TENDENCIA ECONÓMICA

220 | Septiembre 2021

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220

Editorial: Perspectivas de crecimiento y cuentas fiscales 2021-2022

 

Por: Luis Fernando Mejía

*Con la colaboración de Martha Elena Delgado, Andrés Felipe Gallego y Sandra Díaz

Durante el segundo trimestre del año se observó un retroceso en el proceso de recuperación económica, en línea con las afectaciones generadas por las medidas de restricción a la movilidad y actividad productiva en abril y los bloqueos en las vías del país durante mayo en el marco del paro nacional. No obstante, los resultados de junio reflejaron un importante repunte de la actividad económica ante la finalización de las protestas y la reapertura de distintos sectores afectados por las restricciones relacionadas con el COVID-19.

En este sentido, las perspectivas de crecimiento para el segundo semestre están asociadas al incremento en la movilidad y la reactivación de actividades gravemente afectadas en 2020. Teniendo en cuenta lo anterior, junto con un efecto de baja base estadística relacionado con la contracción de 6,8% en el año anterior, esperamos un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 7,2% para 2021, retornando a los niveles de actividad de 2019 a partir del segundo semestre del año. No obstante, existen factores que podrían afectar este escenario. Por un lado, la tendencia creciente en la movilidad, en línea con la continuidad en el proceso de vacunación y la apertura de distintos sectores, podría acelerar el proceso de recuperación. Entre tanto, una nueva ola de contagios podría poner en riesgo la dinámica de crecimiento ante un nuevo cierre generalizado y nuevas restricciones a la movilidad.

Con respecto a las cuentas fiscales, nuestras estimaciones sobre el balance total y la deuda evidencian un deterioro para 2021 frente al año anterior, como consecuencia de mayores presiones sobre el gasto público que no podrán ser compensadas por el incremento en los ingresos totales aún ante un escenario de reactivación económica y las estrategias que el Gobierno nacional planea adelantar este año.

A continuación, presentamos los principales mensajes del capítulo de actividad productiva y finanzas públicas de la tercera edición de Prospectiva Económica 2021.

Escenario de crecimiento económico

Desde el enfoque del gasto, el crecimiento del PIB de 7,2% para 2021 estaría explicado principalmente por el consumo. El consumo total presentaría un crecimiento de 6,1%, consistente con un aumento del consumo privado de 6,9%, debido al levantamiento de las medidas de restricción de movilidad y al avance en el proceso de vacunación contra el COVID-19. Además, el incremento de las remesas hacia el país, principalmente desde Estados Unidos generaría un impulso adicional al consumo de los hogares. Por otro lado, el consumo público presentaría un crecimiento de 3,0%, asociado con los gastos de adquisición de vacunas y aseguramiento en salud, así como la continuidad de programas de atención social y protección del empleo en el corto plazo.

La formación bruta de capital registraría un incremento de 15,3%, como resultado del buen comportamiento en la inversión en maquinaria y equipo, tal y como se ha observado en lo corrido del año, en línea con el desempeño del sector industrial. Además, el incremento de la actividad edificadora y del sector de obras civiles, a pesar de continuar lejos de los niveles prepandemia, aportarían positivamente en las divisiones de vivienda, y otros edificios y estructuras, como resultado de un efecto de baja base estadística y de la ejecución de planes de inversión en infraestructura postergados en 2020 y anunciados en el marco del plan de reactivación Compromiso por Colombia.

En cuanto a las exportaciones, esperamos un crecimiento de 9,2%, en línea con una mejor dinámica en las ventas externas de combustibles en el segundo semestre, especialmente petróleo y derivados, en un entorno de altos precios del commodity (el barril de petróleo Brent alcanzaría un promedio de 67 dólares en todo el año) y una mejor perspectiva de crecimiento de los países desarrollados. Por el lado de las exportaciones no tradicionales, las ventas de oro, plásticos y flores seguirían aportando positivamente como se ha observado en lo corrido hasta julio. Por último, las importaciones presentarían una variación anual de 11,7% en 2021, producto de un aumento en la demanda de los bienes externos, especialmente manufactureros, por cuenta del mejor resultado de la actividad productiva, la adquisición de vacunas contra el COVID-19 y un efecto estadístico ante la contracción observada un año atrás.

Tabla 1. Proyecciones de Producto Interno Bruto 2021-2022

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Dentro de las actividades productivas que sustentarían el crecimiento del PIB para 2021 se destaca el sector de comercio, transporte, almacenamiento, alojamiento y servicios de comida, que sería el sector con la mayor contribución al crecimiento del PIB total (2,3 puntos porcentuales – pps), incrementándose a un ritmo de 15,4%. El sector, que se encuentra cerca de los niveles de producción prepandemia, continuaría con la tendencia al alza asociada al incremento en la movilidad. En efecto, según el indicador de movilidad de Google, desde junio se ha observado una aceleración en la recuperación de la movilidad a tiendas, supermercados y farmacias. En este sentido, el comercio minorista y mayorista retornaría a la producción prepandemia a partir del tercer trimestre de 2021. Paralelamente, el alojamiento y los servicios de comida seguirían con el proceso gradual de recuperación. Por su parte, el subsector de transporte y almacenamiento se expandiría en línea con el aumento en el uso del transporte urbano en la medida que se retomen las actividades presenciales, mientras que el transporte ligado al turismo (aéreo e intermunicipal), continuaría recuperándose, obedeciendo a la mayor demanda de servicios turísticos.

