TENDENCIA ECONÓMICA

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Editorial: Choque dual y posibles efectos sobre la economía colombiana

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Según estimaciones del Ministerio de Hacienda, el efecto promedio de una caída en USD $1 en el precio del petróleo es de una caída en cerca de 331 mil millones de pesos de los ingresos petroleros (tributarios + dividendos).
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Estos escenarios se obtienen a partir de ejercicios econométricos sobre la relación de la tasa de desempleo y el crecimiento económico, así como de observar posibles escenarios en los que ciertas proporciones de trabajadores informales pasan al desempleo.
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Precio de apertura enero 2020 frente al precio de marzo 25 de 2020.
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Decreto 457 de 2020. Este Decreto contempla 34 excepciones que cobijan al personal médico, servicios farmacéuticos, plataformas electrónicas (domicilios), sector financiero, notarías y medios de comunicación, entre otros.
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Esta medida permite a la rama ejecutiva expedir decretos con fuerza de ley para atender necesidades sociales y de salud, a raíz de la propagación del COVID-19 en el país.
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Decreto 444 de 2020.
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Circulares externas No. 007,008, 009 y 010 de Superfinanciera.

 

Por: Luis Fernando Mejía, 31 de marzo de 2020

*Con la colaboración de Martha Elena Delgado, David Lara, Helena Suárez, Sandra Díaz y Diego Gutiérrez.  

Los dos choques que actualmente sufre la economía mundial no tienen precedentes. El primero se relaciona con la expansión del virus COVID-19, que ha generado choques de oferta al interrumpir el flujo del comercio internacional y las cadenas globales de valor, así como choques de demanda, asociados a la disrupción de la actividad económica mundial producto de las medidas de contención adoptadas en cada país. El segundo, se encuentra asociado a la guerra petrolera entre Arabia Saudita y Rusia, consecuencia de un desacuerdo entre ambos países sobre un recorte de producción entre los países miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Estos choques han generado nerviosismo y estrés en los mercados financieros, situación que ha conducido a cambios en los flujos internacionales de capital y a depreciaciones de las tasas de cambio, especialmente en economías emergentes.

Frente a esto Colombia no ha sido la excepción. Las recientes estrategias adoptadas por el Gobierno nacional para afrontar la crisis han generado un trade-off entre las medidas sanitarias y económicas a adoptar con el fin de aplanar la curva de contagio en el país, que al cierre de este Tendencia se ubica en 470 personas. Este documento tiene como propósito mostrar los posibles escenarios de crecimiento, desempleo, y cuenta corriente que la economía colombiana podría exhibir este año. Es importante enfatizar que estos resultados deben interpretarse con cautela, pues el impacto real de estos dos choques dependerá de la magnitud y la prolongación de estos en el tiempo. Así mismo se mencionan las estrategias fiscales y sanitarias que el Gobierno nacional ha llevado a cabo para hacer frente a la propagación del virus.

Acontecimientos recientes

A comienzos de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue alertada sobre un número elevado de casos severos de neumonía en Wuhan, China. Dada la elevada tasa de contagio y el número de muertes que se presentaron en este país, se anunció la existencia de un nuevo virus el cual se expandió rápidamente a través de los principales países asiáticos y que en poco tiempo confirmó su presencia en Europa y Norteamérica. Lo anterior obligó a la OMS a declarar el Coronavirus como un caso de pandemia.

Las medidas tomadas por el gobierno chino para contener la propagación del virus generaron un primer momento de nerviosismo en los mercados financieros ante las posibles consecuencias económicas de una desaceleración en este país. En especial, las disrupciones en las cadenas de suministro globales y los menores volúmenes de comercio generaron a unas menores expectativas de crecimiento a nivel mundial. Aunado a lo anterior, el brote del virus ocasionó salidas de capital y altas depreciaciones de la tasa de cambio, especialmente en los países emergentes.

Al choque anteriormente mencionado se sumó la menor demanda mundial de petróleo a causa de la desaceleración económica global que el virus podría generar. La caída de los precios del crudo alertó a la OPEP, la cual realizó una reunión para tomar medidas que estabilizaran el mercado de petróleo y detuvieran la caída de sus precios. La situación empeoró cuando Rusia se rehusó a incrementar el recorte diario en la producción de petróleo sugerido por la OPEP, a lo que Arabia Saudita respondió con un recorte en sus propios precios y con la amenaza de incrementar su producción de petróleo. La guerra de precios entre ambos países se configuró como un nuevo choque al mercado internacional y profundizó el estrés financiero a nivel mundial.

