la tendencia positiva del consumo es consistente con el incremento en las remesas. No obstante, se observa que, en periodos anteriores de incremento en los ingresos por remesas, el consumo no ha reaccionado de igual manera.

Gráfico 9. Remesas en COP y consumo de los hogares
(Variación anual, %)

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En línea con lo anterior, es importante destacar que Colombia no es el único país que presenta un incremento en sus remesas durante los últimos años. Al evaluar los casos de pares regionales como Perú y México se observa un aumento de las remesas en moneda local a partir del 2014, acorde con la depreciación de las monedas emergentes. Si bien la economía peruana ha mostrado sólidos resultados en el crecimiento del consumo privado (3,0%), su dinamismo económico aún permanece bajo y cerrará el 2019 con un crecimiento estimado de 2,4%. En el caso de México, se estima que crecerá cerca de 0,1% en 2019, mientras que el consumo de los hogares se ha mantenido débil en lo corrido de este año (0,9%) (Latin American Consensus Forecasts, diciembre 2019). De esta manera, si bien el consumo de los hogares en Colombia responde al incremento de las remesas, no es el único factor determinante en el dinamismo de esta variable y de la economía en general.

Conclusiones y perspectivas

Las remesas son una fuente de ingresos importante para Colombia y han contribuido a moderar el déficit de la cuenta corriente del país. En lo corrido de 2019 este tipo de transferencias ha reportado un buen comportamiento, lo que se podría explicar en parte por la depreciación que ha tenido el peso colombiano, pues al convertir el monto recibido de dólares a pesos, la variación anual ha sido mayor en la moneda local.

Si bien es cierto que los ingresos por remesas han contribuido a cerrar el déficit de la cuenta corriente, consideramos que en el mediano plazo estas transferencias tenderían a moderar su crecimiento. Por un lado, la edad de los migrantes tradicionales (Estados Unidos, España, Venezuela, Panamá, Ecuador, Reino Unido e Italia) están envejeciendo, lo que podría reducir estas transferencias si estos migrantes deciden retornar a Colombia (Garavito-Acosta, et al., 2019). Adicionalmente, en 2020, la desaceleración de la economía de Estados Unidos y España, sumados al pobre desempeño de Venezuela le restarían dinamismo a este rubro. Lo anterior sería compensado parcialmente por los giros de los colombianos migrantes a destinos no tradicionales, como Chile y Canadá. Sin embargo, el valor de estas transferencias es más bajo, dada las características de estos migrantes: jóvenes, solteros, educados o estudiantes (Garavito-Acosta, et al., 2019).

Referencias

Cadena, X. y Cárdenas, M. (2004). Las remesas en Colombia: costos de transacción y lavado de dinero. Informe Final, Fedesarrollo.

Cárdenas, M. y Mejía, C. (2006). Migraciones internacionales en Colombia: ¿Qué sabemos? Documentos de Trabajo, Número 30, Fedesarrollo.

De, S., Islamaj, E., Kose, MA. Y Yousefi, SR. (2016). Remittances over the Business Cycle: Theory and Evidence.World Bank KNOMAD Working Paper, Number 11.

Garavito-Acosta, AL., Collazos-Gaitán, MM., Hernández-Bejarano, MD. y Montes-Uribe, E. (2019). Migración internacional y determinantes de las remesas de trabajadores en Colombia. Borradores de Economía, Número 1066, Banco de la República.

Gómez, AM. y Ramirez, Z. (2014). Dinámica económica de las remesas enviadas desde España y Estados Unidos a Colombia entre 2005-2013: un análisis de cointegración. Apuntes del CENES.

Medina, C. y Cardona, L. (2010). The Effects of Remittances on Household Consumption, Education Attendance and Living Standards: The Case of Colombia. Lecturas de Economía, Número 72.

Mondal, K. y Khanam, R. (2018). The impacts of international migrants’ remittances on household consumption volatility in developing countries. Economic Analysis and Policy, 59.