La industria manufacturera tendría una variación anual de 13,2% en 2021 y una contribución de 1,5 pps a la variación del PIB, obedeciendo al buen comportamiento que ha registrado el sector desde diciembre de 2020, a pesar del deterioro observado en mayo como consecuencia de los bloqueos en las vías del país. De hecho, desde el último mes del año anterior, el sector se ha ubicado por encima de los niveles prepandemia, exceptuando mayo, mes en el que se enmarcó el paro nacional. Por su parte, en lo corrido del tercer trimestre, la demanda de energía no regulada del sector industrial se ha ubicado en el máximo nivel histórico, lo que sugiere que la producción manufacturera continuaría con su tendencia al alza en el segundo semestre del año.

El sector de la construcción crecería a un ritmo de 11,6%, contribuyendo con 0,6 pps al crecimiento del PIB, explicado en mayor medida por un aumento de 9,4% en la construcción de edificaciones. A pesar del retroceso en la actividad edificadora en mayo y junio como consecuencia del paro nacional, según los registros de Camacol, las iniciaciones de vivienda en julio presentaron el segundo nivel más alto desde 2010, lo que sugiere un retorno al proceso de recuperación del subsector.

Respecto al subsector de obras civiles, se presentaría un crecimiento de 14,9% en 2021. Este comportamiento obedecería a un aumento en la ejecución de obras del programa 4G durante el segundo semestre, como resultado del avance que tendrían los proyectos en la política de reactivación económica implementados por el Gobierno nacional después de la menor ejecución registrada en 2020 y la suspensión durante mayo de 2021. Por su parte, como se observó en el primer semestre del año, la construcción de plantas industriales continuaría incrementándose ante la mayor actividad manufacturera.

El sector de administración pública, defensa, educación y salud, que fue el sector con la mayor participación del valor agregado en 2020, registraría un crecimiento de 2,8% en 2021 y una contribución de 0,5 pps a la tasa de crecimiento del PIB, explicado por una recuperación de la demanda en los subsectores de educación y salud, en línea con la reanudación de clases presenciales y la mayor demanda de servicios médicos no esenciales postergados durante 2020.

Para las actividades artísticas, entretenimiento y servicios domésticos esperamos un crecimiento de 17,7% en 2021 y un aporte de 0,5 pps a la variación del PIB, explicado principalmente por el buen desempeño de las apuestas deportivas, así como la reapertura de actividades recreativas y deportivas que se encontraban limitadas durante 2020. A su vez, en la medida que avance el proceso de recuperación, los servicios domésticos se incrementarían con respecto al año anterior, considerando que los hogares dejaron de demandar estos servicios.

Entre tanto, el sector de explotación de minas y canteras presentaría el menor crecimiento sectorial con una variación de su valor agregado de 0,1% en 2021 y una contribución de 0,04 pps al incremento del PIB. Este comportamiento se fundamenta principalmente en una contracción en la producción de petróleo, teniendo en cuenta que en lo corrido del año hasta julio la producción alcanzó un promedio de 730 mil barriles por día (kbpd), lo que representa una reducción de 8,9% frente al mismo periodo de 2020 (801 kpbd). Por otro lado, luego de la suspensión de la operación del subsector carbonífero en el mes de mayo, la producción de carbón (en ausencia de manifestaciones) continuaría incrementándose ante los mejores precios del commodity. Finalmente, la extracción de metales metalíferos continuaría contribuyendo positivamente a la variación anual, en línea con los altos precios del oro asociados a la demanda del bien como activo refugio.

Las expectativas de crecimiento para 2021 necesariamente contemplan riesgos al alza y a la baja que de materializarse podrían afectar la dinámica productiva y nuestras proyecciones de crecimiento (Tabla 2).

Como lo hemos mencionado en anteriores ediciones, la recuperación de la actividad productiva no se ha visto reflejada de la misma manera en el mercado laboral. En este sentido, un deterioro adicional en la ocupación, y con ello una reducción en el ingreso de los hogares, podría significar un menor ritmo de recuperación en el consumo privado. Por el contrario, un mejor desempeño en la ocupación del país impulsaría la demanda interna y, en consecuencia, el crecimiento económico.

El avance en la vacunación ha representado un importante estímulo en el proceso de reactivación económica. Sin embargo, existe una parte importante de la población que no se encuentra vacunada y continúa siendo vulnerable a nuevas variantes del COVID-19. En este sentido, la variante Delta podría representar un riesgo en el crecimiento de la actividad del país, en cuanto un nuevo pico de contagios podría llevar a que las autoridades tomen decisiones de restricción a la movilidad, los aforos y/o cierres de establecimientos.