Es importante mencionar que esta guerra petrolera ha disminuido el precio del crudo de referencia Brent a niveles cercanos a los 25 dólares por barril (Gráfico 1) e intensificado la depreciación de las monedas de mercados emergentes. Al respecto, el comportamiento reciente de la tasa de cambio colombiana se ha visto fuertemente afectado por este complejo choque dual (Coronavirus-guerra petrolera), pues su comportamiento rompió la barrera histórica de los $4,000 pesos por dólar, resultado que representa una depreciación cercana al 27,0% en lo corrido del año (Gráfico 2).

Gráfico 1: Dinámica reciente de los precios del petróleo

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Gráfico 2: Dinámica reciente del índice de la tasa de cambio

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Origen y principales canales de transmisión

El COVID-19 repercutió negativamente sobre el crecimiento económico de China, desacelerando su ritmo de actividad productiva. Los canales de transmisión de este choque hacia Colombia pueden dividirse en tres: i) caída en la demanda de commodities, ii) interrupción del comercio global y cadenas de suministro, y iii) el alto nivel de incertidumbre aunado al aumento en los índices de riesgo (especialmente en las economías emergentes) que lleva a un cambio en los flujos de capitales (flight to quality). El choque dual y su cadena de impactos se muestran en el cuadro 1.

Cuadro 1: Dinámica de impactos del Coronavirus y bajos precios del petróleo sobre la economía colombiana

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1. Caída en la demanda de commodities

La caída en la demanda de commodities llevó a una reducción en los precios del petróleo. A raíz de esta dinámica en los precios, se llevaron a cabo las fallidas negociaciones del bloque de países OPEP en donde se originó la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia. Como consecuencia del escalamiento entre estos dos países, el precio del petróleo (Brent) disminuyó fuertemente a niveles de $25 USD/barril. Esto último repercute negativamente en la economía colombiana vía: i) menor producción interna de petróleo y una desaceleración del sector minero, agrícola y el sector industrial (en especial las actividades de refinación), ii) caída en las exportaciones de petróleo y una ampliación del déficit en cuenta corriente, iii) una disminución en los términos de intercambio y por ende, una caída del ingreso nacional y una reducción del consumo privado (que afecta a su vez al sector comercio, construcción, servicios financieros, entre otros), y iv) una reducción de los ingresos fiscales del Gobierno nacional para 2021 vía menor renta petrolera (entre $6 y $10 billones de pesos). [1]

2. Interrupción del comercio global y cadenas de suministro

La desaceleración del crecimiento económico en China repercutió negativamente en el comercio internacional y en el crecimiento económico mundial. Este menor dinamismo también genera un menor crecimiento de nuestros principales socios comerciales, por lo que directamente se ven afectadas nuestras ventas al exterior. Además de abrir el déficit en cuenta corriente, el menor ritmo de las exportaciones disminuye el ritmo de actividad productiva en sectores como la industria y la agricultura.

3. Incremento en el riesgo (Fly to quality)

El pánico generado a raíz de la propagación del COVID-19 alrededor del mundo generó turbulencia en los mercados internacionales, repercutiendo negativamente en los índices de riesgo, especialmente en los países emergentes (Gráfico 3). Nuestro país no estuvo exento y el precio del peso frente al dólar alcanzó máximos históricos superando los $4,000 pesos. Esta fuerte volatilidad en el mercado cambiario es consecuencia del denominado “flight to quality”, que consiste en el abandono de las inversiones que los agentes consideran más riesgosas para llevarlas a economías más seguras (Ver Tendencia Económica No. 198). Esta fuerte depreciación de la tasa de cambio no solo encarece las importaciones afectando la inversión, el comercio, la industria y la confianza de los consumidores, sino que además genera presiones inflacionarias vía pass-through de la tasa de cambio.

