TENDENCIA ECONÓMICA

216 | Mayo 2021

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Editorial: ¿Qué pasó con la pobreza monetaria rural en 2020?

1
El detalle de la actualización metodológica de la medición de pobreza realizada por el DANE se encuentra en la edición 211-212 de Tendencia Económica: “Cambio metodológico en la medición de la pobreza monetaria en Colombia”.
2
Los documentos técnicos del DANE no permiten saber si esta reducción antes de ayudas extraordinarias es estadísticamente significativa.

 

Por: Luis Fernando Mejía

De acuerdo con la clasificación de pobreza propuesta por Sen (1981), esta se puede medir a través de dos aproximaciones. La medición indirecta de la pobreza se enfoca en evaluar la capacidad de los hogares para adquirir bienes y servicios de acuerdo con su nivel de ingresos, mientras que la aproximación de medición directa evalúa la satisfacción de las necesidades básicas. Con el fin de medir la pobreza desde ambas perspectivas, Colombia cuenta con el indicador de pobreza monetaria (método indirecto) y de pobreza multidimensional (método directo).  Estas mediciones se realizan con el objetivo de obtener información que permita evaluar y realizar comparaciones de las condiciones socioeconómicas de los hogares colombianos, con las cuales es posible diseñar e implementar políticas públicas óptimas que mejoren la calidad de vida en el país.

En particular, la pobreza monetaria es medida en función de los ingresos que se necesitan para alcanzar un nivel básico de bienestar, teniendo en cuenta las líneas de pobreza y los ingresos de los hogares. Las líneas de pobreza representan el nivel de gasto que permite a los hogares comprar una canasta de alimentos que satisfaga sus requerimientos nutricionales, así como adquirir bienes y servicios no alimentarios de acuerdo con la estructura de gastos de la población de referencia (CEPAL, 2018). La construcción de las líneas de pobreza se realiza con base en las encuestas de ingresos y gastos de cada país, las cuales permiten determinar los patrones de consumo de los hogares y sus cambios a lo largo del tiempo, que pueden darse por variaciones en los costos de vida o ajustes en las preferencias de las personas. En línea con esto, en el año 2020 el DANE realizó una actualización metodológica de la medición de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema en el país, con la cual, entre otras, se incorporarían los cambios en la estructura de gasto y los patrones de consumo de la población colombiana reportados en la más reciente encuesta de ingresos y gastos –Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares 2016-2017—, y se calcularon líneas de pobreza para cada una de las 23 principales ciudades.[1] (DANE, 2020).

Bajo la actualización metodológica realizada por el DANE, en 2020 el porcentaje de la población en condición de pobreza monetaria se ubicó en 42,5% para el total nacional, aumentando 6,8 pps frente al resultado de 2019 (35,7%). De acuerdo con este resultado, 21 millones de personas se encontraron en situación de pobreza monetaria en 2020, representando un incremento de 3,5 millones de personas en situación de pobreza frente a los 17,5 millones de personas pobres observadas en 2019. En las cabeceras, el nivel de pobreza monetaria en 2020 se situó en 42,4%, mientras que en los centros poblados y rurales fue de 42,9%. Frente al año anterior, este resultado representa un incremento de 10,1 pps frente a la cifra de 2019 en las cabeceras (32,3%) y una reducción de 4,6 pps en los centros poblados y rurales (47,5%) (Gráfico 1, Panel A). En niveles, el número de personas en situación de pobreza monetaria en las cabeceras en 2020 fue de 16,3 millones, mientras que en los centros poblados y rurales fue de 4,7 millones. Esto representa un incremento de 4 millones personas en la zona urbana y una reducción de 481 mil personas en la zona rural.

Por su parte, para el total nacional, el indicador de pobreza monetaria extrema se ubicó en 15,1% en 2020, mostrando un incremento de 5,5 pps frente al resultado de 2019 (9,6%). El número de personas en situación de pobreza monetaria extrema aumentó en 2,8 millones durante 2020, ubicándose en 7,5 millones de personas. Para las cabeceras y los centros poblados y rurales, el indicador de pobreza monetaria extrema se ubicó en 14,2% y 18,2%, respectivamente. Este resultado representa un incremento de 7,4 pps frente a 2019 en las cabeceras (6,8%) y una reducción de 1,1 pps en los centros poblados y rurales (19,3%) (Gráfica 1, Panel B). En niveles, estos resultados muestran un incremento de 2,9 millones de personas en condición de pobreza monetaria extrema en las cabeceras frente a 2019, alcanzando 5,5 millones. En los centros poblados y rurales el número de personas en pobreza monetaria extrema fue de 2 millones en 2020, disminuyendo 108 mil personas frente a 2019.