El ritmo de recuperación económica mundial también influiría el nivel en el que se comporten las variables relacionadas con el entorno externo. Los pronósticos de crecimiento para países desarrollados en 2021 se han incrementado según el Fondo Monetario Internacional, lo que generaría un mayor dinamismo en el comercio internacional, impulsando así la demanda por bienes de la canasta exportadora colombiana. No obstante, países como Estados Unidos y Reino Unido se encuentran en una nueva ola de contagios de COVID-19. Aunque el ritmo de vacunación ha sido acelerado, existe una proporción de la población de estos países que no ha recibido ninguna dosis (entre el 30% y 40% según información de la Universidad de Oxford). Así, la variante Delta y la variante Mu podrían desencadenar en un incremento en el número de muertes, afectando la dinámica del comercio internacional. Aunado a lo anterior, la expiración de programas federales de subsidios al desempleo en EE.UU. a partir de septiembre podría poner en riesgo el consumo de los hogares y el envío de remesas si no se logra incorporar a la población desempleada al mercado laboral.

Tabla 2. Balance de riesgos para 2021

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Por su parte, para 2022 anticipamos un crecimiento de la economía colombiana del 3,5%, retornando a tasas de crecimiento prepandemia. Estas expectativas están asociadas a un buen comportamiento en el consumo de los hogares como resultado de un incremento en los niveles de empleo en el país y un mejor desempeño de la inversión total, mientras que la pandemia del COVID-19 no tendría efectos negativos adicionales sobre la economía, suponiendo que casi la totalidad población colombiana estaría vacunada y no se implementarían nuevas medidas de restricción a la movilidad.

Desde el enfoque del gasto, el consumo total presentaría un crecimiento de 3,4%, siendo impulsado por el consumo privado que tendría un aumento de 3,7%, gracias a una completa recuperación en el consumo de bienes y servicios postergados en 2020 y 2021, una mejor expectativa de ajuste en el ingreso disponible de la economía y mejores perspectivas desde el empleo. Del lado del consumo público, la dinámica de crecimiento se desaceleraría a 2,0%, en línea con la reducción del gasto extraordinario con ocasión de la pandemia del COVID-19, además de la disminución esperada en el gasto gubernamental en ese año, en línea con los compromisos fiscales del Gobierno nacional. Además, prevemos un incremento de 6,1% en la formación bruta de capital, retornando gradualmente al ritmo de crecimiento anterior a la pandemia, en línea con las mejores perspectivas del sector de la construcción de edificaciones y la continuidad de proyectos de infraestructura público-privada.

Por su parte, esperamos que las exportaciones se expandan a un ritmo de 5,3%, retornando gradualmente a los niveles prepandemia, debido a la expectativa de estabilidad en la actividad minero-energética en un entorno de menores precios del petróleo frente a 2021 (62 dólares por barril de petróleo Brent), pero una mayor cantidad exportada. Asimismo, una normalización en la movilidad nacional e internacional asociada a las menores restricciones relacionadas con el COVID-19 impactaría positivamente la demanda por servicios de turismo en el país. Por otro lado, esperamos un crecimiento de 6,5% en las importaciones, como resultado de una mayor demanda de servicios extranjeros por parte de residentes en un entorno de menores restricciones para la llegada de pasajeros provenientes de Colombia a los aeropuertos internacionales, junto con una buena dinámica en la importación de bienes de capital producto del aumento paulatino en la inversión.

Desde el enfoque de la producción, el comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida tendría un crecimiento en su valor agregado de 5,1% y un aporte de 0,8 pps al crecimiento del PIB total, convergiendo a los niveles de producción prepandemia, explicado por una completa recuperación del subsector del transporte y de los servicios de alojamiento y servicios de comida, en línea con la normalización en la movilidad, un incremento en los servicios turísticos postergados en 2020 y 2021 y un efecto de base estadística ante la reducción de la actividad en los meses de enero y abril de 2021, con relación a las restricciones en la movilidad, y a las afectaciones del paro nacional en el mes de mayo.

Por su parte, esperamos un crecimiento del sector manufacturero de 2,9% y una contribución de 0,4 pps a la variación del PIB, retornando a tasas de crecimiento anteriores a la pandemia, asociado a una normalización en la demanda interna y externa que permitiría un continuo crecimiento de la producción industrial. Entre tanto, esperamos que el sector minero se expanda a un ritmo del 2,3%, aportando 0,1 pps al incremento del PIB, donde la producción de petróleo volvería a terreno positivo respondiendo a favorables precios del commodity y a un efecto de base estadística ante las afectaciones observadas en mayo y junio de 2021. Por su parte, se espera un aumento en la extracción de otras minas y canteras por cuenta de la mayor demanda de estos productos por parte del subsector de obras civiles.

Finalmente, el crecimiento esperado para el sector de la construcción es de 5,3% (contribución de 0,3 pps a la tasa de crecimiento de la economía) y se debe a una continua recuperación del sector edificador (4,8%) y de obras civiles (6,0%). Por un lado, el desempeño del sector edificador obedecería a una mayor disposición a comprar vivienda, lo que contribuiría positivamente en acelerar el ritmo de comercialización y a disminuir el nivel de inventarios dentro del sector. Por otro lado, el comportamiento de la construcción de obras civiles respondería a la mayor inversión, especialmente en infraestructura vial, resultado de la ejecución en los proyectos de inversión.