Gráfico 3: Dinámica reciente del índice EMBIG (enero 2019=100)

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Al cierre de este artículo, se presentan 470 casos de personas contagiadas en Colombia. La evolución de los casos detectados de contagio después de los cien primeros contagios se compara favorablemente frente a lo observado en otros países (Gráfico 3). Sin embargo, para evitar un desbordamiento de la pandemia, así como de la capacidad instalada del sistema de salud, el Gobierno nacional ha adoptado medidas de aislamiento y cese de actividades que involucren aglomeraciones de personas. Aunque estas medidas se encuentran en la dirección correcta y son la prioridad en este momento para aplanar la curva de contagio, tienen el efecto indeseado de aumentar la pérdida de crecimiento en el corto plazo. Lo anterior debido a que estas estrategias son efectivas para reducir la magnitud de la epidemia, pero al mismo tiempo frenan el ritmo de actividad económica al castigar fuertemente el consumo y el empleo (Eichenbaum, Rebelo & Trabandt, 2020).

Gráfico 4: Casos confirmados de COVID-19 en Colombia y otros países del mundo*

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Principales supuestos de variables exógenas

Para realizar las estimaciones de crecimiento económico y cuenta corriente, se plantean tres escenarios que varían de acuerdo con la duración esperada de este choque. En el escenario medio, esperamos que las condiciones externas adversas se mantengan durante todo el primer semestre del año, y que empiecen a disiparse a lo largo de la segunda mitad del año. En el escenario optimista, esperamos que el choque se mantenga hasta abril, con una recuperación gradual a partir del mes de mayo. Finalmente, en el escenario pesimista esperamos que el choque persista durante todo el año, iniciando su recuperación a inicios de 2021. Con base en estos escenarios, se plantean supuestos para las principales variables exógenas relevantes en la economía colombiana (Cuadro 2).

Los supuestos de crecimiento externo relevante para Colombia se basan en los pronósticos de crecimiento de los principales socios comerciales, principalmente de China, Estados Unidos y algunos países de la zona euro. En el escenario medio, esperamos que las economías de Estados Unidos y Europa crezcan a una tasa ligeramente negativa, al tiempo que China presente un crecimiento nulo. En el escenario optimista, contemplamos un crecimiento moderado pero positivo de Estados Unidos y China, aunque desacelerándose respecto a sus resultados de 2019. Por su parte, en el escenario pesimista, consideramos una desaceleración profunda de los principales socios comerciales del país.

Cuadro 2: Principales supuestos de variables exógenas

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Escenarios de crecimiento económico

A continuación se presentan posibles escenarios de crecimiento para la economía colombiana en presencia de estos acontecimientos, advirtiendo que es difícil cuantificar con certeza los impactos que estos hechos puedan tener sobre la economía colombiana, pues esto dependerá en gran medida de la magnitud y de la prolongación de estos en el tiempo.

Tanto el COVID-19 como el desplome de los precios del petróleo generan choques de oferta y de demanda, y representan un riesgo para el crecimiento económico del país. Por el lado de la demanda, se espera que los dos choques afecten el consumo de los hogares, reduciendo su crecimiento a 1,0% real anual en el escenario medio (3,5 pps por debajo del escenario que teníamos en Prospectiva inicialmente -4,5%-). Este menor dinamismo del consumo privado se daría vía: i) una menor confianza del consumidor, y ii) un menor ingreso nacional debido a menores términos de intercambio. En el mejor de los escenarios el consumo privado crecería 2,0%, mientras que en el pesimista se contraería al orden del 0,1%.

Las variables comerciales también se verían afectadas negativamente (Cuadro 3). En el escenario medio, las exportaciones exhibirían una contracción de -5,5% (resultado 8,8 pps por debajo del escenario en Prospectiva -3,3%-), obedeciendo a una desaceleración de las exportaciones de petróleo. De igual manera, la fuerte depreciación de la tasa de cambio ubicaría el crecimiento de las importaciones 15,8 pps por debajo del escenario estimado en Prospectiva (-9,1% vs +6,7% en Prospectiva). En línea con la desaceleración de las importaciones y la depreciación de la tasa de cambio, la importación de maquinaria y equipo también se vería afectada, dinámica que restaría al crecimiento de la inversión (-6,7% en escenario medio vs +4,3% en Prospectiva). En el escenario optimista el crecimiento de las exportaciones y las importaciones sería de -2,7% y -6,1% respectivamente, mientras que en el pesimista podría observarse una contracción cercana al 9,1% y 10,5% respectivamente.