Orbegozo, C. y Gantiva, D. (2018). Análisis de los determinantes del giro de remesas: El caso de Colombia. Notas Fiscales, Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

Vargas-Silva, C. y Huang, P (2006). Macroeconomic determinants of workers´ remittances: Host vs. home country´s economic conditions. Journal of International Trade and Economic Development, 15(1).

Notas

Actualidad: Comportamiento reciente de la inflación

1
En esta categoría se incluyen, además: medios de transporte, máquinas expendedoras, puestos móviles y lugares de esparcimiento. Se incluyen también las contratadas por encargo, para llevar y por servicio a domicilio.
2
Se excluyen del IPC las subclases correspondientes a alimentos, comidas fuera del hogar y regulados.
3
Se excluyen del IPC las subclases correspondientes a alimentos y comidas fuera del hogar
*Con la colaboración de Andrea Correa

El Banco de la República, principal actor de la política monetaria de Colombia, tiene como objetivo mantener una tasa de inflación baja y estable, compatible con alcanzar el máximo nivel sostenible del producto interno bruto y del empleo. Para lograr lo anterior, el Banco de la República sigue un esquema de inflación objetivo en un régimen de tipo de cambio flexible, encaminado a que la inflación se situé en una meta, la cual fue fijada por la Junta Directiva del Banco de la República en 3%, con un margen admisible de desviación de ± 1 punto porcentual (entre 2% y 4%). Esta meta se refiere a la inflación de precio del consumidor, que se mide como la variación anual del Índice de Precios al Consumidor.

Desempeño reciente

En lo corrido de 2019 hasta noviembre la inflación se ha ubicado dentro del rango meta establecido por el Banco de la República (3,54%), aunque por encima del objetivo central del Emisor. Desde marzo de 2019 se ha evidenciado una tendencia creciente, alcanzando su valor más alto en octubre con 3,86%, recuperándose levemente en noviembre donde registró un valor de 3,84% (Gráfico 1). Lo anterior se explica en mayor medida por el incremento en el precio de los alimentos y en menor medida por el aumento en la inflación de bienes transables.

Gráfico 1. Inflación anual y rango objetivo
(Variación anual, %)

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Comportamiento de los componentes de la inflación

La inflación se divide en cuatro componentes, los cuales tienen una ponderación diferente: bienes y servicios no transables (31,8%), regulados (25,6%), alimentos (23,8%) y bienes transables (18,8%). Respecto al comportamiento de cada componente, en lo corrido del año, se observa una tendencia ligeramente estable para el componente de bienes y servicios no transables, una tendencia a la baja en el componente de regulados y una tendencia al alza en los componentes de alimentos y bienes transables.

Estas tendencias han causado que, a pesar del alza en el precio de los alimentos (23,8% del total), la inflación se haya mantenido dentro del rango meta, pues los componentes de mayor peso (bienes y servicios no transables y regulados, con 31,8% y 25,6% respectivamente) han permanecido en promedio con valores de 3,5% en el caso de no transables, o con tendencias a la baja en el caso de regulados. Por otro lado, aunque se ha visto una tendencia al alza de bienes transables, dado el peso de este componente (18,8%) y su inflación cercana a 2% no se han generado presiones significativas al alza en la inflación total (Gráfico 2).

Gráfico 2. Inflación por componentes
(Variación anual, %)

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Alimentos

Desde agosto de 2018 la inflación anual de alimentos ha registrado una tendencia creciente, con una leve corrección en noviembre de 2019, ubicándose en 5,63%. La inflación de alimentos se ha ubicado en 5,20% en lo corrido del año. Los precios del grupo de perecederos, que representa el 13% del componente de alimentos, han crecido 10,1% en lo corrido del año. En especial, la yuca, la cebolla y la arracacha y el ñame que en conjunto representan un tercio de esta subcanasta, han registrado inflaciones alrededor del 30% (33,4%, 29,1% y 28,3% respectivamente) entre enero y noviembre de 2019. Este aumento de los precios en el rubro de perecederos es consistente con los factores climáticos adversos que se han presentado, como el leve Fenómeno del Niño, y con los choques de oferta derivados de cierres viales como la vía al llano en el pasado mes de junio, los cuales han mostrado una normalización más lenta de lo previsto (Gráfico 3).