Política fiscal

La duración de la pandemia más allá de lo previsto ha hecho necesario extender la respuesta de política pública hasta el año 2021, lo cual ha llevado a inflexibilidades en el gasto fiscal y presiones adicionales para contrarrestar los efectos de la emergencia económica y social sobre la actividad productiva y los ingresos de los hogares. Consistente con esto, en julio el Gobierno radicó ante el Congreso de la República el proyecto de ley de Inversión Social, a través del cual busca recaudar ingresos permanentes que permitan apoyar la reactivación económica y la protección a la población vulnerable durante los próximos años, así como garantizar la sostenibilidad fiscal en el mediano plazo. Este proyecto fue aprobado por el Congreso y posteriormente sancionado el 14 de septiembre por el presidente de la República, luego de dos ponencias en las cuales se realizaron ligeras modificaciones que dieron como resultado la Ley 2155 de 2021. En línea con lo anterior, nuestro escenario fiscal para el mediano plazo presenta ajustes que incorporan los principales puntos del Marco Fiscal de Mediano Plazo de 2021 y el efecto de la ley de Inversión Social sobre los ingresos y los gastos del Gobierno en las próximas vigencias fiscales.

Por un lado, esperamos un repunte de los ingresos totales del Gobierno Nacional Central (GNC) en 2021 hasta un 16,2% del PIB, y una disminución de estos hasta un 15,4% del PIB en 2022. Esta dinámica se encuentra explicada por varios factores. En principio, las proyecciones para los próximos dos años incorporan un repunte de los ingresos tributarios, los cuales se ubicarían en 13,7% del PIB en 2021 y 13,3% del PIB en 2022, respondiendo la reactivación económica esperada que llevaría a un mayor recaudo de impuestos en estos años. Por otra parte, esperamos un incremento en los ingresos de 0,5% del PIB a partir de 2022 como resultado de la estrategia de modernización de la DIAN que el Gobierno planea adelantar en los próximos años. Asimismo, los recursos adicionales por la enajenación del 51,4% de participación que la Nación tiene sobre ISA y otras estrategias de optimización de activos que el Gobierno planea ejecutar, llevarían a la Nación a obtener ingresos adicionales por 1,3% del PIB en 2021 y 0,3% del PIB en 2022. Finalmente, se incluye dentro de los ingresos totales el pequeño incremento en el recaudo tributario que se obtendría en 2021 y 2022 por concepto de la ley de Inversión Social aprobada, que corresponden a 0,1% del PIB en 2021 y 0,3% del PIB en 2022.

Por el lado de los gastos totales del GNC, la prolongación de la pandemia y las necesidades de financiación que esta implica presionarían los gastos del GNC al alza. En particular, la extensión de programas sociales como Ingreso Solidario, PAEF y otros incentivos para el empleo y la educación que contempla la ley Inversión Social, implicaría una ampliación del gasto público de 1% del PIB en 2021 y 0,5% del PIB en 2022, lo cual no podría ser compensado por los ingresos que se recaudarían con la reforma en estos años. Por otro lado, otros factores que generan presiones al alza sobre los gastos del GNC en los próximos años son: 1) los gastos asociados a la emergencia sanitaria que fueron prolongados hasta 2021 y ascienden a 1,8% del PIB, 2) los mayores gastos en el rubro de inversión proyectados en las próximas vigencias fiscales para apoyar la reactivación económica (2,7% del PIB en 2021 y 2,1% del PIB en 2022) y 3) el incremento en el pago de intereses como resultado de un mayor endeudamiento público (3,3% del PIB en 2021 y 3,4% del PIB en 2022).

Así pues, incorporando el impacto fiscal del proyecto de Inversión Social del Gobierno, los ingresos estimados por la estrategia de modernización de la DIAN, los mayores ingresos por concepto de las enajenaciones en los próximos años y factores adicionales por el lado de los ingresos y los gastos, estimamos que el déficit fiscal del GNC se ubique en 8,6% del PIB en 2021, para luego disminuir a 7,5% del PIB en 2022 (Gráfico 1). Por su parte, la deuda bruta del GNC se ubicaría en 66,9% del PIB en 2021 y 69,4% en 2022, como resultado de la mayor necesidad de gasto para la atención sanitaria y social de la pandemia, y la depreciación del peso colombiano frente al dólar (Gráfico 2). Esta dinámica en las proyecciones de déficit y deuda refleja la importancia de la reforma tramitada, así como la necesidad de reformas estructurales adicionales que incrementen los ingresos totales de la Nación a partir de 2022 y que hagan más eficiente el gasto público en el país.