Cuadro 3: Escenarios de crecimiento por el lado de la demanda

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Dado el confinamiento para contener la propagación del COVID-19, la actividad productiva se ha estancado en algunos sectores, afectando principalmente a las actividades asociadas al comercio de bienes y servicios, el turismo y las industrias. El confinamiento obligatorio y la pérdida de empleos, especialmente en el sector informal, se traduce además en un choque de demanda, en donde los hogares reducen sus niveles de consumo. Este choque de demanda se agrava con la reducción en el ingreso disponible del país derivada de la caída en los precios internacionales del crudo, que profundiza la reducción del consumo público y privado. Esto último se vería reflejado en un menor dinamismo en sectores como el comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida, actividades financieras, actividades de entretenimiento, y la industria manufacturera.

En ese sentido, por el lado de la oferta el choque dual afectaría en mayor medida al sector de comercio y transporte (-0,9% escenario medio vs +4,5% escenario Prospectiva), la industria manufacturera (-2,6% medio vs 2,4% en Prospectiva), este último especialmente en las actividades de refinación que se desacelerarían en 7,7 pps frente al escenario base de Prospectiva (-4,2% medio vs +3,5% base); y el sector de la minería, que también vería reducido su generación de valor agregado al contraerse en 2,1% (vs +2,3% en Prospectiva) obedeciendo al menor dinamismo en la actividad de extracción petrolera (Cuadro 4). Por otro lado, el sector de administración pública y defensa, y de información y comunicaciones, crecerían por encima del escenario base de Prospectiva debido a la mayor ejecución de gasto público (medidas para mitigar el choque dual) y a la mayor demanda de servicios de internet y banda ancha, respectivamente.

Cuadro 4: Escenarios de crecimiento por el lado de la oferta

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Escenarios de desempleo

Tal como lo hemos reiterado desde Fedesarrollo en diferentes espacios, para que el incremento de la tasa de desempleo empiece a ceder y revierta la tendencia creciente que se observa desde 2016, es necesario crecer a tasas superiores del 3,8%. De acuerdo con los escenarios anteriormente presentados, esto no sería posible este año y por el contrario se observaría un deterioro en las cifras de mercado laboral, teniendo en cuenta el menor crecimiento dados los choques externos. Siguiendo los escenarios simulados,[2] el Cuadro 5 presenta las proyecciones correspondientes a la tasa de desempleo para cada caso. Estimamos que en el escenario medio la tasa de desempleo podría alcanzar 15,4%, 4,9 pps superior a lo observado en el promedio de 2019 (10,5%). En el escenario optimista la tasa de desempleo cerraría en 13,3%, mientras que en el escenario pesimista podría incluso alcanzar el 19,5%. Estos ejercicios son indicativos y reflejan la importancia de hacer un seguimiento detallado a la tasa de desempleo durante los próximos meses.

Cuadro 5: Escenarios de crecimiento económico y tasa de desempleo

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Escenarios de sensibilidad de la cuenta corriente

La guerra de los precios del petróleo, iniciada el pasado 8 de marzo tras no lograrse un acuerdo entre la OPEP y Rusia sobre el recorte a la oferta de crudo para mitigar los efectos del COVID-19, condujo a una caída cercana al 55%[3] en los precios, reducción que no se observaba desde 1991 (Guerra del Golfo). Lo anterior ha creado un ambiente de incertidumbre mundial frente a lo que puede pasar respecto a las negociaciones entre Arabia Saudita y Rusia. Por el momento, los mercados bursátiles, incluyendo el colombiano, han registrado fuertes caídas, mientras que monedas como el peso colombiano alcanzan depreciaciones históricas.

A raíz de lo anterior, construimos tres escenarios para estimar el impacto que tendría un precio del petróleo por debajo de nuestro escenario base de 60 dólares sobre el déficit de cuenta corriente, consistentes con los escenarios de crecimiento mostrados en la sección anterior (Gráfico 5). Manteniendo todo lo demás constante, si el precio del petróleo Brent se ubicara en 46 dólares por barril en 2020 (escenario alto), el déficit de cuenta corriente en Colombia podría alcanzar 5,1% del PIB este año. Cuando asumimos un precio de petróleo de 36 dólares por barril en 2020 (escenario medio) el déficit se ubicaría en 5,6% del PIB. Finalmente, nuestro escenario bajo contempla un precio de petróleo de 25 dólares por barril en 2020, lo que llevaría al déficit de cuenta corriente a 6,2% del PIB.