Gráfica 1. Pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema
(Porcentaje de la población total, %)

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Al analizar los resultados para las 23 principales ciudades del país se observa que, en 2020, las ciudades con una mayor tasa de pobreza monetaria fueron Quibdó (66,1%), Riohacha (57,1%) y Santa Marta (55,1%), mientras que las ciudades con una menor tasa de pobreza monetaria fueron Manizales (32,4%), Medellín (32,9%) y Cali (36,7%). Las ciudades que presentaron un mayor incremento en sus niveles de pobreza monetaria en 2020 fueron Barranquilla, que tuvo un aumento de 15,6 pps frente a 2019 (25,6%) y Bucaramanga, cuyo incremento fue de 14,7 pps, ubicándose en 46,1% (Gráfica 2). Por su parte, Popayán y Quibdó presentaron el menor incremento en sus indicadores de pobreza monetaria, aumentando 6,0 pps y 5,2 pps, respectivamente.

Por otro lado, las ciudades que presentaron una mayor tasa de pobreza monetaria extrema fueron Quibdó (30,1%), Riohacha (27,7%) y Santa Marta (23,1%), mientras que los menores niveles de pobreza monetaria extrema los presentaron Manizales (7,9%), Medellín (9,1%) y Pereira (10,4%). Las ciudades que tuvieron un mayor incremento en sus niveles de pobreza monetaria extrema durante 2020 fueron Bucaramanga, cuya tasa de pobreza monetaria extrema aumentó en 11,8 pps, y Cúcuta, en donde la pobreza se incrementó en 10,7 pps. Por su parte, el menor incremento en la tasa de pobreza monetaria extrema la tuvieron las ciudades de Medellín (5,4 pps) y Manizales (6 pps) (Gráfica 3).

Gráfica 2. Pobreza monetaria para las 23 principales ciudades
(Porcentaje de la población total, %)

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Gráfica 3. Pobreza monetaria extrema para las 23 principales ciudades
(Porcentaje de la población total, %)

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Los resultados de los indicadores de pobreza monetaria y pobreza monetaria extrema evidencian de manera contundente el impacto de la pandemia de COVID-19 sobre el nivel de ingresos y la calidad de vida de los colombianos. Esta cifra refleja la profunda contracción en la actividad económica colombiana en el año 2020, cuando el Producto Interno Bruto del país se redujo en un 6,8%. Asimismo, se evidencia el deterioro del mercado laboral y la pérdida de empleos, que dieron como resultado una tasa de desempleo de 15,9% y una disminución de 2,4 millones en el número de ocupados del país. Ambas variables tienen un impacto significativo sobre el nivel de ingresos de las personas, por lo que su resultado está en línea con el amplio incremento en los niveles de pobreza del país.

A pesar de lo anterior, se evidenció una reducción en los niveles de pobreza de las áreas rurales durante el año 2020, un resultado atípico en el contexto de la crisis económica y social que el país experimentó en este año y que derivo en una desaceleración y deterioro del mercado laboral sin precedentes en la historia económica de Colombia. Asimismo, este indicador no solo no aumentó, sino que presentó una disminución que situó los niveles de pobreza rural en cifras similares a las de la pobreza urbana, cerrando la brecha entre estos grupos poblacionales que existe desde el año 2012 y en promedio se ha situado en 17,4 pps. Al respecto, el DANE informó que esto es el resultado del efecto de las ayudas extraordinarias desplegadas a lo largo del año a nivel local y nacional, a través de pagos adicionales en programas ya existentes como Familias en Acción, o del nuevo programa Ingreso Solidario creado a raíz de la pandemia. Los cálculos del DANE indican que estas ayudas extraordinarias redujeron la pobreza monetaria rural en 4,2 puntos porcentuales.

De acuerdo también con el DANE, la pobreza monetaria rural antes de estas ayudas se redujo 0,4 puntos porcentuales, pasando de 47,5% en 2019 a 47,1% en 2020[2]. Para analizar el sentido económico de este resultado en el contexto de un año de contracción económica a nivel nacional, es necesario evaluar lo ocurrido con los ingresos laborales de los hogares en el sector rural durante el año 2020. En ese año, se evidenció una caída en el número de ocupados en el sector rural de 330 mil personas, es decir, una contracción de 6,9% frente a 2019. Asimismo, los ingresos laborales rurales se redujeron 5,3% frente al 2019. En línea con estos datos, que la pobreza rural no haya aumentado antes de ayudas extraordinarias no se explica por el comportamiento del empleo y los ingresos laborales.

La caída en la pobreza rural se explicaría entonces por la reducción en la línea de pobreza, que pasó de $210.969 en 2019 a $199.828 en 2020, mostrando una caída del 5,3%. La línea de pobreza refleja el ingreso mínimo por persona para que el hogar no sea considerado pobre y se calcula siguiendo la siguiente metodología: en primer lugar, se selecciona la población de referencia para la cual se identifican los hábitos de consumo de los hogares pertenecientes a esta población. En segundo lugar, se construye una canasta básica de alimentos que garanticen el mínimo requerimiento calórico (2.100 calorías diarias). La línea de pobreza monetaria extrema corresponde al valor de esta canasta básica de alimentos. Para el cálculo de la línea de pobreza monetaria se tienen en cuenta además los rubros del componente no alimentario que deben ser incluidos en la canasta de consumo básica y la relación entre el gasto total y el gasto en alimentos de la población de referencia. En este sentido, el valor de las líneas de pobreza es un determinante del porcentaje de la población en situación de pobreza. Si se reduce la línea de pobreza, por construcción, se reduce el número de hogares pobres, manteniendo todo lo demás constante.