Gráfico 3. Inflación de alimentos – Subcanastas
(Variación anual, %)

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Adicionalmente, la inflación de alimentos procesados (50% del componente de alimentos) ha registrado una inflación de 3,1% en lo corrido del año. Sin embargo, hasta noviembre, 7 de los 45 grupos que componen esta subcanasta se ubicaron en promedio por encima del límite superior del rango objetivo del Banco de la República: sal (8,8%), gaseosas y maltas (7,1%), mantequilla de vaca (5,7%), quesos y productos afines (5,5%), arroz (5,0%), productos de río y mar (4,9%) y agua mineral con y sin gas (4,6%). Lo anterior se explica en que ciertos grupos de alimentos procesados pueden presentar más sensibilidad a la devaluación del peso colombiano, por lo que sus precios tienden a elevarse con el choque cambiario. De hecho, como se observa en el gráfico anterior, aunque la persistencia de los valores altos en la inflación de alimentos se encuentra en la subcanasta de perecederos, la tendencia al alza de estos ha venido corrigiéndose en los últimos meses del año, mientras que la subcanasta de alimentos procesados presenta una tendencia alcista durante lo corrido del año.

Ligado a lo anterior, al analizar los efectos del choque cambiario sobre el componente de alimentos y la subcanasta de alimentos procesados, se encuentra que los efectos del pass-through sobre la inflación de alimentos se evidencian en aproximadamente seis meses y en algunos periodosla inflación de la subcanasta de perecederos es mayor que la del total de alimentos, como en el periodo de septiembre de 2016 a julio de 2017) (Gráfica 4).

Gráfico 4. Inflación de alimentos, procesados y devaluación
(Variación anual, %)

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Por otro lado, los precios de comidas fuera del hogar, que representa el 37% del componente de alimentos, han registrado un crecimiento de 4,3% en lo corrido del año. Tres de las cinco subclases de este componente registran en promedio inflaciones menores al 4%, a pesar de la tendencia al alza de comidas en establecimientos de servicio a la mesa y autoservicio[1] (71% del total de esta subcanasta) que registra una inflación promedio de 3,8%, y de comidas preparadas fuera del hogar para el consumo inmediato (7% del total de esta subcanasta) que registra una inflación promedio de 3,4%. Bebidas calientes (16% de esta subcanasta), como el tinto y el chocolate, es la subclase que en lo corrido del año registra el promedio de inflación más bajo con un 3%.

Bienes y servicios transables

Entre enero y noviembre de 2019, la inflación anual de los bienes y servicios transables fue 1,34%, con un máximo de 2,08% en noviembre (el valor más alto desde febrero de 2018), completando así ocho meses de aceleración (desde 0,80% en febrero de 2019). La aceleración en los precios de los bienes transables se debe en parte al choque cambiario dada la devaluación mayor a lo esperada del precio colombiano respecto al dólar, aunque aún no se evidencien completamente los efectos del pass-through. Al analizar el comportamiento del choque cambiario sobre la inflación de bienes transables, se evidencia que el pass-through tiene un rezago de entre nueve y doce meses (Gráfica 5).

Gráfico 5. Inflación de bienes transables y devaluación
(Variación anual, %)

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Por otro lado, la inflación en el precio de los vehículos particulares nuevos o usados, (14% del total de los bienes transables), se ha ubicado en 2,69% en lo corrido del año, con una tendencia al alza, pasando de 0,23% en enero a 2,77% en noviembre. Por su parte, los cigarrillos, el tabaco y sus derivados (1% de este componente) registraron una inflación de 13,32% en lo corrido del año, mientras que el aguardiente (1% de transables) reportó un crecimiento de 10,74% en este periodo.

Regulados

Hasta noviembre de 2019, la inflación de regulados se ubicó en promedio en 5,3%. Aunque la variación de los precios de los regulados sigue por encima de 4%, durante 2019 se ha observado una tendencia decreciente, salvo el mes de noviembre con un leve aumento, registrando así una caída de 1,53 pps entre enero (6,08%) y noviembre (4,55%) (Gráfico 5.2).