Gráfico 5. Proyecciones de Cuenta Corriente-Sensibilidad precio del petróleo (% del PIB)

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De cualquier manera, esta nueva coyuntura implica una ampliación del déficit de cuenta corriente respecto al observado en 2019 y a nuestro escenario base de -4,4% del PIB. Estos ajustes serían el resultado de la ampliación del déficit comercial, dada una caída en la demanda externa por nuestros productos de exportación, un crecimiento por debajo del anticipado de nuestros socios comerciales, y un deterioro exportador explicado por ventas a precios mucho más bajos.

Es importante mencionar que esta crisis de confianza podría poner en riesgo el financiamiento de la cuenta corriente de Colombia, al igual que la del resto de economías emergentes. En este contexto, no descartamos que estos eventos propicien una eventual parada súbita en los flujos de capitales (tanto de inversión extranjera directa como de portafolio), que pondría en riesgo el financiamiento del amplio déficit en cuenta corriente y llevaría a una abrupta corrección de este a través de una reducción del consumo privado, con el consecuente impacto negativo sobre el crecimiento económico, similar a lo ocurrido en 1999.

Medidas adoptadas por el Gobierno nacional

Ante la llegada del Coronavirus al país y su propagación a lo largo del territorio nacional, el Gobierno nacional ha adoptado un conjunto de medidas económicas y sociales con el propósito de hacerle frente a la crisis sanitaria que puede darse en caso de un comportamiento acelerado en la tasa de contagios. Si bien la prioridad en este momento es salvaguardar el bienestar y la salud del pueblo colombiano, como mencionamos anteriormente algunas de estas decisiones generan una reducción al ritmo de actividad económica, repercutiendo negativamente en el consumo privado, la inversión y el empleo.

Por el lado social, siguiendo las estrategias adoptadas en otros países del mundo, el Gobierno nacional inició restringiendo los eventos y espectáculos que involucraran aglomeraciones de más de cincuenta personas, para posteriormente avanzar hacia el cierre de bares y discotecas. Sin embargo, la medida más drástica adoptada por el Gobierno nacional se encuentra asociada al proceso de aislamiento preventivo obligatorio a partir del miércoles 25 de marzo[4]. Adicionalmente, el presidente Iván Duque anunció el cierre

de todas las fronteras terrestres, marítimas, y fluviales. Estas medidas son necesarias en cuanto tienen como propósito proteger la mayor parte de la población colombiana durante las próximas semanas al atacar directamente el ritmo de propagación del virus y así aplanar la curva de contagio. No obstante, el cese de las actividades diarias trae consigo costos económicos no despreciables que afectan principalmente la generación de valor agregado del sector servicios e impulsan la destrucción de empleo (en especial el comercio y transporte -17,7% de la economía colombiana- y otros sectores como el de actividades artísticas y de entretenimiento).

Por el lado económico, el Gobierno nacional se vio en la obligación de decretar el estado de emergencia económica[5] el pasado 17 de marzo. Mediante este anuncio, la nación decretó un paquete de medidas (Cuadro 6) con el propósito de aumentar los recursos del sector de la salud y garantizar la provisión de recursos económicos para la población vulnerable que pueda ser afectada por la crisis pandémica, así como también otorgar liquidez y mantener las relaciones crediticias. Para la ejecución de estas medidas se creó el Fondo de Mitigación de Emergencias (FOME)[6] que cuenta inicialmente con recursos del orden de $14,8 billones de pesos provenientes del Fondo de Ahorro y Estabilización -FAE- ($12,1 billones), el Fondo de Pensiones Territoriales -FONPET- ($2,7 billones), recursos asignados por el Presupuesto General de la Nación (PGN), rendimientos financieros generados por la administración de los recursos y otros recursos que determine el Gobierno nacional.