Gráfico 1. Balance fiscal del GNC
(% del PIB)

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Gráfico 2. Deuda bruta del GNC
(% del PIB)

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Por otro lado, dado el nivel de incertidumbre actual existen riesgos al alza y a la baja que, en caso de materializarse, podrían afectar las proyecciones anteriormente mencionadas. Consideramos que los riesgos a la baja se encuentran asociados a: 1) un menor ritmo de crecimiento económico al esperado, que ralentizaría la recuperación económica y contribuiría negativamente a la generación de ingresos tributarios y a la dinámica de la deuda, 2) la reversión en la tendencia creciente de los precios del petróleo que se ha observado durante lo corrido del año, lo cual retrasaría la recuperación de los ingresos vía renta petrolera (dividendos e ingresos tributarios), 3) mayores inflexibilidades en el gasto debido a un mayor descontento social, a su vez explicado por el deterioro del mercado laboral y la destrucción de negocios, además de mayores exigencias sociales en el periodo posterior a la pandemia, 4) la existencia de trabas para llevar a cabo las reformas estructurales necesarias de cara a las elecciones presidenciales y de congreso en el año 2022, 5) un cuarto pico de contagios producto de la variante Delta del COVID-19 que lleve a cuarentenas y medidas de contención estrictas que puedan afectar la reactivación económica, y 6) los altos niveles de riesgo país que Colombia enfrenta debido a la alta volatilidad e incertidumbre asociada a la pandemia, así como la consecuente depreciación de la tasa de cambio que podría llevar a un encarecimiento de la deuda externa (Tabla 3).

Tabla 3. Riesgos sobre las finanzas públicas

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Consideraciones finales

En 2021 se presentaría la tasa de crecimiento del PIB más alta desde 1978. Sin embargo, gran parte de este resultado se explica por un efecto de baja base estadística ante la fuerte contracción de la actividad económica en 2020. El nivel de producción retornaría a los registros prepandemia a partir del segundo semestre del año, en línea con el comportamiento reciente en los indicadores líderes sectoriales. No obstante, la pandemia ha abierto una brecha permanente en términos de los resultados de 2019. Si bien en este año se recuperaría el terreno perdido en 2020, no se lograría retornar a la tendencia que llevaba la economía antes de la pandemia. En este sentido, se deben priorizar reformas en el mediano y largo plazo que tengan un mayor impacto sobre el crecimiento económico del país, con el objetivo de acelerar la dinámica productiva y cerrar la brecha frente al escenario prepandemia.

Entre tanto, la crisis ocasionada por la pandemia de COVID-19 dejó a las finanzas públicas del país con un alto grado de vulnerabilidad, el cual se mantendrá durante las próximas vigencias fiscales. Si bien la ley de Inversión Social representa una fuente de ingresos importantes para la nación y apoya los objetivos de reactivación económica y protección de la población vulnerable, resultará imprescindible en el corto plazo formular estrategias que generen ingresos adicionales suficientes para retornar a niveles de déficit y endeudamiento público similares a los observados antes de la pandemia.

Finalmente, continuaremos monitoreando la evolución de las variables macroeconómicas y las decisiones que tome el Gobierno nacional en materia fiscal y social, principalmente aquellas relacionadas con el proceso de vacunación y un eventual nuevo pico de contagios, para la actualización de nuestros pronósticos.

Referencias

  • Fondo Monetario Internacional. (2021). Perspectivas de la Economía Mundial – Julio de 2021. Washington, DC:.
  • Universidad de Oxford. (Septiembre de 2021). Our World in Data.

 

Notas

Actualidad: Inminente ampliación del déficit de cuenta corriente

 

*Con la colaboración de Martha Elena Delgado, Catalina Correal y Tatiana García

Los datos del primer semestre de la cuenta corriente registraron un déficit como porcentaje del PIB de 5,4%, lo que representa un incremento de 1,8 puntos porcentuales (pps) frente al déficit observado en el mismo periodo de 2020 (3,6%). Lo anterior es resultado del aumento del déficit de balanza comercial, en donde las importaciones crecieron más que exportaciones, y en menor medida por la moderada recuperación del ingreso primario. Sin embargo, las dinámicas en estos componentes fueron compensadas parcialmente por el intenso crecimiento de las remesas, que ya superaron los niveles prepandemia y siguen en ascenso. En línea con esta ampliación del déficit de la cuenta corriente, en este artículo de Actualidad realizamos una descripción del comportamiento de cada componente de la balanza de pagos, seguido de un análisis de la financiación del déficit de cuenta corriente, nuestras perspectivas para el cierre de este año y en el mediano plazo, finalizando con unas consideraciones sobre los riesgos al alza y a la baja para el comportamiento de las cuentas externas.

Balanza de pagos

1. Cuenta corriente

De acuerdo con las cifras publicadas por el Banco de la República, en el primer semestre de 2021, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos fue de USD 7.981 millones, lo que representa un incremento de USD 3.396 millones frente a lo registrado en el mismo periodo un año atrás (USD 4.584 millones) y de USD 899 millones frente a 2019 (USD 7.081 millones). Como porcentaje del PIB, el déficit de cuenta corriente fue 5,4%, 1,8 pps por encima de lo observado en el primer semestre de 2020 (3,6%). Al desagregarlo por trimestre, el déficit de cuenta corriente en el primer trimestre fue de 4,4% (superior en 0,8 pps al primer trimestre de 2020) y en el segundo trimestre de 6,3% (superior en 2,8 pps al segundo trimestre de 2020), siendo este último el déficit más alto desde el tercer trimestre de 2015.