La Gráfica 4 muestra la evolución de las líneas de pobreza en Colombia desde que existe el empalme de la nueva metodología, 2012, y evidencia la atípica caída de la línea de pobreza rural en 2020.

Gráfica 4. Evolución de las líneas de pobreza en Colombia (2012-2020)

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Para el cálculo del deflactor de la línea de pobreza rural, a partir del cual se deduce el cambio porcentual en la canasta de bienes y servicios básicos en la ruralidad del país, el DANE ha utilizado dos aproximaciones en el tiempo:

  1. Para el periodo 2012-2018 el cálculo se hizo con base en la media aritmética de la variación en el IPC de Manizales, Montería, Neiva, Pereira y Villavicencio.
  2. Para 2019 y 2020 se hizo con base en el promedio geométrico del cambio en el IPC de Inírida, Leticia, Mitú, San José del Guaviare y Puerto Carreño (únicos dominios rurales para los cuales se cuenta con información de IPC).

De acuerdo con el anexo metodológico proporcionado por el DANE, se observa que la reducción a la línea de pobreza rural en 2020 se explicó por la variación de los precios de la canasta básica en Inírida, Leticia, Mitú, Puerto Carreño y San José del Guaviare, en donde el costo del agua se habría reducido un 81% y el de la energía un 98%. Sin esos dos datos atípicos, la variación en el precio de la canasta básica de esas 5 ciudades fue de +2%. Un reciente comunicado de prensa del DANE (2021) explicó que estas reducciones estuvieron influenciadas por diferentes programas de gratuidad implementadas en estas ciudades del suroriente del país, ante lo cual, el DANE decidió respetar la metodología establecida.

Sin embargo, el problema de fondo de aplicar esta metodología es la representatividad. ¿La información de una muestra de cinco ciudades capitales del suroriente del país con 140.000 habitantes es representativa de lo que está pasando con la variación en la canasta de bienes y servicios de los 11,8 millones de habitantes en la ruralidad del país? La respuesta es que muy probablemente no. Por ejemplo, hay cuatro departamentos (Cauca, Nariño, Chocó y La Guajira) con una proporción mayor de habitantes en la ruralidad que Amazonas, y seis departamentos (los anteriores más Putumayo y Córdoba) con una proporción mayor de ruralidad que Guaviare (Gráfica 5).

Gráfica 5. Población en centros poblados y rural disperso como porcentaje del total

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Este problema de representatividad se hizo evidente con lo que pasó en 2020. El IPC de las 5 ciudades capitales del suroriente del país se redujo en 5,3%, por una caída de 81% en el costo del agua y de 98% en el costo de la energía. Al usar estas variaciones para calcular la variación de la línea de pobreza rural en 2020, el supuesto implícito es que el precio del agua se redujo un 81% y el de energía en 98% para los 11,8 millones de habitantes de la ruralidad del país.

Esto va contra la evidencia, pues si bien hubo una serie de alivios para el pago de los servicios públicos durante la segunda mitad del año anterior, de acuerdo con los cálculos del DANE en el total nacional la variación en los precios del agua en 2020 fue de +2,75% y en energía de +2,91%.

¿Cómo se podría corregir este problema de representatividad? Temporalmente, se podría calcular la variación de la línea de pobreza rural en 2019 y 2020 con base en la inflación de las ciudades utilizadas en la metodología anterior (Manizales, Montería, Neiva, Pereira y Villavicencio). Esta variación en su promedio simple para el año 2020 fue de +1,62%. Otra opción sería utilizar temporalmente la variación del IPC de hogares pobres, que en 2020 fue +2,27%.

Otra alternativa podría ser utilizar la información del IPC disponible para los departamentos con el top 5 de mayor proporción de hogares en la ruralidad (Vichada, Vaupés, Cauca, Guainía y Nariño). Si persisten diferencias grandes en la variación de la canasta básica entre estos departamentos, el promedio debería ser ponderado por la población en cabeceras o en ruralidad, para evitar que datos relativamente atípicos en departamentos pequeños influencien de forma desmedida el cálculo de la línea de pobreza rural a nivel nacional (Cauca y Nariño tienen a 1,3 millones de habitantes en sus cabeceras, frente a 58 mil habitantes en Vichada, Vaupés y Guainía).

Aun cuando estas propuestas son útiles, la solución más estructural naturalmente debe venir de un levantamiento de información sobre el costo de la canasta básica de bienes y servicios en una muestra verdaderamente representativa de la ruralidad, que por supuesto debe incluir departamentos adicionales a los del suroriente del país.