La persistencia de la inflación de este componente en valores superiores al 4% se explica por el comportamiento de los precios de los servicios públicos (26% de los bienes y servicios regulados), en especial alcantarillado, recogida de basuras y gas, que registran variaciones año corrido de 10,2%, 9,5% y 6,3% respectivamente. Por un lado, las inversiones en Hidroituango y Electricaribe presionaron al alza los precios de estos servicios públicos durante el primer semestre del año, aunque los ajustes previstos en las tarifas de energía eléctrica por el sobrecosto establecido en el Plan de Desarrollo 2018-2022 fueron menores a los previstos. Por otra parte, la inflación anual de combustibles presentó una tendencia decreciente durante el primer semestre del año, ubicándose en 2,0% para noviembre. En esta subcanasta se observó un leve repunte en julio y agosto debido al alza en los precios de la gasolina y ACPM anunciados en julio por el Ministerio de Minas y Energía, cuyo choque se disipó en los meses siguientes como consecuencia de un menor precio del petróleo. La inflación de los arriendos efectivos, que pesan cerca del 42% de este componente y que en años pasados habían ejercido presiones al alza, se ha ubicado en 2,51% en lo corrido del año. El transporte de pasajeros y equipaje en avión y el transporte intermunicipal e internacional han registrado crecimientos negativos en la mayor parte de los meses del año.

Bienes y servicios no transables

La inflación anual de bienes y servicios no transables fue 3,37% en noviembre, estabilizando así la dinámica de los precios de este componente alrededor del 3,5% hasta lo corrido del año. Por un lado, los arriendos imputados, que corresponden al 46% de los no transables han registrado una inflación de 2,6% en lo corrido del año. Lo anterior indicaría la relajación de los mecanismos de indexación a los precios de servicios como la salud y los arriendos. Por otra parte, la subclase que ha presentado un mayor ritmo de crecimiento en sus precios en lo corrido del año ha sido cine y teatros (0,8% de no transables) con 8,0%, seguido de educación secundaria (0,9% de no transables) con 6,7% y seguros médicos, de accidentes y medicina prepagada (0,4% de no transables) con 6,7% en lo corrido del año.

Medidas de inflación básica

Las medidas de inflación básica buscan eliminar los efectos de las perturbaciones temporales en los precios, para lo cual se excluyen aquellos ítems con comportamientos de precios muy volátiles o que quedan por fuera del control de la política monetaria, como los precios de los alimentos o algunos regulados (combustibles, servicios públicos y transporte). De esta forma, estas medidas proveen información de la tendencia de los precios a largo plazo y representa la inflación que está directamente relacionada con las decisiones de política monetaria.

Por un lado, se tiene la inflación sin alimentos ni regulados [2], que registró un promedio de 2,68% hasta noviembre, donde se ubicó en 2,96%, mostrando una leve tendencia al alza desde junio de 2019. Con respecto al mismo periodo del año anterior, esta medida presentó un ligero aumento de 0,08 puntos porcentuales. Por otro lado, la inflación sin alimentos [3] registró un promedio de 3,25% hasta noviembre, ubicándose en 3,28% en este mes con una tendencia relativamente estable. Con respecto al mismo periodo del año pasado, esta medida disminuyó -0,42 puntos porcentuales (Gráfico 6). En este sentido, al tener medidas de inflación básica dentro del rango establecido y con tendencias estables, la autoridad monetaria no tiene incentivos a mover la tasa de política monetaria, lo cual es consistente con las decisiones de la Junta Directiva del Banco de la República que han mantenido la tasa en 4,25% desde abril de 2018.

Gráfico 6. Medidas de inflación básica
(Variación anual, %)

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Expectativas de inflación

En lo que respecta a las expectativas de inflación, la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo registra que, para el cierre de 2019, la inflación se ubicaría en 3,84%. Esto va en línea con la encuesta de expectativas de analistas económicos del Banco de la República, en la cual se espera que para diciembre de 2019 la inflación total se ubique en 3,83% y la inflación sin alimentos en 3,31%.