Cuadro 1. Resumen del comportamiento de la Balanza de Pagos
(USD millones)

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1.1. Balanza comercial de bienes

En el primer semestre de 2021 el déficit de la balanza comercial de bienes fue de US$ 6.955 millones FOB, superior en 2.489 millones FOB al mismo periodo de 2019. Lo anterior se explica por un incremento superior de las importaciones sobre el observado de las exportaciones, en línea con los resultados de las secciones anteriores. Es importante anotar que este balance no coincide con el Cuadro 1 (cifras del Banco de la República) ya que son los datos obtenidos del DANE. La razón de utilizar los datos del DANE es con el objetivo de hacer un análisis desagregado de las exportaciones e importaciones, el cual se presenta a continuación.

Exportaciones

En los primeros seis meses de 2021 las exportaciones se incrementaron 18,9% frente al mismo periodo de 2020 y disminuyeron 11,1% frente al mismo periodo de 2019. La recuperación frente a 2020 es el resultado del incremento de las exportaciones de bienes commodities (16,9%) y del aumento de 22,2% de productos diferentes de commodities. Dentro de los commodities, el petróleo (31,5% del total de las exportaciones) presentó un crecimiento de 35,2% anual en el primer semestre del año, el cual obedece a un aumento de 54,8% en los precios, compensado por una caída de 20,2% en las cantidades. Por su parte, las ventas externas de carbón disminuyeron 23,0% en este mismo periodo, principalmente por una disminución de 36,3% en las cantidades exportadas. Entretanto, durante los primeros seis meses del año el café registró un crecimiento interanual de 13,7%, explicado por un incremento de 21,0% en precios y compensado por una disminución de 2,1% en las cantidades exportadas.

En relación con las exportaciones diferentes a commodities, su crecimiento para el primer semestre de este año obedeció en mayor medida a un incremento de 26,8% en las ventas externas del grupo de manufacturas, a un incremento de 17,2% en el grupo de agropecuario, alimentos y bebidas, y en menor medida a un incremento de 25,0% en el grupo de otros productos.

De acuerdo con el dato más reciente, en julio las exportaciones crecieron 27,4% anual, tanto por un incremento de 23,9% en las ventas externas de commodities, como por un aumento de 32,7% en las de bienes diferentes de commodities. Frente a 2019, las exportaciones disminuyeron 0,1%, acercándose a los niveles prepandemia.

Gráfico 1. Evolución mensual de las exportaciones, 2020 – 2021 julio
(Millones de dólares y variación mensual, %)

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Importaciones

En el primer semestre de 2021, las importaciones crecieron 28,4% frente al primer semestre de 2020 hasta ubicarse en USD 26.653 millones, y registraron una variación de 3,1% frente al mismo semestre de 2019. El resultado frente al año anterior es consecuencia de un incremento en las compras externas de bienes intermedios (16,1%), de bienes de capital (8,2%) y de bienes de consumo (4,0%). Estas grandes variaciones anuales se deben a que en 2020 hubo menores ingresos de los hogares, cierre de empresas y ajustes en presupuestos, lo cual redujo su demanda por bienes importados. Si bien el crecimiento semestral fue positivo, se destaca una leve contracción en el crecimiento mensual de abril (-4,8%) y mayo (-6,9%), lo cual es consistente con las restricciones de movilidad por el comienzo del tercer pico y por el paro nacional (Gráfico 2).

Ahora bien, el crecimiento de 3,1% frente al primer semestre de 2019 se debe principalmente a un incremento en las compras de bienes intermedios, ya que los bienes de capital y de consumo no han regresado a sus niveles prepandemia. Específicamente, al comparar el primer semestre de 2019 y de 2021, los bienes intermedios crecieron 11,6%, mientras que los bienes de consumo y de capital registraron contracciones de 2,2% y 5,6%. En niveles, la brecha es de USD 130 millones para los bienes de consumo y de USD 453 millones para los bienes de capital.

Gráfico 2. Evolución mensual de las importaciones, 2020 – 2021 junio
(Millones de dólares y variación mensual, %)

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1.2 Balanza comercial de servicios

En el primer semestre de 2021, la balanza comercial de servicios registró un déficit de USD 2.986 millones, por encima de lo registrado en el mismo periodo de 2020 (USD 1.971 millones). Este incremento obedece a una reducción de las exportaciones (USD 377 millones menos), principalmente por menores ventas de viajes (-31,0%) y de transporte (-16,8%), y a un aumento de las importaciones (USD 638 millones más), explicado por un aumento en las compras de viajes (45,7%) y otros servicios (5,7%). En general, estas cifras reflejan la persistencia de los efectos de la pandemia del COVID-19 y del impacto negativo del paro nacional en el segundo trimestre, lo que resultó en una menor demanda por servicios de turismo en el país. En todo caso, tanto las exportaciones como las importaciones de servicios siguen por debajo de los niveles prepandemia, presentando una diferencia de USD 2.079 millones y 1.161 millones, respectivamente, frente al primer semestre de 2019.