Escenario contrafactual

Ante esta situación, desde Fedesarrollo realizamos un cálculo alternativo de la pobreza rural y nacional, que consiste en tomar como deflactor de la línea de pobreza rural la variación del IPC de hogares pobres (+2,27%). Los resultados muestran que, si el costo de vida en la ruralidad hubiera aumentado en consonancia con el IPC de hogares pobres, la pobreza rural se habría ubicado en 46,8% en 2020, casi 4 puntos porcentuales por encima de la cifra reportada por el DANE (42,9%) y en línea con el deterioro del empleo y los ingresos laborales en el sector rural. Asumiendo que el impacto de las ayudas extraordinarias es el mismo reportado por esa institución, la pobreza antes de esas ayudas sería del 51% versus el 47,1% reportado oficialmente. La pobreza nacional también sería más alta, 43,4% frente al 42,9% publicado por el DANE. Estas cifras implicarían que, si bien es probable que las ayudas extraordinarias hayan compensado el aumento de la pobreza rural –un gran logro de la política social–, no parece tan realista que además se haya cerrado la brecha de pobreza urbano-rural por primera vez en nuestra historia moderna.

Gráfica 6. Evolución de la pobreza nacional, urbana y rural en Colombia (2012-2020)

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Referencias:

CEPAL. (2018). Medición de la pobreza por ingresos. Santiago. Metodologías de la CEPAL.

DANE (2021). Evolución de la línea de pobreza monetaria para los centros poblados y rural disperso. Comunicado de prensa. Mayo 21.

Sen, A. (1981). Poverty and Famines: An Essay on Entitlement and Deprivation. Oxford: Clarendon Press

Notas

Actualidad: ¿Hacia dónde nos movemos? Un análisis de las tendencias de movilidad recientes

1
Google muestra cómo cambia la cantidad de visitantes en los lugares categorizados en comparación con los días de referencia. Un día de referencia representa un valor normal en ese día de la semana. El día de referencia es el valor medio del periodo de 5 semanas entre el 3 de enero y el 6 de febrero. Así, en cada región-categoría, el valor de referencia no es un valor único, sino 7 valores individuales.
2
La movilidad promedio tiene en cuenta la movilidad a tiendas y ocio, supermercados y farmacias, parques, estaciones de transporte y lugares de trabajo.
3
Argentina: EMAE estimador mensual de actividad económica. Brasil: IBC-Br Índice de actividad económica. Chile: IMACEC Indicador mensual de actividad económica. Colombia: ISE Índice de seguimiento a la economía. México: Indicador global de la actividad económica. Perú: Índice mensual de la producción nacional.
4
Chile, Colombia y Perú han publicado cifras hasta el primer trimestre de 2021 (2021-T1), mientras que Argentina, Brasil y México lo han hecho hasta el cuarto trimestre de 2020 (2020-T4)

 

Por: Luis Fernando Mejía

Con la colaboración de: Catalina Correal y Daniela López

Con la llegada de la pandemia del COVID-19, se han generado cambios sustanciales en los patrones de movilidad. Por un lado, los gobiernos han tomado medidas restringiendo la movilidad con el objetivo de frenar la propagación del virus. Por el otro, ha aumentado sustancialmente el trabajo remoto y el uso de los canales virtuales para realizar diferentes tipos de actividades, lo cual ha reducido la necesidad de desplazarse para cumplir con ciertas obligaciones y demás labores. Este artículo de Actualidad describe y analiza las dinámicas de movilidad desde el inicio de la pandemia tanto a nivel internacional como regional, enfocándose en las seis principales economías latinoamericanas (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú). Además, se contrastan los indicadores de movilidad con los de actividad económica para estas economías.

Movilidad a escala global

Como herramienta para informar sobre los efectos del COVID-19, Google puso a disposición pública la información de movilidad por país desde comienzos de 2020, condensada en diferentes series de tiempo. Teniendo en cuenta la utilidad de esta información de alta frecuencia en un contexto de pandemia, en este artículo se empleará dicho insumo como eje central de análisis. Asimismo, conviene señalar que todas las variaciones presentadas en este artículo son con respecto al valor promedio de la movilidad en el mes de enero de 2020, el cual es específico para cada país y categoría[1].

En primer lugar, con las fuertes restricciones impuestas al principio de la pandemia por los gobiernos nacionales para evitar que se propagara el COVID-19, la movilidad global cayó significativamente: en abril de 2020, la movilidad promedio[2] se redujo en 44,3% frente al promedio de enero (Gráfico 1). Si bien la mayoría de los continentes presentaron reducciones de inferior magnitud en ese mismo mes, en los países de Latinoamérica y el Caribe la caída promedio fue superior y alcanzó 58,8%. A partir de esa reducción, la movilidad promedio en esta región ha sido la que menos se ha recuperado hasta la fecha frente a la línea base de enero de 2020.