Gráfico 6. Expectativas de inflación
(Variación anual, %)

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Nuestro pronóstico de inflación para 2019 es de 3,9%, debido a la tendencia al alza de la inflación de alimentos, dada una normalización más lenta de los choques de oferta presentados en la subcategoría de perecederos producto del cierre de la vía al llano el pasado mes de junio, así como las presiones cambiarias más fuertes sobre la subcategoría de procesados. De igual forma, aunque el Fenómeno del Niño ha sido de baja intensidad, se han presentado condiciones climáticas poco favorables que han contribuido a que su desvanecimiento sea más lento. Por último, las modificaciones temporales relacionadas con la introducción del impuesto plurifásico a la gaseosa y la cerveza también han contribuido al alza en el precio de los alimentos.

Esperamos entonces que la tasa de intervención de política monetaria permanezca en 4,25% para el cierre de 2019 y se incremente a 4,50% durante el primer semestre del 2020. Lo anterior, siempre y cuando los choques de naturaleza transitoria que presionan al alza la inflación de alimentos y la materialización de un pass-through se continúen materializando en ese periodo. De ser así, esperamos que este incremento en la tasa de interés del Banco de la República contribuya a la estabilización de los precios, sobre todo en los componentes de alimentos y transables, y lleve a la inflación a ubicarse en niveles cercanos al 3,4% para finales del 2020.

Referencias

Banco de la República de Colombia. (2019). Informe de Política Monetaria. Octubre 2019

Departamento Administrativo Nacional de Estadística. (2019). Índice de Precios al Consumidor. Noviembre de 2019

Notas

Tendencia Económica

201

FECHA PUBLICACIÓN

Diciembre 6 del 2019

ISSN: 2665-6485 (En línea)


EDITORES

Luis Fernando Mejía

Director Ejecutivo

 

Ximena Cadena

Subdirectora

 

Martha Elena Delgado Rojas

Directora de Análisis Macroeconómico y Sectorial

 

OFICINA COMERCIAL
Teléfono: 325 97 77
Ext: 340
comercial@fedesarrollo.org.co

 

Diseño y diagramación

Editorial D’artagnan




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Índice de Gráficos

Actualidad: Comportamiento reciente de la inflación
Gráfico 1. Inflación anual y rango objetivo... Gráfico 2. Inflación por componentes... Gráfico 3. Inflación de alimentos - Subcanastas... Gráfico 4. Inflación de alimentos, procesados y deval... Gráfico 5. Inflación de bienes transables y devaluaci... Gráfico 6. Expectativas de inflación... Gráfico 6. Medidas de inflación básica...
Actualidad: Dinámica reciente de la inversión
Gráfico 1. Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF)
...
Gráfico 2. Importación de bienes de capital vs FBKF e... Gráfico 3. Importación de bienes de capital por compo... Gráfico 4. PIB obras civiles vs FBKF en otros edificio... Gráfico 5. Indicador de inversión en obras civiles po... Gráfico 6. Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) en ... Gráfico 7. FBKF total vs FBKF sin vivienda
(Variac...
Gráfico 8. Formación Bruta de Capital Fijo (FBKF) vs ... Gráfico 9. Desempeño reciente indicador FBKF/PIB
...
Gráfico 10. indicador FBKF/PIB LAC-6
(Porcentaje d...
Editorial. Remesas en Colombia: contexto y comportamiento reciente
Gráfico 1. Remesas de trabajadores como porcentaje de ... Gráfico 3. Remesas por departamento de destino... Gráfico 5. Remesas como porcentaje del PIB... Gráfico 6. Principales productos de exportación y rem... Gráfico 7. Remesas año corrido hasta septiembre... Gráfico 9. Remesas en COP y consumo de los hogares...
Editorial: Subasta de energías renovables en Colombia
Gráfico 1. Índice de atractividad de energías renova...

Índice de Tablas

Editorial: Subasta de energías renovables en Colombia
Tabla 1. Energías renovables en América Latina...
Editorial. Remesas en Colombia: contexto y comportamiento reciente
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