1.3 Renta factorial y transferencias corrientes

La renta factorial registró un déficit de USD 3.728 millones entre enero y junio de 2021, superior en USD 1.110 millones frente a lo registrado durante este mismo periodo en 2020 (USD 2.617 millones). El incremento del déficit obedece principalmente a los mayores egresos por utilidades vinculadas a la inversión extranjera directa (aumento de USD 1.711 millones frente al primer semestre de 2020) y en menor medida al aumento de la renta asociada a las inversiones de cartera que salen del país (USD 259 millones). En cuanto al aumento de las utilidades de la IED, se destacan las mayores ganancias estimadas para las firmas que operan en las actividades de explotación petrolera (USD 779 millones) y establecimientos financieros y servicios empresariales (USD 251 millones).

Por concepto de transferencias corrientes, durante el primer semestre de 2021 se reportaron ingresos netos por USD 5.077 millones, lo que corresponde a un incremento de 30,5% respecto a lo registrado durante el mismo periodo de 2020 y de 20,5% frente al primer semestre de 2019. Respecto a los ingresos por remesas, estos ascendieron a USD 4.116 millones, equivalente a un aumento de 32,0% frente al primer semestre de 2020. Estos ingresos equivalen al 2,8% del PIB semestral y al 13,6% de los ingresos corrientes de la balanza de pagos. Estados Unidos y España (66% de las remesas entrantes) explicaron en gran medida la tendencia positiva de las remesas en los primeros seis meses de 2021, con un crecimiento de los giros de 32,6% y 35,3%, respectivamente. La evolución de este tipo de transferencias está relacionada con las mejores dinámicas de empleo y las ayudas gubernamentales en estos países.

Gráfico 3. Ingresos de remesas a Colombia – año corrido (julio)
(Millones de dólares, miles de millones de pesos y variación anual, %)

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2. Cuenta financiera

La cuenta financiera del país, en donde se evidencia la financiación de la cuenta corriente, registró entradas netas de capital por USD 6.928 millones (incluyendo activos de reserva), lo que es equivalente al 4,6% del PIB semestral. Lo anterior implica un incremento de USD 3.186 millones frente a lo registrado en el mismo periodo de 2020 (USD 3.742 millones) (Cuadro 1).

Dentro de los componentes de la cuenta financiera, la IED, después de presentar una caída de 45,4% en 2020, totalizó USD 4.576 millones en lo corrido de este año, lo que representa una reducción de 0,6% frente al mismo semestre de 2020 (USD 4.604 millones). Esta disminución se explica por las reducciones en los flujos de IED que recibieron los sectores de petróleo y minas (-30,7%), industrias manufactureras (-37,7%), comercio (-21,1%) y otros sectores (-13,6%).

Gráfico 4. Inversión Extranjera Directa en Colombia por sectores – Primer semestre
(Miles de millones de dólares)

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Por otra parte, la inversión extranjera de portafolio (IEP) aumento 18,0% (USD 4.697 millones) respecto a lo observado en el primer semestre de 2020 (Gráfico 5). Esto es el resultado de los ingresos netos recibidos por la colocación de títulos de deuda de largo plazo en los mercados internacionales (USD 2.893 millones) y de las compras netas de títulos de renta fija en el mercado local por parte de no residentes (USD 2.370 millones).

Gráfico 5. Inversión Extranjera de Portafolio en Colombia
(Millones de dólares)

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En síntesis, el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos de Colombia en el primer semestre de 2021 estuvo financiado parcialmente por los ingresos de capital extranjero, los ingresos provenientes de derivados financieros y el aumento de las reservas internacionales, indicando un balance ligeramente negativo que se evidencia en el Gráfico 6. Este balance se ajusta exactamente al déficit de cuenta corriente, una vez incluidos los errores y omisiones netos.

Específicamente dentro del rubro de ingresos de capital extranjero, la IEP representó el 51% de la inversión y la IED el 49% Además, es importante resaltar que la IED sigue sin recuperarse representando un riesgo frente a la financiación de la cuenta corriente, puesto que la compensación de las transacciones en esta cuenta dependería de flujos mucho más volátiles como la inversión extranjera de portafolio y otra inversión.

Gráfico 6. Evolución de la Balanza de Pagos – Primer semestre
(Miles de millones de dólares)

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3. Proyecciones

Para 2021 disminuimos nuestro pronóstico de balance de la cuenta corriente como porcentaje del PIB de -4,4% a -5,2% (Gráfico 7). Esta disminución se daría principalmente por el aumento del déficit de balanza comercial, donde, aunque las exportaciones no tradicionales se han recuperado, las tradicionales siguen por debajo de los niveles prepandemia y en conjunto no compensarían la firme recuperación de las importaciones, en especial de las de bienes intermedios y de consumo.

La balanza de servicios también presionaría al alza el déficit, puesto que las exportaciones de servicios siguen estando muy por debajo de los niveles prepandemia y no se recuperarían en su totalidad este año. En contraste, las importaciones de servicios se seguirían recuperando, en especial de turismo, comercio, restaurantes y actividades de entretenimiento, asociadas al aumento en el consumo privado (hogares y empresas).