Con el fin de la primera ola en el primer semestre de 2020, que además coincidió con el verano en el hemisferio norte, la movilidad se incrementó en Europa y Norteamérica (sin México), un 15,8% y 5,2%, respectivamente frente a enero del 2020. Esto se debe a que las medidas de distanciamiento fueron relajadas y se dinamizó la actividad económica, en especial en sectores como restaurantes y hoteles, debido a que más personas estaban en vacaciones. Por su parte, los países de Oceanía han mantenido una variación relativamente estable desde junio, entre -13,7% y -3,3%, lo cual se atribuye a unas medidas de movilidad muy laxas debido a los pocos casos de infección y el cierre de fronteras. En Asia, la movilidad frente a enero también ha sido estable en el último año, con un promedio de -12,8%. Finalmente, los países africanos han sido los que más se han recuperado en términos de movilidad promedio, alcanzando una variación de 10,7% en lo corrido de mayo de 2021.

Gráfico 1. Movilidad promedio por regiones
(Variación con respecto a enero de 2020, %)

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Movilidad en la región: dinámicas heterogéneas

Al observar el comportamiento de movilidad promedio en las principales economías latinoamericanas, Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú, se evidencia que este depende tanto de las medidas tomadas por los gobiernos como de las preferencias de la población para salir ante el aumento de los casos de COVID-19 (Gráfico 2). Por ejemplo, Brasil ha sido el país que menos se ha visto afectado relativo a su línea base en enero. En abril de 2020, la movilidad promedio en Brasil cayó 43,2%, mientras que en países como Perú la reducción fue de 76,2%. Desde ese mes hasta febrero de 2021, Brasil había sido el país que presentaba un mejor comportamiento debido a la ausencia de medidas gubernamentales del orden nacional bajo el argumento de no sofocar la economía y no restringir las libertades. Esto dejó a los gobernadores como los únicos dirigentes a cargo de las decisiones sobre las restricciones a la movilidad, las cuales llegaron a ser contradictorias entre estados y limitó el alcance y efectividad de estas. Así pues, en lo corrido de 2021, la movilidad se ha reducido solo en 16,0%.

Entre el resto de los países, Colombia fue el más rápido en normalizar sus niveles de movilidad en lo corrido del 2020, pasando de una variación en abril de -69,7% a -11,9% en diciembre, es decir un aumento de 57,8 puntos porcentuales (pps). Aunque todos los países mejoraron en el mismo periodo, sus cambios fueron de menor magnitud en comparación con Colombia. Puntualmente, en el caso de México la recuperación de la movilidad entre abril y diciembre fue de 24,7 pps, en Chile de 29,4 pps, en Argentina de 38,8 pps y en Perú de 50,8 pps. De esta manera, en diciembre las variaciones para estos cuatro países se ubicaron entre -21,1% y -26,3%. Conviene señalar que en ese mes fueron eliminadas diversas restricciones y hubo varias festividades (como Navidad y Año Nuevo), por lo cual la actividad aumentó sustancialmente. Así las cosas, las celebraciones decembrinas fueron seguidas por un aumento drástico en los casos diarios de COVID-19, lo cual trajo nuevas medidas por parte de los gobiernos en enero y febrero. Como se evidencia en el Gráfico 2, la movilidad en el 2021 ha sido muy volátil debido a que varios de estos países ya atraviesan la tercera ola de la pandemia. Para Colombia, otro factor en juego ha sido las protestas y manifestaciones, lo cual está capturado indirectamente en este indicador en los meses de abril y mayo.

Gráfico 2. Movilidad promedio en las principales economías latinoamericanas
(Variación con respecto a enero de 2020, %)

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Al comparar las tendencias de movilidad al trabajo (Gráfico 3) y las tendencias de movilidad a tiendas, ocio y supermercados (Gráfico 4), se observa que las primeras se han estabilizado, mientras que las segundas continúan muy volátiles en línea con la evolución de la situación epidemiológica de cada país. Específicamente, para la movilidad al trabajo hay varios factores que influyen en que la variación siga siendo menor a la registrada en enero de 2020: 1) los aumentos significativos en las tasas de desempleo, lo cual implica que hay menos personas trabajando y por ende movilizándose a estos lugares; 2) la adaptación al trabajo remoto, la cual ha permitido continuar con las laborales productivas de forma no presencial, creando a su vez nuevas dinámicas laborales a futuro; y 3) las restricciones de movilidad impuestas. Los primeros dos factores resultan siendo más estructurales que el tercero, por lo que puede que en el mediano y largo plazo no se observen nuevamente los niveles de movilidad prepandemia a lugares de trabajo. Teniendo esto en cuenta, los cambios en movilidad con respecto a enero se han mantenido en niveles estables pero negativos para los seis países desde octubre de 2020. A mayo, los que han tenido una menor variación en el desplazamiento por motivo laboral han sido Brasil (0,4%), Argentina (-8,7%) y México (-10,3%).