De los recursos del FOME $6,0 billones de pesos serán transferidos al sector de la salud y $1,4 billones de pesos serán destinados a los apoyos sociales. En especial, se entregarían cerca de $146 mil millones a 205 mil personas del programa Jóvenes en acción, $858 mil millones a 2,6 millones de personas de Familias en Acción, $408 mil millones a 1,7 millones de adultos adscritos a Colombia mayor, y $70 mil millones destinados a la devolución del IVA a cerca de un millón de familias. Adicionalmente, se lanzó el programa Ingreso Solidario el cual consistirá en la entrega de $160 mil pesos a cerca de 3 millones de hogares de trabajadores informales con el propósito de compensar la pérdida de ingresos que pueda generar la medida asociada al asilamiento preventivo obligatorio decretada por el Gobierno nacional. Otras medidas anunciadas por el Gobierno a destacar se asocian a la eliminación del IVA y aranceles a equipos médicos, la exención de impuestos para la tecnología empleadas dentro del sector, y el aumento de presupuesto a los programas de Familias en Acción, Jóvenes en Acción y Adulto Mayor.

Por el lado del mercado de deuda, la dirección de crédito público del Ministerio de Hacienda también anunció medidas para otorgar mayor liquidez. Estas medidas consisten en: i) reducción del programa de subastas de bonos de deuda pública en $1,5 billones, pasando de $24,5 billones a $23,0 billones de pesos, ii) suspensión de las subastas de TES de corto y largo plazo por lo que resta del mes de marzo, iii) tasa de 0% a las operaciones de transferencia temporal de valores manteniendo el monto máximo a efectuar por $2 billones de pesos, y iv) ampliación del cupo para realizar operaciones simultáneas activas y pasivas hasta por un monto de $3,5 billones de pesos.

La Superintendencia Financiera también ha anunciado medidas con el fin de disminuir la carga financiera a las empresas y hogares afectados. Entre estas medidas se destacan las instrucciones prudenciales y aquellas orientadas al fortalecimiento de la gestión de riesgo operacional[7]. Por su parte, el 23 de marzo el Banco de la República adoptó medidas adicionales a las mencionadas anteriormente, con el fin de inyectar liquidez permanente a la economía y facilitar el funcionamiento adecuado de los mercados financieros.

Entre estas medidas se encuentran la subasta de repos con títulos privados por $500 mil millones los días en los que no haya subastas de compras en firme de estos títulos, con fecha al primero de abril para la próxima subasta, a 30 y 7 días. Adicionalmente, se mantendrán las subastas diarias de títulos públicos por montos amplios.

Sumado a lo anterior, en una medida por primera vez implementada por la autoridad monetaria, el Banco de la República podrá comprar títulos privados emitidos por establecimientos de crédito con vencimiento remanente menor o igual a tres años, mediante subasta de precio variable con monto aproximado de $10 billones. Las contrapartes autorizadas para su participación en la subasta son los establecimientos de crédito, las aseguradoras, las sociedades fiduciarias, sociedades comisionistas y sociedades administradoras de inversión. Además, el Banco de la República podrá comprar TES hasta por $2 billones en lo que queda de marzo a través del Sistema Electrónico de Negociación. Este tipo de medidas no convencionales van en la dirección correcta para garantizarle la liquidez al sistema financiero.

A las medidas anteriormente mencionadas se suman a las estrategias convencionales anunciadas por el emisor la semana pasada en donde: i) el cupo de liquidez con entidades locales se aumentó de $12 billones a $20 billones de pesos, de los cuales $12 billones corresponden a repos de deuda pública y $8 billones a repos de deuda privada, ii) se otorgó acceso a sociedades comisionistas de bolsa, fiduciarias y administradoras de inversión (SAI) utilizando títulos de deuda privada, y iii) se estableció un mecanismo de cobertura cambiaria para el que se dispuso un monto de $1.000 millones de dólares para otorgar liquidez en dólares a los actores del mercado.

Cuadro 6. Medidas tomadas por el Gobierno Nacional para enfrentar la crisis

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Es claro que el Gobierno nacional ha adoptado medidas extraordinarias para solventar la crisis sanitaria por cuenta de la llegada del COVID-19 al país y los retos más apremiantes actualmente radican en su capacidad para destinar recursos no solamente a los grupos focales que ya se beneficiaban de subsidios (Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Colombia Mayor), sino al amplio segmento de trabajadores informales que actualmente no pueden generar ingresos de sus labores cotidianas. No obstante, es necesario que este tipo de medidas sean complementadas por medidas adicionales de mediano plazo, como la reorientación del gasto público hacia actividades con altos encadenamientos y generadoras de empleo. Esto implicaría necesariamente esfuerzos que harían del panorama fiscal un reto a partir de 2021, año en que los ingresos extraordinarios provenientes de las utilidades (e impuestos) de las compañías petroleras se verán reducidos por cuenta de la coyuntura actual. Así mismo, resulta imprescindible la coordinación del Gobierno nacional, el sector privado, y la academia, con el fin de continuar ahondando en las posibles medidas que deban ser llevadas a cabo con el propósito de solventar la crisis económica y sanitaria que el choque dual pueda tener sobre la economía colombiana.