Gráfico 7. Proyecciones de la cuenta corriente
(Porcentaje del PIB)

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Con respecto al balance de la renta factorial esperamos una ampliación del déficit frente al observado en 2020. Esta recuperación estaría anclada al tímido crecimiento de la producción de crudo y carbón en el país, sector que tiene una participación importante en los egresos de rentas, y a las mayores utilidades de empresas con capital extranjero en otras actividades como los servicios financieros y empresariales y el comercio, los restaurantes y hoteles, que cuentan con mejores perspectivas en la medida que avanza la reactivación económica del país.

Por otra parte, seguimos previendo unos ingresos por remesas durante el año 2021 con un crecimiento superior al observado en 2020 y en 2019, producto de las ayudas gubernamentales y la firme recuperación del mercado laboral en países como Estados Unidos y España, así como el inicio de la recuperación del empleo en los países de América Latina.

Respecto a la cuenta financiera, en lo que resta del año esperamos que el financiamiento de la cuenta corriente se apoye tanto en inversión de portafolio como en inversión extranjera directa, tomando en cuenta las necesidades de financiamiento externo que tiene el Gobierno para este año y las mejores perspectivas de la reactivación económica colombiana atrayendo capitales en sectores como la industria, los servicios financieros y empresariales y el comercio y actividades de entretenimiento.

Finalmente, en el mediano plazo esperamos una senda decreciente del déficit de cuenta corriente, que obedecería a un menor déficit de balanza comercial, soportado en una completa recuperación de la actividad económica. El ingreso primario también se recuperaría en línea con las mejores perspectivas económicas en el país y la recuperación de la inversión extranjera en los distintos sectores económicos, especialmente en la extracción de petróleo y minas, los servicios financieros y empresariales, el transporte y las industrias manufactureras. Asimismo, esperamos una estabilización de las transferencias corrientes en línea con una completa recuperación del mercado laboral en países fuente de remesas.

4. Análisis de riesgos

Nuestras expectativas del comportamiento de las cuentas externas del país, aunque incorporan los diversos factores que impactan cada uno de los componentes de la balanza de pagos, están sujetas a una serie de riesgos al alza (apertura del déficit) y a la baja (cierre del déficit) de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que podrían modificar nuestras proyecciones en el mediano plazo. Estos riesgos se detallan a continuación:


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En general, el balance de la cuenta corriente del país se ha mantenido en terreno negativo en los últimos 20 años, con fuertes ajustes a causa de choques externos como la crisis de 1999, de 2009, la caída de los precios del petróleo en 2015 y en el 2020 el choque dual (precios del petróleo y COVID-19). Este último aún sigue impactando las cuentas externas en 2021 y se vería reflejado en una fuerte ampliación del déficit en cuenta corriente. En este contexto, y después de haber analizado los múltiples factores que impactan cada uno de los componentes de la balanza de pagos, consideramos imprescindible lo que hemos mencionado continuamente en Fedesarrollo: fortalecer las exportaciones, especialmente las no tradicionales, con el fin de reducir los riesgos que actualmente enfrenta el sector. Además, dada la coyuntura actual, resulta fundamental fortalecer los flujos de IED desde el exterior, una variable clave para una financiación sostenible del déficit en cuenta corriente en los próximos años.

 

Referencias

  • Banco de la República . (2021). Evolución de la Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional Enero – Junio de 2021.

Notas

Tendencia Económica

220

FECHA PUBLICACIÓN

30 de septiembre de 2021

ISSN: 2665-6485 (En línea)


EDITORES

Luis Fernando Mejía

Director Ejecutivo

 

Martha Elena Delgado Rojas

Directora de Análisis Macroeconómico y Sectorial

 

OFICINA COMERCIAL
Teléfono: 325 97 77
Ext: 340
comercial@fedesarrollo.org.co

 

Diseño y diagramación

Manuel Beltrán




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Tabla de Contenido


Índice de Gráficos

Actualidad: Inminente ampliación del déficit de cuenta corriente
Gráfico 1. Evolución mensual de las exportaciones, 20... Gráfico 2. Evolución mensual de las importaciones, 20... Gráfico 3. Ingresos de remesas a Colombia – año cor... Gráfico 4. Inversión Extranjera Directa en Colombia p... Gráfico 5. Inversión Extranjera de Portafolio en Colo... Gráfico 6. Evolución de la Balanza de Pagos – Prime... Gráfico 7. Proyecciones de la cuenta corriente...
Editorial: Perspectivas de crecimiento y cuentas fiscales 2021-2022
Gráfico 1. Balance fiscal del GNC... Gráfico 2. Deuda bruta del GNC...

Índice de Tablas

Editorial: Perspectivas de crecimiento y cuentas fiscales 2021-2022
Tabla 1. Proyecciones de Producto Interno Bruto 2021-20... Tabla 2. Balance de riesgos para 2021... Tabla 3. Riesgos sobre las finanzas públicas...
Actualidad: Inminente ampliación del déficit de cuenta corriente
... Cuadro 1. Resumen del comportamiento de la Balanza de P...