Gráfico 3. Movilidad a lugares de trabajo en las principales economías latinoamericanas
(Variación con respecto a enero de 2020, %)

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En contraste, la movilidad a tiendas, ocio y supermercados está más sujeta al panorama y comportamiento del virus en cada país, a las decisiones gubernamentales para enfrentar el incremento de casos y a efectos estacionales como la Navidad (Gráfico 4). En el mes de enero de 2021 se vio una caída generalizada en todos los países, congruente con el regreso a cuarentenas y el robustecimiento de restricciones. La mayor caída se observa en Chile (-33,0%), seguida por Perú (-31,2%) y Colombia (-30,2%); por su parte, Brasil es nuevamente el país que presentó una menor disminución en enero de 2021 (-11,6%), seguido de México (-23,4%) y Argentina (-28,4%). Así pues, la variación entre diciembre de 2020 y enero de 2021 fue de -10,9 pps en el caso de Argentina, de -11,1 pps en Perú, de -12,6 pps en Chile, de -13,6 pps en México, de -15,7 pps en Brasil y de -23,6 pps en Colombia.

Posterior a dicha tendencia a la baja en el primer mes del año, la movilidad a estos establecimientos ha sido bastante heterogénea en la región. Entre los meses de febrero y abril se registran ascensos y descensos de forma independiente entre países; esto se debe a las diferentes decisiones de los gobiernos de cara a la urgente necesidad de recuperación económica, el ritmo de vacunación y las limitaciones de los sistemas de salud. Por último, en lo corrido del mes de mayo se percibe un incremento en todos los países analizados; Brasil (2,9%) y México (2,5%) registraron niveles superiores al escenario base prepandemia, mientras que Chile se mantiene en la última posición (-25,8%). Al comparar las cifras de mayo relativo a enero de 2021, siendo este último el mes donde hubo una caída en la movilidad causado por la segunda ola de contagios en toda la región, los seis países han presentado mejoras: 25,9 pps en el caso de México, 17,8 pps en Colombia, 14,5 pps en Brasil, 10,9 pps en Argentina, 9,3 pps en Perú y 7,2 pps en Chile.

De acuerdo con lo descrito previamente, es posible distinguir que la movilidad a establecimientos de comercio y lugares de entretenimiento es fuertemente dependiente de la situación del COVID-19 y las políticas implementadas por las autoridades, ya que muchas de estas actividades pueden ser aplazadas al no ser de primera necesidad como el trabajo. Además, con el mayor uso de aplicaciones y servicios de domicilio, la evidencia pareciera mostrar que los desplazamientos a supermercados y farmacias han sido parcialmente sustituidos.

Gráfico 4. Movilidad a tiendas, ocio y supermercados en las principales economías latinoamericanas
(Variación con respecto a enero de 2020, %)

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Movilidad y actividad económica: dos caras de la misma moneda

Ahora bien, adicional al registro de movilidad provisto por Google, los países han desarrollado en los últimos años indicadores mensuales de actividad económica[3] que, si bien tienen periodicidad mensual, también proporcionan información relevante para construir una noción de las dinámicas actuales de recuperación económica. Se evidencia que, en el mes de marzo de 2021, países como Brasil, Chile y Colombia presentaron una actividad económica cercana o superior a la de enero de 2020 (Gráfica 5). Por su parte, Perú, Argentina y México, a febrero de 2021, también se habían recuperado en gran medida de la caída registrada en abril.

Al analizar los últimos datos de Producto Interno Bruto disponibles para cada país[4], se encuentra que el comercio, la industria, la construcción y la agricultura son los sectores que más han contribuido al crecimiento en varias de estas economías. En el caso de Chile y Argentina, el sector de comercio fue de los sectores que más aportó al PIB, creciendo 12,3% y 3,6%, respectivamente. Por su parte, la industria ha sido fundamental en países como Perú (16,1%), Colombia (7,0%), Brasil (5,0%) y Chile (2,0%). Adicionalmente, la construcción ha impulsado la actividad en Argentina, con un crecimiento de 3,5%, y en Perú, de 41,9%. Finalmente, en Chile (2,3%) y México (4,9%) la agricultura también ha sido relevante para la reactivación económica.

Gráfico 5. Indicadores de actividad económica
(enero 2020=100)

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A partir de un análisis comparativo entre dichos indicadores y la movilidad por país, se encuentra evidencia de una correlación positiva contundente. Como se observa en el Gráfico 6, el desempeño de la actividad económica tiene un comportamiento muy similar al de la movilidad; esto resulta de gran relevancia porque abre la posibilidad de evaluar la evolución de la recuperación económica a partir de datos de mayor frecuencia y no solo las publicaciones mensuales que realizan los diferentes centros estadísticos nacionales. Teniendo en cuenta que la información de movilidad es publicada en un plazo menor a una semana mientras que los indicadores de actividad económica poseen un rezago de entre dos y tres meses, la primera puede resultar más pertinente para la toma de decisiones de política pública. De ser aprovechada adecuadamente por los gobiernos, esta herramienta puede ser muy enriquecedora para actuar con rapidez y eficiencia.