Consideraciones finales

Los choques de oferta y demanda generados a partir de la expansión del COVID-19 y la caída de los precios del petróleo modificaron nuestros supuestos macroeconómicos. En términos generales, esperamos una desaceleración de la mayor parte de sectores de actividad productiva frente a nuestro escenario base de 3,5%, meta que estimábamos en la edición de diciembre de Prospectiva. Creemos que esta meta será difícil de lograr dada la coyuntura actual. En un escenario optimista esperamos que estos choques ubiquen el crecimiento económico en 2,3% (1,2 pps por debajo del escenario de Prospectiva). Por su parte, en el escenario medio y pesimista estimamos que estos choques generen un crecimiento del PIB alrededor de 1,2% (-2,3 pps frente a escenario Prospectiva) y -0,4% (-3,8 pps frente a escenario Prospectiva) respectivamente. Es importante mencionar que aún es muy temprano para cuantificar el impacto que estos choques en el frente externo generen al valor agregado total, por lo que estas estimaciones deben ser interpretadas con cautela. Sostenemos que el impacto total de estos eventos dependerá de la magnitud y de la prolongación que tengan en el tiempo y desde Fedesarrollo continuaremos monitoreando cuidadosamente el desarrollo de la situación para incorporar la información relevante en nuestras estimaciones.

Referencias

Eichenbaum, M., Rebelo, S., Trabandt, M. (2020). The economics of epidemics. Disponible en: https://www.nber.org/papers/w26882

Mejía, L. F. (2020). El coronavirus y la crisis del petróleo: retos y oportunidades. Disponible en: https://www.eltiempo.com/economia/sectores/el-coronavirus-y-la-crisis-del-petroleo-retos-y-oportunidades-474154

Ministerio del Interior (2020). Decreto 457 de 2020 por el cual se imparten instrucciones en virtud de emergencia sanitaria generada por la pandemia del Coronavirus COVID-19 y el mantenimiento del orden público. Disponible en: https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/INEC/IGUB/
decreto-457-de-2020.pdf

Superintendencia Financiera de Colombia (2020). Circulares externas 007-010 de 2020. Disponibles en: https://www.superfinanciera.gov.co/jsp/10103421

Banco de la República (2020). Boletines de la Junta Directiva. Disponible en: https://www.banrep.gov.co/es/boletines-junta

Notas

Tendencia Económica

204

FECHA PUBLICACIÓN

Marzo 26 del 2020

ISSN: 2665-6485 (En línea)


EDITORES

Luis Fernando Mejía

Director Ejecutivo

 

Ximena Cadena

Subdirectora

 

Martha Elena Delgado Rojas

Directora de Análisis Macroeconómico y Sectorial

 

OFICINA COMERCIAL
Teléfono: 325 97 77
Ext: 340
comercial@fedesarrollo.org.co

 

Diseño y diagramación

Manuel Beltrán




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Índice de Gráficos

Editorial: Choque dual y posibles efectos sobre la economía colombiana
Gráfico 1: Dinámica reciente de los precios del petr... Gráfico 2: Dinámica reciente del índice de la tasa d... Gráfico 3: Dinámica reciente del índice EMBIG (enero... Gráfico 4: Casos confirmados de COVID-19 en Colombia y... Gráfico 5. Proyecciones de Cuenta Corriente-Sensibilid...

Índice de Tablas

Editorial: Choque dual y posibles efectos sobre la economía colombiana
Cuadro 1: Dinámica de impactos del Coronavirus y bajos... Cuadro 2: Principales supuestos de variables exógenas... Cuadro 3: Escenarios de crecimiento por el lado de la d... Cuadro 4: Escenarios de crecimiento por el lado de la o... Cuadro 5: Escenarios de crecimiento económico y tasa d... Cuadro 6. Medidas tomadas por el Gobierno Nacional para...