Gráfico 6. Movilidad vs actividad económica

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En síntesis, el comportamiento del indicador de movilidad permite vislumbrar una senda de recuperación, ubicándose cerca a los niveles prepandemia. Para el caso de las principales economías latinoamericanas, la movilidad sigue dependiendo fuertemente de la situación epidemiológica en cada país y de las medidas de restricción tomadas por los gobiernos. No obstante, la movilidad a lugares de trabajo se ha estabilizado notablemente a comparación de los desplazamientos a tiendas, lugares de ocio y supermercados. Finalmente, esta información de Google está estrechamente relacionada con los indicadores de actividad económica de cada país, por lo que puede ser un insumo muy relevante para las decisiones de política pública de cara a la recuperación económica.

Notas

IMM

1) Actividad Productiva

Gráfico 1: Indicador de Seguimiento de la Economía (Serie original)

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En marzo, el Indicador de Seguimiento de la Economía (ISE) registró una variación anual de 11,8% en su serie original, 19 pps superior a la variación registrada un año atrás, cuando se ubicó en -7,2%.

Gráfico 2: Índice de Confianza Industrial (ICI)

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En abril, el Índice de Confianza Industrial (ICI) se ubicó en -5,1%, lo que representa un incremento de 30,7 puntos porcentuales (pps) frente al mismo mes de 2020. Al ajustar la serie por factores estacionales, el índice se ubicó en -3,4%.

Gráfico 3: Volumen de pedidos en la industria (Serie desestacionalizada)

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En la medición de abril de la Encuesta de Opinión Empresarial para la industria, el indicador de volumen actual de pedidos, en su serie desestacionalizada registró un balance de -19,6%, lo que representa un incremento de 34,9 pps frente al mismo mes un año atrás.

Gráfico 4: Suficiencia de capacidad instalada en la industria (Serie desestacionalizada)

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El indicador de suficiencia de capacidad instalada presentó en abril una reducción de 18,6 pps frente al mismo mes de 2020, indicando una mayor utilización de dicha capacidad. Frente a marzo de 2021, el indicador mostró una disminución de 1,8 pps.

Gráfico 5: Índice de Producción Industrial (IPI)

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El Índice de Producción Industrial (IPI) total registró en marzo una variación anual de 9,1%, resultado que implica un incremento de 16,8 pps frente al mismo mes del año anterior.

Gráfico 6: Índice de confianza comercial (ICCO)

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En abril, el Índice de Confianza Comercial (ICCO) se ubicó en 25,6% lo que representa un incremento de 51,1 pps frente al mismo mes en 2020. Adicionalmente, frente al mes anterior, el ICCO registró una reducción de 13,1 pps.

Gráfico 7: Evolución de los pedidos y la demanda en el comercio (Serie desestacionalizada)

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En la medición de abril, el indicador de demanda actual del sector comercio registró un balance de 46,6%, que representa un aumento de 57,3 pps frente al mismo mes un año atrás.

Por su parte, el indicador de pedidos a proveedores se ubicó en -11,3%, con un incremento de 54,6 pps frente a abril del año pasado.

Gráfico 8: Índice de Confianza del Consumidor (ICC)

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En abril, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) registró un balance de -34,2%, que representa una reducción de 22,8 pps relativo al mes anterior.

La caída en la confianza de los consumidores frente al mes pasado obedeció principalmente a una disminución de 32,9 pps en el Índice de Expectativas del Consumidor y a una caída de 7,7 pps en el Índice de Condiciones Económicas.

Gráfico 9: Despacho de cemento gris*

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En el promedio móvil enero – marzo, los despachos de cemento gris registraron un incremento interanual de 18,1%, lo que implica un incremento de 23,8 pps frente a lo observado un año atrás cuando el crecimiento fue de -5,7%.

Gráfico 10: Ventas del comercio al por menor

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En marzo, las ventas reales del comercio minorista registraron una variación de 20,1% respecto al mismo mes de 2020. Excluyendo las ventas de combustibles el crecimiento real del comercio minorista se ubicó en 9,7%, mientras que la variación anual de las ventas excluyendo vehículos se ubicó en 15,7%.

2) Sector financiero y variables monetarias:

Gráfico 11: Inflación y rango objetivo del Banco de la República

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El índice de precios al consumidor (IPC) registró una variación anual en abril de 1,95%, mientras que hace un año esta variación fue de 3,51%.

Este mes la inflación mensual fue de 0,59%, superior a las expectativas de la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo (0,35%).

Gráfico 12: Inflación por componentes*

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En abril, la inflación de alimentos,  servicios SAR, bienes SAR y regulados disminuyó 4,2 pps, 1,4 pps, 0,9 pps y 0,4 pps, respectivamente, frente al mismo mes del 2020.

Gráfico 13: Índice de Precios al Productor

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Para el mes de abril, el Índice de Precios del Productor (IPP) registró un crecimiento anual de 16,3%, mientras que un año atrás hubo una contracción de 4,8%.

Dentro de los componentes del IPP, el grupo de exportados y el grupo de producidos presentaron un incremento en la variación anual, la cual fue mayor en 50,8 pps y 21,2 pps, respectivamente frente a la variación anual de abril de 2020.

Gráfico 14: Tasas de interés

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En la reunión de marzo, la Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener la tasa de interés de política en 1,75%.

La tasa de captación DTF en abril se redujo 2,8 pps frente al mismo mes de 2020. Por su parte, la tasa promedio de colocación reportó una caída de 1,5 pps frente a abril de 2020.

Gráfico 15: Cartera por tipo de crédito

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En abril, la cartera total mostró una variación nominal anual de 0,2%, 11,6 pps por debajo del crecimiento anual observado en el mismo mes de 2020.

La disminución en el dinamismo de la cartera de crédito frente al año anterior se explica en mayor medida por la desaceleración en la cartera comercial, cuya tasa de crecimiento en abril se ubicó 14,8 pps por debajo de la registrada el mismo mes el año anterior. Así mismo, el crecimiento de la cartera consumo e hipotecaria disminuyó en 11,7 y 1,8 pps respectivamente, frente a la variación observada un año atrás.

Gráfico 16: Evolución de la cartera de crédito vencida por tipo de crédito*

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La cartera vencida como porcentaje de la cartera total se ubicó en 5,0% en febrero, 0,5 pps por encima del dato registrado en el mismo mes un año atrás.

Al desagregar por modalidad de crédito, la calidad de la cartera de consumo e hipotecaria evidenciaron un incremento interanual de 1,5 pps y 0,3 pps, respectivamente.

Gráfico 17: Índice COLCAP

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El índice COLCAP de la Bolsa de Valores de Colombia cerró el pasado 30 de abril en 1.250,65 puntos, con una valorización interanual de 9,5% y una desvalorización intermensual de 5,0%.

Gráfico 18: Tasas de interés de títulos TES

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Frente a los niveles observados un mes atrás, en abril la tasa de los TES a 1 año disminuyó 24 puntos básicos, la tasa a 5 años se mantuvo constante, mientras que la tasa a 10 años registró un incremento de 1 punto básico.

3) Sector Fiscal

Gráfico 19: Recaudo tributario por tipo de impuesto en marzo

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En marzo, el recaudo tributario fue de 13,5 billones de pesos, que representa un incremento de 7,3% respecto al mismo mes de 2020. Esta variación se explica principalmente por el aumento en el recaudo de IVA y consumo (4,7%) y renta y CREE (5,1%).

4) Sector Externo

Gráfico 20: Exportaciones totales, con y sin commodities*

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En el trimestre móvil enero – marzo, las exportaciones totales aumentaron 0,8% frente al mismo periodo un año atrás.  Este resultado obedece a un incremento de las exportaciones diferentes de commodities (12,6%). Por otro lado, las exportaciones de commodities registraron una variación anual de -5,5%.

Gráfico 21: Importaciones (Valor CIF)

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En marzo, el valor en dólares de las importaciones aumentó 37,5% frente al mismo mes de 2020. Este resultado obedeció al crecimiento anual de 20,2%, 43,0% y 44,3% del grupo de bienes de consumo, de bienes intermedios y materias primas, y de bienes de capital.

Gráfico 22: Evolución de la balanza comercial y los términos de intercambio (enero 2007=100)

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En el trimestre móvil enero – marzo, el déficit comercial fue de USD 1.003 millones FOB, lo que representó un incremento en el déficit de USD 172 millones respecto al mismo trimestre móvil del año pasado.

Gráfico 23: Tasa de cambio

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En el mes de abril, el promedio de la tasa de cambio se ubicó en $3.651,8 pesos por dólar, lo que representó una depreciación de 1,0% frente al promedio de marzo, cuando se situó en $ 3.617,0 pesos por dólar.

Gráfico 24: Producción de café y petróleo

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En abril, la producción de café alcanzó 810 miles de sacos de 60 kilos, lo que representa un incremento de 8,9% frente al mismo mes de 2020.

Por otra parte, la producción promedio de petróleo durante el mes de abril fue de 745,5 mil barriles diarios, que representa una disminución de 6,3% frente a lo observado un año atrás.

Calendario Económico – Junio

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Notas

Tendencia Económica

216

FECHA PUBLICACIÓN

31 de mayo de 2021

ISSN: 2665-6485 (En línea)


EDITORES

Luis Fernando Mejía

Director Ejecutivo

 

Martha Elena Delgado Rojas

Directora de Análisis Macroeconómico y Sectorial

 

OFICINA COMERCIAL
Teléfono: 325 97 77
Ext: 340
comercial@fedesarrollo.org.co

 

Diseño y diagramación

Manuel Beltrán




Calle 78 No. 9-91 | Tel.: 325 97 77
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